Podría ser condenada por defenderse de 3 hombres

"Quemaron mi casa, casi me matan ¿y tengo que ir presa yo?", dice.

POR AGUSTINA BENATTI / policiales@lmneuquen.com.ar

“Nunca me imaginé que iba a pasar todo esto. No puedo vivir así, lo único que quiero es que me dejen tranquila”, confió Liliana (nombre ficticio), quien se defendió del hostigamiento y amenazas de un grupo de hombres. Por ello, la Justicia la acusó de abuso de arma y portación de arma de guerra, y podrían condenarla por exhibir un arma.

En julio, tras un violento episodio comenzó la batalla judicial de Liliana, que es defendida por la abogada Celina Fernández. “Me quemaron mi casa, casi me matan ¿y tengo que ir presa yo? Es injusto”, sostuvo la joven en una entrevista con LM Neuquén y explicó que el conflicto con sus agresores se remonta desde hace poco más de un año y medio. Sin embargo, el problema es aún más complejo.

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La historia de Liliana está atravesada por el abandono y la violencia. A pesar de su corta edad, se enfrentó a situaciones de vulnerabilidad desde los 5 años, cuando comenzó a vivir con familias sustitutas y luego terminó viviendo en la calle, donde desarrolló una adicción a las drogas. En ese contexto, sufrió dos intentos de abuso sexual y luego fue víctima de violencia de género por parte de su ex pareja.

“Era una presa muy fácil porque tenía 14 años, estaba sola. Cuando volvió al barrio de su mamá, Gran Neuquén Sur, adoptó un grupo de pertenencia, los denunciantes en este caso”, explicó su abogada defensora, Celina Fernández.

Cinco: años tenía Liliana cuando comenzó a ser institucionalizada y terminó en la calle.

“El grupo está conformado por todos varones y ella era menor de edad, o sea que era ideal. Robaban para consumir y ella quedaba expuesta a situaciones muy complicadas. El conflicto empezó cuando Liliana se quiere alejar y empieza a limpiarse de las drogas”, agregó Fernández. Al tiempo, el grupo, integrado por tres hombres de entre 30 y 35 años, le quemó la casa donde vivía, estando Liliana adentro.

Pocos meses después, empezaron a amenazar a su mamá y a su hijo. “Me fui hasta la casa de mi mamá, me paré en la esquina y les dije que la cortaran. Empezaron a agarrar piedras y me corrían. Entré corriendo a la casa de mi mamá y empezaron a patearme la puerta, agarré un arma, abrí la puerta y se las mostré”, relató Liliana sobre el hecho por el que ahora está acusada. Los hombres salieron corriendo y ella fue detenida por la Policía.

“Ella dice que no se acuerda si llegó a disparar, pero la prueba de la parafina, que es objetiva, le dio negativa. Así que no alcanzó a disparar, si no, es imposible que le haya dado negativo”, explicó Fernández. La próxima audiencia es mañana y su abogada pide que le otorguen un criterio de oportunidad teniendo en cuenta el contexto en el que ocurrió todo.

“Hasta ahora, cuatro jueces instaron a darle un criterio de oportunidad. El Tribunal de Revisión dijo que es una imputada, pero que es víctima”, dijo Celina Fernández, abogada defensora de Liliana.

“No sé usar armas, la agarré para que se fueran nada más. Me tengo que proteger sola como hago desde los cinco años”, dijo Liliana, acusada

Una historia de reinvención

“Mi idea es poder estudiar, tener un trabajo y poder irme de Neuquén si es posible. Quiero estar tranquila, con mi hijo y hacer la vida de una piba de 21 años”, confió Liliana con profunda tranquilidad. Asegura que desde el incendio de su casa decidió dejar de consumir drogas y que ahora está terminando 6° y 7° grado.

“Sufría tanto mi realidad que compraba Rivotril y me drogaba, así terminaba de problema en problema. No me importaba nada. Así me hice adicta”, recordó la joven y agregó que en esa época: “Tuve que aprender a ser mala porque la gente era mala conmigo. Si dormís en la calle, tenés que aprender a defenderte”.

A los 16 años quedó embarazada y hoy su hijo es su principal motor de cambio. “Mi nene tiene un resentimiento muy grande porque vio todo lo que pasó, él me dice que cuando sea grande les va a ir a quemar la casa. Me preocupa mucho que crezca así y que repita la vida que yo tuve. Quiero que todo se termine”, confió la joven madre.

“No me da miedo ir presa, me pone triste por mi hijo. No quiero que mi mamá lo críe. Si mi hijo se cría como yo, va a salir malo. La vida que yo tuve no te lleva a otro lado que no sea la reja o la muerte. Ahora sí lo entiendo, pero yo quise cambiar”, concluyó Liliana.

Celina Fernández es la abogada defensora de Liliana.

“Mi ex me sacaba al patio desnuda de noche y me tiraba baldes con agua”

Otra de las violencias que sufrió Liliana a lo largo de su vida fue por parte de su ex pareja. Fue por esto que desde la Línea 148 intervinieron y ahora tiene una acompañante terapéutica.

“Tiene tres dispositivos que trabajan por la situación de violencia, eso no se puede desconocer. Todas las veces que estuvo institucionalizada, el Estado le falló, estuvo ausente o la abandonó. Es un contrasentido absoluto”, aseguró la abogada Celina Fernández.

La denuncia surgió a partir de la violencia física y psicológica que ejercía su ex pareja. “Estuvimos tres años bien y cuando me fui a vivir con él porque pasó lo de mi casa fue terrible. Ni la policía me verdugueó como lo hizo ese tipo”, confió Liliana.

“Por ejemplo, me tiraba al patio en medio de la noche sin ropa y me tiraba baldes con agua. Hasta que fui a la Línea y pedí ayuda, ahí me metieron a un refugio y empezó el acompañamiento”, explicó.

Así, sostuvo que la ayuda de su acompañante, Silvana, se volvió fundamental. “Me ayuda a hacer cosas que nunca hice y a entender algunas cosas. Sé leer y escribir, pero estoy terminando la primaria y a veces necesito que me expliquen dos veces las cosas”, aseguró.

“No sé lo que haría sin ella. Hasta al médico me acompaña de lo perseguida que vivo”, indicó y comentó que también va a consultas con una psicóloga de una salita.

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