¿A qué velocidad iba la camioneta en la tragedia de Cipolletti?
Los jóvenes iban por calle Alem y chocaron casi sin frenar. Murieron tres de los ocupantes. Hay testimonios que lo ratifican. Aguardan la conclusión de las pericias.
La tragedia que ocurrió en los primeros minutos de la noche del lunes 16 de octubre en Cipolletti sigue conmoviendo, pero también requiere de una explicación porque es propio de la condición humana pretender entender más cuando el dolor es abrumador.
Tal como adelantamos en LMN, la velocidad estaba en el ojo de la tragedia y ahora comienza a corroborarse.
Esa medianoche, fallecieron, tras terminar impactando contra un árbol, tres jóvenes promesas del fútbol cipoleño: Felipe Cerda y Román Bonaro que jugaban en el Club San Martín, y Estaban Spinaci jugador de La Amistad.
Lautaro Castillo sobrevivió de milagro y no solo es la sensación que genera al ver las imágenes del resultado del siniestro, sino también del parecer de los bomberos, policías y médicos que realizaron la intervención en el lugar.
La tragedia ocurrió justo en el último día del fin de semana largo. Se decretó desde el municipio tres días de duelo y en ese escenario costaba mucho hablar más allá del dolor y la conmoción, sobre las causas del accidente.
Prueba
El lugar del accidente, Alem entre Brentana y Libertad, lo conozco de memoria porque tránsito por ahí todos los días entre dos y tres veces.
Pero una cosa es circular en los distintos horarios pico de la jornada y con luz del día, que transitar un finde largo, de noche y con la ciudad liberada.
En un intento por entender la dinámica del accidente fue que circulé en ese horario un jueves, que no hay tanto tráfico, y que se parecía mucho a la escasa actividad que había ese lunes.
La calle Alem está muy bien iluminada por lo que se hace ameno transitar. No tiene demasiados badenes y los semáforos están intermitentes, por lo que desde Mengelle la velocidad puede fluir un poco más, pero las esquinas obligan a levantar un poco el pie y hasta patear el freno levemente por precaución.
Tomando mucho coraje se puede llegar a los 70 km/h, superarlos ya es demasiado jugado.
En la esquina de Brentana, está Tartaruga, los vehículos, tanto por Alem como por Brentana, suelen copar la bocacalle por lo que hay que ingresar con cuidado en esa intersección porque mucho no se ve.
Ahora, un auto a 70 km/h puede perder el control y chocar contra un árbol, pero lo más seguro es que no provoque ninguna muerte, solo unos cuantos golpes y tal vez alguna fractura. Salvo que la parca lo tenga a uno agendado y el golpe sea en un lugar vital.
Pero la estadística indica que no pasa nada, más allá del daño material del vehículo.
¿A cuánto iban?
En el caso de los jóvenes futbolistas, ya hay testimonios que han aportado información vital a la causa, mientras tanto los expertos en accidentología terminan de analizar el vehículo y las cámaras de seguridad.
Prácticamente está descartado un tercero que haya provocado o incidido directamente en la tragedia.
Lo que conlleva, que, pese al dolor de las familias, hay que aceptar que el error partió del manejo de los jóvenes. Así quedará plasmado en los peritajes.
Casi el 95 por ciento de los siniestros son por error humano, son números tan fríos como ciertos.
Por lo relevado, hay testimonios que aseguran los jóvenes venían muy rápido.
Desde otro auto contaron que los pasaron a más de 120 Km/h y se sumó otro testimonio que habló de 140 Km/h y esto ya lo saben los expertos.
Lo cierto es que esa noche, al llegar a la esquina de Brentana, un auto se asomó para cruzar Alem, pero los chicos que venían a tope se abatataron. La decisión que tomaron fue torpe, porque volantearon ante el susto y volvieron a volantear para no terminar dentro del boulevard.
A esa velocidad todo se estrecha demasiado y al realizar esa maniobra, el volante suele disparar las manos del conductor y queda a la deriva.
Así fue como terminaron impactando de lleno contra el árbol sin lograr concretar una frenada como para aminorar la marcha.
Impactar de lleno a esa velocidad pone en juego distintas fuerzas. Ese frenar en seco contra el árbol, sacudió bruscamente los cuerpos dentro de un habitáculo que se fue destrozando al igual que ellos. Lo letal y fatal confluyeron.
Al margen que se avanza muy seriamente sobre esta hipótesis, recién la semana que viene estarán los resultados de las pericias que aportarán una explicación forense del siniestro.
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