Intento de femicidio: "Guerrero no aceptaba que ella pudiera tener una nueva vida sin él"
Así lo detalló la fiscal Silvia Moreira respecto del violento acusado este jueves por intentar matar a su pareja en el barrio Villa Ceferino el martes pasado.
La violencia de género no da respiro en la provincia y este jueves tuvo lugar una audiencia para acusar a otro violento. Se trata de quien intentó matar a su ex pareja de tres tiros en el barrio Villa Ceferino, cuya investigación arrancó hoy. La relación de la pareja había terminado meses atrás pero los años de sometimientos y amenazas generaron tal temor en la víctima que ésta aún teme declarar.
Este jueves quedó acusado y detenido en prisión preventiva Adriel Antonio Guerrero (30) tras intentar matar a su ex pareja, S.C.R (29), en su vivienda y delante de sus hijos pequeños, el martes por la madrugada.
La fiscal Silvia Moreira lo acusó como autor de intento de homicidio triplemente calificado y detalló que aunque no se habían radicado denuncias por violencia de género, el relato de la víctima y sus allegados da cuenta de que existía. En este sentido, indicó que la relación entre víctima y victimario, que tenían cinco hijos en común, se extendió a lo largo de 16 años y que era "un vínculo acechado por los celos".
Afirmó que las discusiones eran continuas, que los propios padres de Guerrero sabían de su problema de celos, de las sospechas de que la víctima lo engañaba, y que incluso la familia de la joven lo había enfrentado al respecto. Se ventiló incluso que varios vecinos habían escuchado en más de una oportunidad gritos y pedidos de auxilio de la víctima, pero que al intentar interceder para protegerla habían resultado amenazados por el violento. También confiaron que "ella casi nunca salía de la casa".
Una amiga de la víctima, madre de una compañera de su hija mayor, manifestó incluso saber de propia boca de la joven algunos hechos puntuales de violencia física y psicológica, aseguró que recién pudo establecer un vínculo con ella tras la separación porque el hombre no le permitía interactuar con otras personas y que la joven había descubierto una infidelidad de parte del imputado en febrero de este año, aunque no sabía como cortar la relación por temor a las represalias y porque dependía de él económicamente.
A esta mujer le manifestó que "estaba cansada de toda esa mierda", pero que sabía que "él no la iba a dejar tranquila y vaya donde vaya, la iba a seguir hostigando". "Él no aceptaba que ella pudiera tener una nueva vida sin él o una pareja que no fuera él", sostuvo Moreira en este sentido.
Incluso, los propios policías y médicos que acudieron a asistirla inmediatamente tras la agresión manifestaron al ser entrevistados por la fiscalía que la joven no se animó a explicar realmente lo que le había ocurrido.
Por otro lado, se supo que el hombre solía tener armas de fuego, lo que solidificaba el temor de la joven. De hecho, se conoció en la audiencia de un antecedente por el cual Guerrero había recibido una suspensión de juicio a prueba en mayo de este año, tras disparar y lesionar a otros dos hombres.
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