Juzgarán a un hombre por abuso sexual contra una niña de su entorno familiar durante siete años
La Fiscalía sostiene que los abusos ocurrieron entre 2015 y 2022 en una vivienda de la capital neuquina. La víctima quedaba al cuidado del acusado.
Un hombre identificado como V.A.V. será llevado a juicio acusado de haber cometido abusos sexuales de manera reiterada a una niña de su entorno familiar, en hechos que, según la acusación fiscal, se extendieron durante siete años en una vivienda de la ciudad de Neuquén.
La apertura de la etapa de juicio fue dispuesta este martes por el juez de garantías Raúl Aufranc, quien avaló el pedido realizado por la asistente letrada Vanesa Muñoz, de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres, Diversidades y Delitos Sexuales.
De acuerdo con la teoría del caso presentada por la Fiscalía, los abusos sexuales habrían ocurrido entre 2015 y 2022, en la vivienda donde convivían el acusado y la víctima. Según la acusación, los ataques se producían cuando la niña quedaba bajo el cuidado de V.A.V.
Un tribunal para el juicio por abusos sexuales
La Fiscalía sostiene que se trató de hechos reiterados, continuados, sistemáticos y gravemente ultrajantes, y atribuyó al acusado el delito de abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias y por la reiteración, triplemente agravado por el vínculo, por la guarda y por la convivencia preexistente con una persona menor de 18 años, en carácter de autor.
Por la calificación legal y la expectativa de pena —superior a tres años e inferior a 15 años de prisión—, la representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que el debate sea realizado ante un tribunal colegiado, pedido que fue aceptado por el juez de garantías.
Para intentar demostrar su acusación durante el juicio, la Fiscalía ofreció una serie de pruebas que incluye testimonios, declaraciones de peritos, profesionales médicos y efectivos policiales que participaron de la investigación.
También se incorporará prueba documental y se acordaron convenciones probatorias entre las partes, según se informó desde el Ministerio Público Fiscal.
En representación de la víctima intervino el Defensor de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, Lautaro Arévalo, quien adhirió al pedido de la Fiscalía para que el caso sea elevado a juicio.
Con la resolución de Aufranc, quedó formalmente habilitada la instancia de debate. Ahora será la Oficina Judicial la que deberá establecer la fecha en la que comenzará el juicio contra V.A.V.
La acusación deberá ser probada durante el debate oral y público, instancia en la que la defensa tendrá la posibilidad de presentar su propia teoría del caso y controvertir las pruebas ofrecidas por las partes acusadoras.
De una clase de ESI al juicio a un odontólogo acusado de abusar de una niña
A veces el camino hacia la Justicia comienza con una pregunta hecha en la escuela. En este caso ocurrió después de una clase de Educación Sexual Integral (ESI) en la que una niña de 9 años pudo reconocer que había atravesado una situación de abuso sexual durante una consulta odontológica.
Además de identificarlo como una situación de abuso finalmente pudo contarlo y la rebelación abrió camino a una investigación que atravesó casi dos años.
El caso ocurrió en San Martín de los Andes durante el invierno de 2024. El imputado es un odontólogo, quien fue declarado penalmente responsable por el delito de abuso sexual simple en perjuicio de la niña. La sentencia de culpabilidad fue dictada el 5 de julio por el juez Maximiliano Bagnat, después del juicio realizado los días 24 y 25 de junio. El fallo no está firme y todavía puede ser recurrido.
El proceso aún no terminó. La sentencia de responsabilidad dictada en primera instancia puede ser impugnada por las partes y todavía no se encuentra firme. El próximo capítulo será la audiencia de cesura fijada para el 15 de septiembre, en la que se determinará la pena que eventualmente deberá cumplir el imputado.
La Fiscalía pidió el sobresimiento y la Defensoría presentó su propia acusación
Lo llamativo del caso es que estuvo a punto de quedar archivada por un pedido de sobreseimiento de la Fiscalía y terminó llegando a juicio gracias a que la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes (DNNyA) decidió sostener la acusación de manera autónoma.
La causa había comenzado a partir del relato de la niña. El 8 de septiembre de 2025, la Fiscalía formuló cargos contra el odontólogo por abuso sexual simple y el juez le impuso como medida cautelar la prohibición de contacto con la víctima y su familia. Pero apenas dos meses después la fiscalía tomó una decisión desconcertante. En noviembre de 2025, durante la audiencia de control de investigación, el Ministerio Público Fiscal pidió el sobreseimiento del imputado.
La Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes, que intervenía como querella Institucional, se opuso. No aceptó que el proceso terminara allí y pidió una prórroga para continuar investigando. Luego presentó su propia acusación.
El juez entonces rechazó el sobreseimiento solicitado por la Fiscalía y habilitó a la Defensoría a sostener la acusación en forma autónoma. La querella particular, además, había sido declarada en abandono por no presentar la acusación dentro del plazo correspondiente.
La defensa del odontólogo recurrió esa decisión, pero el 13 de mayo el Tribunal de Impugnación declaró inadmisible el recurso y confirmó lo resuelto por el juez de Garantías.
Así, el proceso pudo continuar hacia el juicio aun cuando la Fiscalía había desistido de seguir adelante con la persecución penal. El Defensor adjunto Lucas González estuvo a cargo de la querella institucional y sostuvo la acusación en las distintas instancias.
El testimonio de una niña frente a la Justicia
En el juicio, una de las pruebas centrales fue el testimonio de la niña en Cámara Gesell. El juez consideró que su relato había sido creíble, espontáneo y persistente a lo largo del tiempo. También valoró que presentara un nivel cognitivo acorde con su edad y que tuviera capacidad para diferenciar la verdad de la mentira, aspectos que habían sido evaluados por una perito psicóloga forense.
El magistrado también encontró coherencia entre el relato de la niña y otros testimonios vinculados con el proceso de develamiento de la situación. A eso se sumaron los indicadores compatibles con estrés postraumático detectados por la psicóloga forense y por la psicóloga que atendía a la niña. Entre ellos se mencionaron reexperimentación, hiperalerta, culpa y angustia.
El fallo también consideró que no existía una explicación profesional alternativa que pudiera justificar lo ocurrido durante la consulta: ninguna práctica odontológica permitía explicar el hecho atribuido al imputado.
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