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La Nahir Galarza neuquina que estremeció a la provincia

Fue una adolescente que asesinó a su hermanito de 9 años. Su perfil criminal es un calco de Nahir cuya película se estrenó en Amazon Prime y ya es tendencia.

Muchos se asoman por primera vez a la historia de Nahir Galarza, la joven de Gualeguaychú, Entre Ríos, que en diciembre de 2017 asesinó a su novio, Fernando Pastorizo. El true crimen se convirtió en película y ahora es tendencia de Amazon Prime Video con debate de fondo incluido.

A la luz del perfil de Nahir fue que me vi obligado a repasar la historia del crimen de Neuquén y recordé a una joven con rasgos muy similares, tan similares que parecen idénticas.

La neuquina tenía 16 años al momento de concretar su crimen y no mató a su novio, asesinó a su hermanito de 9 años en el corazón de la comarca petrolera.

La teenager”, ocupa un capítulo en el libro Historias del crimen de Neuquén (2022), pero en julio de 2021 compartí un adelanto en este medio por lo que pueden repasarlo.

En paralelo, sobre Nahir Galarza además de seguir las crónicas de la época, leí el libro “Nahir. La historia desconocida”, de Mauro Szeta y Mauro Fulco. Además, dialogué con la perfiladora criminal Laura Quiñones Urquiza, quien junto a un grupo peritos expertos analizaron el caso en su momento.

En estos true crimen veremos conductas similares. De la adolescente neuquina no podemos brindar la identidad porque la Ley 2302 de niño, niña y adolescente obliga a su resguardo.

De todas formas, en la comarca petrolera quienes tienen más de 35 años la recuerdan perfectamente. Por aquellos lares, no olvidan el horror que sintieron, al igual que el temor que experimentaron sus compañeros y docentes cuando la vieron regresar al colegio.

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La película Nahir se estrenó el 22 de mayo en Amazon Prime.

La película Nahir se estrenó el 22 de mayo en Amazon Prime.

Jóvenes y asesinas

En 2017, al momento del crimen, Nahir tenía 19 años y fue juzgada como una adulta. En ese momento el furor de Ni Una Menos ganaba las calles por lo que su abogado intentó subirse a la ola, pero las conductas desplegadas por la joven y los 4.000 mensajes de WhatsApp que intercambiaron con Fernando no bastaron para situar a Nahir en el lugar de víctima. De hecho, ensayaron varias versiones del crimen sin éxito.

Al igual que Nahir Galarza, la adolescente de Neuquén también cometió un crimen que conmocionó a la comunidad. Mientras que Galarza mató a su exnovio, en ese momento, en un acto calculado y premeditado, la joven neuquina llevó a cabo un plan igualmente planificado y meticuloso, pero con su propio hermanito como víctima.

En 2001, la teenager neuquina tenía solo 16 años. La ley 2302 fue bisagra en la política penal en lo que a menores de 18 años se refiere. Fue promulgada en diciembre de 1999 y publicada en el primer trimestre del 2000. Se convirtió en un paraguas protector para los niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley, pero todas las instituciones que debían actuar para darle sustento no estaban preparadas y, en algunos casos, sus carencias quedaron a la luz con el crimen de la teenager que dejó al desnudo que la letra solo era letra porque en la realidad a la joven la repelían y le temían.

Nahir y la teenager tienen mucho en común. Ambas eran cautivadoras, manipuladoras, controladoras y siniestras. Sus rostros tan bellos como impertérritos eran estremecedores. Ni la peor aberración parecía forzarlas más allá de un rictus, es por eso se habló de aplanamiento afectivo en ambos casos.

La atracción que generaban no la desconocían y supieron utilizarla en su favor.

En el repaso de las coincidencias se puede observar que ambas jóvenes tenían una relación demasiado estrecha con el papá, algo que a los perfiladores hoy en día les sigue haciendo ruido.

Ninguna de las dos improvisó y aunque sus móviles y resoluciones fueron distintas, hubo un despliegue de violencia instrumental con algún desborde por parte de la teeneger. Ambas premeditaron, calcularon, tuvieron control de la escena y conciencia forense.

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Nahir Galarza está condenada a prisión perpetua por el crimen de su novio Fernando Pastorizzo.

Nahir Galarza está condenada a prisión perpetua por el crimen de su novio Fernando Pastorizzo.

Nahir

Nahir mató a Pastorizzo el 29 de diciembre de 2017, cuando él la llevaba en la moto en medio de la noche. Ella sugirió un recorrido alternativo, por una calle de tierra, oscura y desierta. Le disparó un tiro por la espalda. Al caer, quedó boca arriba desangrándose, y ella se acercó para rematarlo con otro disparo en el tórax a corta distancia. Del lugar, la joven se llevó una de las vainas de la pistola 9 milímetros que era de su papá, un policía que le había enseñado a manipular el arma desde chica.

Quiñones Urquiza supo explicar que esa forma de matar “fue de alguien que no desea perder el control para evitar confrontar con su víctima y todo su accionar fue racional, no hubo desborde. La violencia fue instrumental”.

Es decir, hizo lo justo y necesario para acabar con la vida de Pastorizzo, con conciencia de lo que hacía, de ahí que en un primer momento haya simulado enviando un mensaje a su novio muerto y luego negado a la madre de la víctima conocer su paradero.

El móvil de Nahir fue poner fin a una relación tóxica con idas y venidas por ambas partes. En el juicio muchos no sabían si al momento del crimen estaban o no de novios porque la relación era tormentosa.

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La unidad de traslado retira el cuerpo del hermanito de 9 años que asesinó la teenager.

La unidad de traslado retira el cuerpo del hermanito de 9 años que asesinó la teenager.

La teenager

En el caso de la teen de Cutral Co, se la bautizó así porque vestía como las adolescentes de las series de televisión de Cris Morena. Una productora que fue una usina de actrices y cantantes.

En este caso, el móvil del crimen fue desviar la atención sobre su imagen producto de una serie de desarreglos económicos que había provocado en su casa. Ella manipulaba de tal forma a la familia que estaba a cargo de guardar los ahorros, incluso los de una tía que se los había dilapidado en ropa y calzado que no era propio de una adolescente de su condición económica, clase media trabajadora.

Apremiada por esas circunstancias fue que premeditó un plan para simular un robo con un desenlace fatal, la muerte de su hermano. Lo que devela ausencia de empatía hacía su propia familia.

Para desarrollar su trama, manejaba información precisa, como que el padre tenía un arma y sabía dónde la guardaba.

Acá también se observa a una joven que buscó tener todo bajo control y eligió un lugar seguro para llevar adelante su accionar. Su propia casa era un espacio que conocía al detalle.

La conciencia forense se manifestó en la coartada que construyó, un turno al oculista del hospital público con la finalidad de obtener un certificado que le permitiera llegar tarde, esa mañana, al colegio y tener tiempo suficiente para pasar por su casa donde su hermanito estaría solo ya que concurría al turno tarde y sus padres estaban trabajando. Además, también hay conciencia forense en la forma en que alteró la escena del crimen.

Ese viernes 30 de marzo de 2001, cuando la joven ingresó a la casa, su hermanito se fue a su habitación porque hacía un tiempo que había comenzado a temer pasar tiempo a solas con su hermana adolescente. Algo había advertido el pequeño.

Ella tomó unos guantes de látex, para evitar dejar huellas, y buscó el arma que guardaba su papá en la mesita de luz. Luego arrancó la conexión telefónica que se encontraba en el living de la casa comenzando a darle forma a la presunta escena de un robo.

Ella, a diferencia de Nahir, no tenía práctica en el manejo del arma. Su primer disparo fue fallido y le dio tiempo a su hermanito a correr para intentar escapar de la casa.

Al llegar desesperado a la puerta, descubrió que no estaba la llave por lo que intentó abrir una ventana corrediza, pero la tierra que se había acumulado en el carril le dificultó su apertura.

El segundo tiro fue a quemarropa. El niño extendió la mano como queriendo frenar el proyectil que no solo le atravesó la mano, sino que le ingresó por la zona del tórax y egresó por la espalda.

La bala siguió su recorrido e hizo estallar la ventana, una de esas astillas cayó sobre el ojo de la adolescente. El plomo lo encontraron afuera de la casa.

Para desviar la investigación y alterar la escena, a su hermanito le puso unas toallas en el cuello y una bolsa negra en la cabeza, y lo arrastró para dejarlo cerca de la puerta de ingreso a la casa. Luego desordenó la vivienda con la idea de apuntalar la hipótesis del robo.

Finalmente, salió de la casa y se fue al colegio, donde entregó el certificado en el que constaba que había acudido al oculista.

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La policía neuquina tras el allanamiento en la casa de la teenager.

La policía neuquina tras el allanamiento en la casa de la teenager.

No existe crimen perfecto

Tanto Nahir como la teenager cayeron porque siempre hay cuestiones del azar y de una buena investigación que son claves para esclarecer los hechos.

Cuando Nahir mató, se llevó una vaina y aseguró estar en su casa, pero una cámara de seguridad la ubicó en las inmediaciones. Luego se entregó y a partir de ahí admitió siempre el crimen, aunque varió las versiones pasando por un accidente, violencia de género y la última fue que encubrió a su padre que fue el verdadero asesino.

Este giro dramático no podía faltar en la película, pero esto tampoco fue demostrado.

En el caso de la teen neuquina, la escena del crimen que montó sembró muchas dudas en los investigadores que sabían que los ladrones de la comarca no matan a un pibito durante un robo. Además, un almacenero que tenía el negocio a unos pocos metros de la casa de la joven la vio pasar de ida y vuelta con media hora de diferencia esa mañana.

En ambos casos, la mirada reptiliana tanto de Nahir como de la teen no dejaron de asombrar a los investigadores. En el caso de Nahir tuvo mayor impacto porque fue muy mediático el caso.

Nahir fue condenada a prisión perpetua siendo la mujer más joven en recibir este tipo de condena, recién a los 54 años volverá a la calle. Hoy tiene 24 años.

La teenager, siguiendo el camino abierto por la ley 2302, fue declarada responsable penal del crimen del hermano y si bien cuando cumplió los 18 años se pidió una pena de cuatro años de prisión, el juego de las apelaciones y la burocracia judicial dilató todo.

La joven se mudó a Neuquén e inició sus estudios en la Universidad Nacional del Comahue. Finalmente, después de varias idas y vueltas, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), mediante una resolución interlocutoria de diciembre de 2010 cerró el debate y la joven jamás pisó una celda, a esa altura tampoco tenía sentido porque no había vuelto a cometer delito.

Los especialistas han declarado que Galarza tiene rasgos psicopáticos marcados, mientras que los forenses neuquinos que observaron y trataron a la teenager afirmaron que “es una psicópata de manual”. Hoy, la consideran una psicópata integrada.

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