Simuló el secuestro de los nietos y le robó todos los ahorros
Un vecino de Villa La Angostura cayó en una estafa telefónica con el cuento del familiar en apuros. En esta oportunidad, un estafador simuló ser su hijo y le aseguró que habían secuestrado a sus nietos, por lo que debía pagar rescate y así logró sacarle todos los ahorros al abuelo. El secuestro era todo inventado.
El hombre, quien prefirió preservar su identidad, contó que la llamada entró al teléfono fijo cuando cenaban el último sábado 26 de agosto. "Atendió mi esposa y solo nos dijeron: 'Pasó algo grave' y cortaron'", contó el hombre en diálogo con el sitio informativo DiarioAndino.
Luego, volvieron a comunicarse a las 2:30 ya del domingo a la madrugada. Nuevamente la mujer atendió la llamada y del otro lado, un hombre se hizo pasar por su hijo. "Mamá, se llevaron a los chicos y tenemos que darles plata", le informó la voz del otro lado del teléfono e inmediatamente asoció con su hijo que vive en Puerto Manzano, aunque el tono no sonaba como la de su hijo. La excusa fue que había recibido un golpe en el rostro, por lo que no podía hablar bien y la mujer le creyó.
El estafador les dijo que estaba en la comisaría y les pidió que no encendieran los celulares.
"Este hombre que se hacía pasar por mi hijo pedía que le entregara la plata que tenía para poder recuperar a mis nietos. Me indicó que teníamos que llevar el dinero en una bolsa de residuos y dejarla tirada en una calle determinada del barrio Peumayén, cerca de las 3 de la madrugada", relató el hombre.
Fue así como el vecino realizó todo lo indicado. Embolsó el dinero, lo dejó en el lugar señalado y desde el auto vio pasar a un hombre caminando, que agarró la bolsa y se la llevó.
"Cuando llegamos a la casa, se comunicaron y nos dijeron que mantuviéramos el teléfono fijo prendido. El hombre que se hacía pasar por mi hijo le dijo en un momento a mi esposa: 'Mamá, ahí veo llegar a los chicos'. Eso nos tranquilizó mucho y, más calmado, yo me puse a repasar todo lo que había sucedido", recordó el hombre.
Sin embargo, luego se quedó recapitulando lo sucedido y algo le llamó la atención: siempre le pedía hablar "con mamá". Es que, cada vez que atendía ella, lloraba, con lo cual fue más fácil engañarla. "Por mi parte, y pese a que la voz no se me hacía conocida, pensé en mis nietos y cedí por ellos y por mi señora. Cuando pude pensar todo con más claridad y caí en lo que había sucedido, llamé a mi hijo. Estaba todo en orden en su casa, entonces fui a la Comisaría y radiqué la denuncia correspondiente. Pero los ahorros, ya los perdí', lamentó el vecino.
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