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La Mañana noche neuquina

Por la pandemia, la noche neuquina ya no es tan bailable

El COVID modificó las propuestas de la movida nocturna y profundizó la tendencia que venía desde hace años. El testimonio de quienes siguen vigentes.

La noche neuquina ya no es la misma que la que se disfrutaba en la prepandemia. Aunque las ganas de salir de la gente se sintió y se sigue sintiendo en forma contundente tras las flexibilizaciones, muchas propuestas que atraían a muchos en 2019 brillan por su ausencia. Más allá de las limitaciones en cuanto a cantidad de personas -por cuestiones de aforo- y la aparición de nuevos espacios, lo que más se destaca son los escasos lugares para ir a bailar, una tendencia que ya se avizoraba antes de la irrupción del COVID.

Es que más allá del regreso de Pirkas, La Casona Pub -que estos días se tomó un descanso-, Exclusive y algún otro espacio, en Neuquén Capital no existe un boliche de grandes dimensiones como en algún momento fue Ticket, devenido en iglesia evangélica en 2018. Algunos espacios nuevos, como Mood Live y Costa Brava - la estrella del verano- fueron celebrados por brindar cierto marco para dejarse llevar por el ritmo de la música, después del notorio cierre de Irish Pub. En el caso del complejo ubicado en Ministro González 40, ese escenario se da a partir de alguna fiesta particular o, eventualmente, al término del show de alguna banda. En tanto, en el pub de Diagonal Marcelo T. de Alvear 274 la movida se da espontáneamente por la onda de los asistentes.

"Nosotros somos un pub que tenemos el servicio de cena, happy hour desde temprano. Luego hay un Dj y hacemos eventos con temáticas diferentes todos los días como electrónica, canto bar, noche brasilera, show de magia. La idea es innovar todo el tiempo. También nos destacamos en la cocktelería y estamos ambientados con un Dj, pero la idea no es el baile en sí, sino que la gente venga a escuchar música y la pase bien; que pueda estar parada tomando un trago, que vaya al patio a divertirse con amigos. No ponemos cuarteto, ni cumbia o bachata para no incitar al baile como se hacía antes en este mismo local. Sí ponemos electrónica o los 40 principales porque es lo que lo que la gente hoy escucha", aclaró Rafael Vitale, uno de los socios de Costa Brava, en diálogo con LMNeuquén.

"Nosotros no somos lo más bailable que hay hoy en Neuquén, somos lo que más se llena. Tenemos una capacidad de 490 personas y los fines de semana no estamos al tope por el aforo, pero hay filas para entrar. Tenemos todos los sectores abiertos para que disfruten pero somos un pub que busca que la gente disfrute de temáticas diferentes con promos para estudiantes y gente grande. Hacemos un combo como para que haya más cultura nocturna en Neuquén porque si te fijás, no hay muchas opciones. Irish cerró, El 32 cerró. Tenemos las cervecerías, Mood, pero es otro tipo de propuesta con habilitación de pista de baile, algo que nos gustaría conseguir. Sería bueno que se modifiquen las ordenanzas para que en todos los locales se pueda bailar, como pasó en Córdoba o en Mendoza. Más allá de eso, la idea nuestra es mejorar, por eso pensamos poner calefacción en el patio, en la vereda. Queremos que el espacio siga funcionando de la manera que lo viene haciendo porque la verdad falta un lugar en Neuquén", remarcó Vitale.

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En sintonía, Elvia Coria, la dueña de Ogham, compartió su mirada en torno al movimiento nocturno en la actualidad, además de precisar los cambios que experimentó en su cervecería ubicada en Diagonal 9 de Julio 53.

"En Neuquén no hay muchos lugares a los que puedas salir a bailar. En el verano tuvimos la suerte de poder salir a las fiestas de las chacras como La Masía en Fernández Oro o Plottier, en espacios como Olivia. Pero en Neuquén, más que ir a tomar algo y a ver una banda, un show, no hay. Por la pandemia muchos lugares cerraron y si abrís, lo hacés de otra manera. Hoy abrir un boliche, creo que es sumamente complicado", sostuvo la empresaria, antes de hacer un recuento de cómo vivió la reapertura de su local después del cierre obligado por el coronavirus.

"Ahora la gente se volvió a acostumbrar a salir tarde y quiere volver a lo que era antes. Cuando comenzaron las flexibilizaciones, a las 20 ya teníamos el salón lleno con la capacidad que teníamos permitida. Ahora buscan hacer reservas para más tarde, pero nosotros las tomamos hasta 20:30 porque a partir de las 21 nos manejamos por orden de llegada. No podemos tener una mesa reservada a las 22, cuando tengo cola afuera", explicó al tiempo que remarcó que si bien los grupos grandes continúan asegurándose un lugar con anticipación, actualmente la gente se acerca a su bar directamente. "Antes reservaban si o si", enfatizó en alusión a la época en la que se permitió el regreso de la actividad de los bares.

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Otro contrapunto que marcó es la postal con personas paradas disfrutando de una pinta en Ogham en la previa de la llegada del COVID y la actual, en la que se ve a sus clientes sentados en una mesa. "Hoy todavía no podemos tener gente que no esté ubicada en una mesa. Yo creo que por ahora el tema del aforo se va a mantener hasta pasado el invierno. Después de la ola de contagios que tuvimos en enero, ahora estamos más relajados, pero en invierno no sé cómo nos va a pegar. Yo creo que cerrar ya no lo vamos a hacer. Hay un montón de cosas que no van a volver a suceder pero si hay otra ola como la que vino después de las fiestas de fin de año, es probable que tenga nuevamente menos personal y una carta reducida. Yo estuve incluso trabajando de moza, unas amigas me ayudaron en la barra", recordó.

Por su parte, Carlos Fida de Pirkas manifestó que las propuestas bailables y de entretenimiento del complejo ubicado en Santiago del Estero 883 son las mismas que las que hacían en la prepandemia. Lo que sí advirtió una merma en la cantidad de asistentes. "Estamos funcionando medianamente bien. Nos estamos recuperando de a poco. Los días sábado tenemos boliche bailable y los días de semana tenemos distintos tipos de actividades. Bajó un poco la asistencia, si todo va bien en unos meses más vamos a volver a la normalidad", señaló.

Desde Cipolletti pero con 30 años de trayectoria en la movida nocturna del Alto Valle, el dueño de Kímika, Aleandro Serafini postuló: "En Neuquén la oferta es muy limitada. Hay un montón de cuestiones que van más allá de la pandemia. Esta situación se vive desde hace años. La pandemia lo que hizo fue acentuar las posibilidades reales de quienes estaban en el rubro. El que estaba mal o que no tenía resto, desapareció porque la inversión que requiere la noche es muy grande. Muchos creen que los empresarios de la noche se llenan de oro, pero los gastos que tenemos son monstruosos. Nosotros además de otros impuestos pagamos porcentajes altísimos a SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) y Capif (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas). La noche no es mal negocio, siempre y cuando funcione.", planteó prpietario del amplio complejo cipoleño que funciona como boliche bajo el nombre de Flame y que además hace recitales, fiestas electrónicas, retro, eventos sociales y corporativos.

Luego de subrayar que en la actualidad abrir un boliche de grandes dimensiones es casi imposible por la millonaria inversión que requiere y la dificultad de conseguir y habilitar un espacio acorde, Serafini habló de lo mal que la pasó durante los 17 meses que su complejo estuvo cerrado por el coronavirus.

Kimika

"Fue durísimo estar tantos meses sin trabajo con facturación cero y una carga empresarial muy alta. La reapertura se hizo muy cuesta arriba. Cuando logramos abrir, la respuesta de la gente fue muy buena. Estaba muy necesitada de despejarse y salir divertirse. Lo hicimos con ese formato bastante complejo de interpretar que era el de los boxes de 9 metros cuadrados en los que había burbujas sociales de diez personas. Eso duró hasta mediados de octubre. A partir de ahí empezamos con el formato clásico limitado que fue ampliándose. Pasamos del 50% a un 70%. Hoy tenemos una capacidad de 2.500 personas, el boliche llegó a tener 4 mil y pico en su momento", agregó.

Si desde Cipolletti, Kímika canalizaba la demanda de muchos neuquinos en materia de baile y diversión como el boliche más grande de la Patagonia, desde el fin de semana pasado -y temporalmente- la clausura de ese espacio dejará una espacio vacío. El viernes 25 de febrero la Municipalidad de Cipolletti le retiró el permiso para funcionar reiterándole la necesidad de que realice modificaciones en materia de seguridad e higiene. Al ser consultado por este tema, Serafini señaló que se encuentra realizando las gestiones pertinentes para actualizar el sistema de incendios. Remarcó que el complejo cuenta con medidas de seguridad, pero que el Municipio y Bomberos pide que lo mejore.

"Yo estoy de acuerdo con hacer las mejoras y las voy a hacer. A fines de 2019 se venció la habilitación, presentamos una prórroga y un plan de acción pero enseguida vino la pandemia y tuvimos que cerrar 17 meses con todo lo que eso significa. Ahora arrancamos con la prórroga y el plan de obra. El problema que tenemos es el dinero, el boliche estuvo cerrado mucho tiempo y no generó. La inversión que hay que hacer para ponernos al día es millonaria y no terminé de presupuestar", dijo remarcando que el proceso para llevar adelante la reforma lleva tiempo.

"Yo estoy trabajando para ponerme al día y mientras lo hago pido que me dejen trabajar con medidas provisorias reales hasta poder finalizar la obra. No es que el boliche es inseguro, tengo un sistema más viejo pero funciona", remarcó. "La pandemia nos entrenó para entender que todo pasa en algún momento. Después de 17 meses cerrados, esto es una más. Terminaremos la obra y lo abriremos más grandes que antes", sentenció con optimismo Serafini.

La noche desde la perspectiva del tránsito

A la hora de poner bajo la lupa el comportamiento nocturno de los neuquinos en materia de horarios, los espacios que no están habilitados como boliche coincidieron en señalar que suelen cerrar alrededor de las 3.30, 4 de la mañana, cuando la gente abandona el lugar.

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"Antes teníamos gente hasta muy tarde, hoy la gente está más acostumbrada a irse a dormir más temprano. Por ahí tres o cuatro de la mañana estamos cerrando. En la semana no se quedan hasta tan tarde, ahí se ve un cambio de hábito. Los fines de semana son distintos, la gente se queda más", señaló Rafael Vitale de Costa Brava.

En tanto, el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana de la Municipalidad de Neuquén, Francisco Baggio manifestó: "Yo puedo compartir una mirada desde tránsito que es un área que tengo a cargo. Desde la circulación, creo que estamos -sin lugar a dudas- cercanos a los niveles de prepandemia. Número más, número menos. Esto lo indican los operativos nocturnos que hacemos, que en general arrancan a las 21 y terminan a las 4, 5 , 6 de la madrugada. Hay jornadas en las cuales verificamos entre 500 y 900 autos. Es un control súper grande. Para verificar ese número, quiere decir que pasaron, por lo menos, diez veces más vehículos porque no controlamos a todos, controlamos aleatoriamente uno cada diez o siete. Estos números indican que el nivel de circulación es alto".

"Durante la temporada la movilidad se trasladó a la zona de paseo costero, desde Leguizamón hasta el mirador. También hacemos operativos móviles y fijos en la zona de Plaza Las Banderas, Avenida Olascoaga donde también hay mucha circulación. El ánimo con el que hacemos los controles es preventivo y de presencia para que se cumplan las normativas de tránsito", remarcó. "También hacemos otros controles como en calle Godoy donde hay menos afluencia de gente", agregó.

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El uso del barbijo

El uso del barbijo, necesario para prevenir el coronavirus, sigue siendo objeto de debate y contradicción en diferentes ámbitos y actividades, ya sea de día o de noche. Aunque los dueños de los diferentes espacios que integran la movida nocturna cumplen con los protocolos y solicitan el uso del barbijo, todos coinciden en que es difícil que sus clientes permanezcan con el tapaboca. En medio del disfrute con amigos o en pareja, distendidos, es poco probable que recuerden utilizar el barbijo cuando van al baño o cuando entran a un espacio cerrado, luego de comer o tomar un trago. Esta postal no es exclusiva de los locales nocturnos, sino que se replica en diferentes horas del día en otros ámbitos.

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