Por un diván con perspectiva de género: "Si Freud viviera en esta época sería feminista"
Por Analía Castro - [email protected]
Si los reclamos del movimiento feminista hicieron crujir diferentes estructuras de la sociedad y derivaron en un cambio de mirada y en el abandono de concepciones y prácticas anacrónicas o revictimizantes en diversos ámbitos, ¿de qué manera ese fenómeno imparable repercute en la disciplina encargada de indagar en los procesos mentales, las emociones y el comportamiento del ser humano, teniendo en cuenta el contexto que lo rodea?
En Buenos Aires, una comunidad de profesionales de la salud mental, lanzó la Red de Piscólogxs feministas, una asociación civil que, además de capacitar a sus integrantes para que tengan perspectiva de género, impulsa campañas de sensibilización y ofrece un espacio terapéutico con ese diferencial.
"Advertidxs de los efectos de la cultura patriarcal sobre las subjetividades y el sufrimiento psíquico, proponemos prevenir y disminuir el malestar en un espacio que respeta la diversidad humana", postulan desde el sitio web de la red, que tiene presencia en Capital Federal, distintas ciudades bonaerenses y algunos puntos de las provincias de Córdoba, Mendoza, San Luis, La Rioja, Santa Fe, Tierra del Fuego y Río Negro.
En Neuquén, si bien no existe una iniciativa similar, el Colegio de Psicólogos ofrece capacitaciones puntuales, mientras algunos integrantes del mismo trabajan para crear un área específica con el fin de fortalecer la formación de profesionales.
En tanto, los terapeutas que se sienten interpelados por los tiempos que corren, buscan enriquecer sus conocimientos a través de talleres y cursos que ofrecen distintas organizaciones, como la Universidad Nacional del Comahue, que cuenta con una Maestría en Estudios de las Mujeres y de Género destinada a especialistas de distintas disciplinas.
"Creo que es absolutamente necesario que los profesionales de la salud mental estén formados, capacitados y que su práctica esté atravesada por la perspectiva de género", postuló la licenciada Valeria Alessi (matrícula 1595), al ser consultada por este medio sobre el tema.
"Para pensar de dónde viene esta necesidad, me parece importante decir que quien pone en relevancia esta cuestión son los movimientos de mujeres y de disidencias sexuales, que vienen a reactualizar los debates en la agenda política, social y académica. En este contexto aparecen los cuestionamientos en los distintos campos del saber, entre ellos, la psicología", agregó la psicóloga clínica que, además de atender en su consultorio particular, es parte del Dispositivo de Atención a Varones, espacio dependiente del Ministerio de Ciudadanía de la provincia del Neuquén, destinado a poner en jaque la masculinidad hegemónica y trabajar con hombres el desaprendizaje de conductas violentas.
"El tratamiento psicológico con perspectiva de género supone tener en cuenta las condiciones diferenciales que afectan a varones y mujeres a nivel social y cultural, producto de los roles de género. Esto permite ver dificultades que de otra manera pasan desapercibidas. Es un enfoque que nos permite reflexionar sobre las expectativas sociales en los varones, en las mujeres, no binaries; los estereotipos, las violencias y las desigualdades que las relaciones heteropatriarcales organizan fijando lugares", explicó Alessi. En ese sentido mencionó la pasividad y la receptividad como dos características que se esperan en los roles femeninos, además de los mandatos de ser 'buena madre', 'buena esposa', 'linda', 'exitosa' y 'encargada de las tareas del cuidado'. A su vez, destacó como imposiciones que operan los hombres la exigencia de que den cuenta de su virilidad, su valentía y su deseo sexual.
"Como profesionales tenemos la responsabilidad de problematizar estos mandatos que funcionan como un sistema de dominación social que estructuran privilegios, jerarquías y subjetividades que muchas veces se traducen en sufrimiento", manifestó.
"No tener perspectiva de género conduce a puntos ciegos en el análisis. Por ejemplo, si como psicólogo crees que la maternidad es la meta privilegiada de la mujer, estamos en un problema. Si vas a patologizar las identidades trans o todo aquello que difiera del modelo hegemónico, también. Hay pacientes que me han dicho que sus psicólogos consideraron que las infancias trans son una etapa, que ya se les va a pasar", contó y añadió que "los psicólogos con perspectiva de género en Neuquén siguen siendo más la excepción que la norma". "Creo que falta mucha información y es algo que ayudaría mucho a los pacientes porque de lo contrario, la intervención es incompleta", sostuvo.
Revisar la teoría
Para Alessi "el ejercicio de deconstrucción está bastante ausente en la formación académica", de ahí que se torne necesario replantear la formación universitaria y el ejercicio profesional desde una perspectiva transversal al género.
"Las universidades están llamadas a revisar y modificar, si es necesario, los planes de estudio para que los psicologues podamos cumplir nuestra función social", advirtió, antes de señalar al Psicoanálisis como uno de los cuerpos teóricos más cuestionados ante el cambio social que implicó el avance del movimiento feminista.
"No podemos negar que el Psicoanálisis se refiere a la femeneidad desde un punto de vista masculino. (Sigmund) Freud construye su teoría sobre los padecimientos que las mujeres traían por una femeneidad totalmente marcada y delimitada por el orden cultural de esa época", subrayó.
No obstante, aclaró que la necesaria reconsideración de los conceptos que surgen a partir de la obra del médico austríaco no debe menospreciar los valiosos aportes que hizo al campo de la psicología.
"Hay que tener en cuenta que el Psicoanálisis comienzas sus desarrollos a fines del siglo XIX y fue totalmente subversivo para la época. Con el descubrimiento del inconsciente echa por tierra la idea de que el sujeto está regido por la racionalidad de sus acciones y también habilita los estudios de la sexualidad, que no habían tenido lugar hasta ese momento", destacó.
"Uno puede hacer una crítica desde los tiempos de hoy, pero hay que tener en cuenta las concepciones políticas y filosóficas que están detrás de esta teoría, para poder rescatar sus núcleos de verdad y aspectos liberadores. Entonces, creo que en este momento cultural y político, nosotros tendríamos que retomar esa escucha de Freud para escuchar qué tienen para decir los nuevos sujetos de hoy y dar cuenta de las nuevas producciones de malestar psíquico", argumentó la especialista, antes de apostar que "si Freud viviera en esta época sería feminista".
Contrapunto
A diferencia de la licenciada Valeria Alessi, la psicóloga Georgina Escobar (matrícula 1998) sostiene que no es necesario que los profesionales se capaciten en perspectiva de género dado que, quienes son buenos terapeutas, ya tienen una escucha activa y empática de sus pacientes.
"Los psicólogos lo primero que tenemos que dejar de lado son los prejuicios, aunque obviamente estamos atravesados por ellos. El que diga que no, es mentira. Pero a la hora de cumplir el rol como terapeuta debemos hacer una escucha activa y hacer empatía, lo que significa, aceptar aunque no se esté de acuerdo. Entonces no necesitas una especialización para poder entender una perspectiva de género", planteó.
"Si encima el profesional puede abrirse a otras posibilidades teóricas y no quedarse en una, más enriquecedor será el análisis todavía. Por eso hay que capacitarse, actualizarse y estudiar permanentemente, pero no te hace mejor terapeuta una especialización en perspectiva de género", sentenció.
No obstante, Escobar coincidió con Alessi al advertir una impronta machista en algunas concepciones del Psicoanálisis y, al igual que su colega, sostuvo que es primordial hacer una lectura de la teoría teniendo en cuenta el contexto en el cuál fue elaborada.
"En cuanto a los enfoques teóricos, si no nos abrimos a lo que pasa en la actualidad, caemos en un reduccionismo y no está bueno. Creo que, en relación a lo que pasa hoy con la perspectiva de género y otras temáticas actuales, tenemos que abrir el abanico a muchas alternativas y tomar de cada enfoque lo que nos sirva para poder afrontar esos conflictos que aquejan a la vida de las personas", sostuvo.
Consultada sobre si percibe que las problemáticas que llevan sus pacientes al consultorio están vinculadas a la cuestión de género, Escobar respondió: "Lo puedo pesquisar cuando hago terapia de pareja, cuando se habla de los roles que supuestamente corresponden a la mujer y al hombre, que tienen que ver mucho con creencias nucleares y mandatos sociales. Ahí se trabaja para romper con esas creencias para poder construir un vínculo que vaya más allá de estos mandatos". "Pero después a nivel individual no me ha pasado ni he tenido casos de violencia de género", concluyó.
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