Un avión de la aerolínea Ryanair que volaba de Grecia a Lituania fue desviado el domingo a Bielorrusia, donde fue arrestado Román Potrasevich, periodista opositor al gobierno de Bielorrusia, a cargo de Alexander Lukashenko.
Como consecuencia del accionar bielorruso, algunas aerolíneas europeas comenzaron a evitar el espacio aéreo de ese país, corredor clave entre Europa occidental y Moscú, y ruta para vuelos de larga distancia entre Europa occidental y Asia.
La cadena Nexta dijo que el periodista y su ex editor fue detenido cuando el avión aterrizó en Minsk, la capital de Bielorrusia. Los medios estatales de Bielorrusia dijeron que el avión fue desviado por una amenaza de bomba pero que no se encontraron explosivos.
Varios países europeos reaccionaron rápido a lo ocurrido, acusando a Bielorrusia de "terrorismo de Estado" y exigiendo un castigo. Los líderes de la Unión Europea (UE) lo consideraron un "secuestro" y celebraron una reunión de emergencia en Bruselas para tratar el asunto, allí acordaron ampliar la lista de sanciones contra Bielorrusia y cerrar el espacio aéreo con ese país, prohibiendo a sus compañías aéreas -entre ellas la estatal Belavia- sobrevolar el espacio aéreo comunitario.
Además, pidieron también a las compañías de la UE "evitar" sobrevolar Bielorrusia y exigieron la "liberación inmediata" del periodista.
Por su parte, el presidente de Ryanair, Michael O'Leary, calificó lo ocurrido de "secuestro patrocinado por el Estado" y dijo que creía que agentes de seguridad bielorrusos viajaban en el vuelo.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo estar "profundamente preocupado" por la intercepción del avión y el arresto de Protasevich e hizo un llamamiento para que haya una investigación independiente, completa y transparente.
Mientras tanto, Rusia, aliado tradicional de Bielorrusia, hizo un llamado a "no sobrerreaccionar". El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, advirtió contra la reacción exagerada al incidente. "Nosotros preferimos el enfoque de no evaluar un incidente al calor del momento, apresuradamente, sino sobre la base de toda la información disponible", dijo este lunes Lavrov durante una conferencia de prensa conjunta con su homólogo griego Nikos Dendias en Sochi el 24 de mayo, emitida en vivo por la cadena estatal Rossiya 24.
"Especialmente teniendo en cuenta que el representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bielorrusia hizo una declaración completa, subrayando la disposición de las autoridades a actuar con transparencia sobre este tema y a seguir todas las reglas internacionales y garantizar la transparencia total, incluida, si es necesario, la aceptación de expertos internacionales", dijo el canciller ruso.
Por otra parte, la líder opositora bielorrusa Svetlana Tikhanovskaya, derrotada por el presidente Alexander Lukashenko en las elecciones del año pasado que muchos vieron como fraudulentas, se sumó a las voces que reclaman la liberación del periodista Protasevich.
Desde la elección de agosto de 2020, Lukashenko, de 66 años y quien ha gobernado el país desde 1994, ha arremetido contra las voces críticas. Muchas figuras de la oposición han sido arrestadas o forzadas al exilio, como el caso de Tikhanovskaya.
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