Prevención, la herramienta contra el cáncer de mama
Esto en función de que probablemente no es la cantidad de casos la que ha ido en aumento sino la cantidad de diagnósticos, lo que plantea un panorama diferente.
Aunque el descubrimiento del origen del cáncer sigue siendo una gran desafío para la comunidad científica, está muy claro que hay factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades.
Tal como enumeró Beguelin hay malos hábitos como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sobrepeso y el sedentarismo, que deberían erradicarse para contribuir a prevenir la aparición de la enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles a estos factores.
A eso se suman otros, como la edad (después de los 40 se tiene mayor predisposición) y antecedentes familiares, a tener en cuenta a la hora de plantearse controles regulares.
También hay una serie de creencias populares, como que el uso de desodorante y el consumo de pollo pueden generar cáncer, pero el Instituto Nacional se ha encargado de desmitificarlas (ver imagen).
"En lo que más se avanzó en los últimos años es en la comprensión de la enfermedad. Sabemos, por ejemplo, que no hay un solo cáncer de mama y eso impacta en el tipo de tratamiento. Pero, hoy por hoy, la principal herramienta que tenemos es el diagnóstico temprano y la prevención. La prevención primaria, que es intentar que no aparezca, llevando un estilo de vida sana; y la prevención secundaria, que implica detectarlo lo antes posible para poder tratarlo", expresó el oncólogo.
Detección
Entre los métodos de detección, como la ecografía, la resonancia magnética o la biopsia, los más comunes son el examen mamario, que puede realizar cualquier médico y que debe hacerse anualmente, y el autoexamen, que implica la propia revisión de la mama buscando alguna anomalía, como nódulos, durezas y cambios en la piel (ver recuadro). A partir de los 40 se recomienda, además, el examen mamográfico –también anual–, que implica realizarse una radiografía de las mamas.
Ante un diagnóstico de cáncer, la terapia elegida dependerá de cada mujer en particular, de su estado de salud, del tipo de tumor y de otras cuestiones que el médico evalúa.
"Hay tratamientos más invasivos que otros. Eso depende del tipo de cáncer. Probablemente, si se trata de un cáncer muy agresivo, el tratamiento también lo sea", simplificó Beguelin, y explicó que en esta instancia es muy importante el soporte afectivo del paciente.
"Hay que entender que cuando se diagnostica un cáncer, se genera una crisis vital en el paciente. Por eso es muy importante que tengan el debido apoyo emocional. Porque los pacientes todo el tiempo están tomando decisiones muy serias y enfrentándose a cambios en su cuerpo y en sus vidas", enfatizó.
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