Promesas neuquinas de la ciencia en el Balseiro

Tres estudiantes de la UNCo ingresaron a este centro de excelencia.

SOFÍA SANDOVAL
ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Para algunos no es más que un sueño imposible, una cueva sólo accesible para los superdotados o un campus de fantasía que aparece tan sólo en las películas extranjeras. Para cuatro estudiantes de Neuquén (sólo tres accedieron a la entrevista), en cambio, su carrera en el Instituto Balseiro se transformó en una realidad tangible gracias a la disciplina y el esfuerzo.

Los jóvenes reconocieron el buen nivel de enseñanza recibido en la UNCo, que antes no era más que una sospecha.

En el Centro Atómico de Bariloche se encuentra este instituto, que depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), y se perfila como uno de los principales centros educativos de excelencia en América Latina para la enseñanza de la física y otras carreras. Al lugar ingresan 50 alumnos por año y todos están becados para dedicarse por completo al estudio y la investigación.

“Estoy muy agradecido porque acá nos dan muchísimo”, comentó Uriel Muñoz, uno de los estudiantes neuquinos de Ingeniería Mecánica que tuvo que pasar un riguroso examen que dejó a más de 100 estudiantes afuera. Para él, la preparación que tuvo en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) fue fundamental.

Para entrar al Balseiro, los alumnos deben cursar dos años de una carrera universitaria, y todos se orientan a las ingenierías para incorporar los conocimientos de matemática y física que exige el examen. Uriel (21 años), Lautaro Apablaza (21) y Matías Gómez (20) -todos estudiantes de la UNCo- recurrieron a una herramienta extra: formaron un grupo de estudio y dedicaron hasta ocho horas diarias a prepararse para rendir, siempre con la ayuda y la motivación de algunos profesores desinteresados.

Si bien requirió de una dosis alta de esfuerzo y dedicación, los neuquinos aseguraron que se trata de un sueño posible y que cualquiera puede acceder. Los jóvenes no provienen de familias de elite ni de linajes con perfiles científicos. Es más, se definen como los “chicos raros” de la familia, que sintieron interés por la ciencia a través de campamentos especializados o del cruce de caminos con un profesor que los inspiró.

“Cuando nos llegó el mail de aceptación estábamos en la universidad con los chicos del grupo y tuvimos que salir al pasillo porque no aguantábamos la emoción”, recordó Lautaro, que cursó en las EPET 7 y 8 de Neuquén, donde descubrió su interés por la mecánica.

Destacaron el ambiente que viven ahora, en un campus donde se pasan el día rodeados de doctores reconocidos, investigadores y otros estudiantes que comparten la misma pasión por el conocimiento. En ese encuentro con alumnos extranjeros y otras universidades del país reconocieron el buen nivel de la UNCo que, hasta entonces, no era más que una sospecha.

“Para el examen sólo tuvimos que repasar temas y otros ingresantes tuvieron que aprender temas desde cero”, comentó Uriel, mientras que Lautaro agregó: “Ahora nos dan materias que ya tuvimos en la carrera, aunque con un nivel de exigencia mucho mayor”. Por su parte, Matías destacó el compromiso desinteresado de algunos profesores, que dedicaban tiempo extra a despejar sus dudas.

A pesar de su alto nivel de exigencia, Uriel destacó que el examen de ingreso no tiene nota. Los jurados evalúan los procesos lógicos que utilizan los alumnos para resolver problemas y, por medio de entrevistas personales, salen a cazar los perfiles más curiosos, apasionados y despiertos.

Para los chicos, el Balseiro se destaca tanto por su excelencia académica como por la experiencia que ofrece.

Vivir a 50 metros del aula rodeado de compañeros, tener un trato personalizado con investigadores de alto nivel o aprovechar el gimnasio, el ski y trekking por las montañas de Bariloche forman parte de un privilegio al que sólo acceden unos pocos.

FRASES
“Mi interés surgió cuando participé del campamento Expedición Ciencia y descubrí el mundo de la física y las matemáticas, que me fascinó”.
Uriel Muñoz Estudia Ingeniería Mecánica

“Me gustaría seguir estudiando en el exterior una maestría o doctorado. Está repleto de posibilidades para aprender e investigar”.
Lautaro Apablaza Estudia Ingeniería Mecánica

“Me gustaría usar lo que aprendí para aportar a la sociedad. La energía nuclear puede ser muy buena si se toman los recaudos necesarios”.
Matías Gómez Estudia Ingeniería Nuclear

Ayuda económica para una dedicación exclusiva al estudio

NEUQUÉN
El Instituto Balseiro tiene la particularidad de que todos sus estudiantes reciben una beca para poder dedicarse de modo exclusivo al estudio y la investigación. Se trata de un estipendio mensual de alrededor de 10 mil pesos, que cubre los gastos de estadía en Bariloche.

Además, el centro educativo les ofrece a los estudiantes la posibilidad de vivir en el campus ubicado en el Centro Atómico, con un gasto del 14 por ciento de sus becas. De este modo se fomenta la convivencia entre alumnos y profesores con los mismos intereses.

Los estudiantes neuquinos destacaron esta posibilidad, que los llevó a decidirse por este instituto, ya que no podían costearse las universidades extranjeras. “Es bueno porque te recibís en el tiempo real de la carrera y, como no hay uno que se atrasa, compartís siempre con los mismos compañeros”, destacó Uriel Muñoz.

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