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Neuquén. Miles de mujeres salieron ayer a las calles de Neuquén, a cuatro años de la histórica movilización del 3 de junio de 2015, que dio origen al movimiento Ni Una Menos. En medio de la marcha por la ciudad, tres referentes de la lucha contra la violencia machista analizaron lo que se logró y lo que aún falta hacer. Coincidieron en que el movimiento fue una bisagra, que metió el tema de la violencia machista en la agenda política. También destacaron la ausencia estatal y el trasfondo de desigualdad que da lugar al maltrato.

Ruth Zurbriggen, de La Revuelta, recalcó que consiguieron “la politización de las violencias machistas, porque las desigualdades salariales, la falta de recursos económicos y el retiro del Estado de las políticas públicas generan más violencia también”.

Agregó: “Aún nos deben muchísimo, pero lo grandioso es seguir en la calle mostrando que no nos van a vencer y estamos dispuestas a más”. Subrayó la importancia de denunciar cada caso en el Estado, “pero amarradas fuerte a una red de mujeres; hablar con tu vecina, tu mamá o una agrupación, estar acompañadas”.

Julieta Katcoff, de Pan y Rosas, puso énfasis en que “hubo un remerger de las mujeres en las calles, que antes padecíamos las situaciones de violencia en soledad, confinadas al ámbito privado, y el 2015 fue el punto de partida de un movimiento con connotaciones internacionales, porque no hay lugar en el mundo en el que no se hable del Ni Una Menos”.

Ni Una Menos

Remarcó que falta “implementar políticas públicas con presupuesto”. Recordó: “Como parte del Frente de Izquierda, presentamos un plan integral con construcción de refugios, asistencia económica, licencias laborales y equipos interdisciplinarios, porque los femicidios son el último eslabón y el Estado debe garantizar medidas para que dejen de matarnos”.

Gimena González Eastoe, de La Jauretche, señaló que se produjo “un cambio para mal en las miles de pibas que matan de manera cada vez más visible, pero lo positivo fue que el feminismo irrumpió en las casas, escuelas y lugares de laburo para modificar conductas, porque empezamos a decir ni una menos en todos lados”.

Observó que frenar la violencia machista “es un cambio cultural profundo, en el que la herramienta más eficaz es la educación sexual integral en las escuelas, porque son los pibes y pibas los que van a cuestionar las formas en que vivimos y nos relacionamos”.

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Pañuelos con sentido y cotillón

La venta en los puestos

Los ambulantes están a tono con la demanda. Los pañuelos verdes, identificados con el aborto legal, son lo más demandado en las marcha contra la violencia de género.

Estandartes amarillos

En la manifestación de ayer, además, se vendían unos novedosos estandartes amarillos, con una M en negro y la leyenda “Macri gato”.

Ni Una Menos

Una marcha verde y violeta contra la violencia que no para

La marcha del colectivo Ni Una Menos en Neuquén reunió a unas tres mil manifestantes que expresaron su rechazo contra la violencia machista con una columna extensa y compacta, que recorrió el centro de la ciudad.

Hubo mucha juventud, muchísimas pibas jóvenes, hermanadas entre la batucada y los gritos, el aerosol y los parlantes, todas con pañuelos verdes y violetas en puños, cuellos y mochilas.

Este año se vieron pocos varones en el frío atardecer de la marcha por las calles del centro neuquino. La movilización partió cerca de las 18 del monumento a San Martín, bajó por la Avenida Argentina hasta Mitre y ahí giró a la mano opuesta para volver al punto de partida.

Fue una marcha sin sobresaltos pero con gran estruendo. A medida que la columna avanzaba, los vecinos que caminaban por el centro se paraban a sacar fotos o filmar con su celular a esa marea de mujeres con pelucas color fucsia furioso y banderas en alto, que gritaba en una sola voz en medio de una humareda verde: “Ni una menos, vivas nos queremos”.

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Hubo también cantos por el derecho al aborto legal y contra el ajuste económico del gobierno nacional. En varios carteles se recordaron los casos de femicidios impunes de nuestra región.

Este año, la Universidad Nacional del Comahue autorizó a su personal a retirarse del trabajo para ir a la marcha. También hubo pasajes gratuitos en colectivo que garantizó el municipio de Plottier.

En el cierre de la movilización hubo un reagrupamiento sobre la explanada del Monumento, sin oradores que asumieran el peso de la palabra. Allí, las pibas saltaron y cantaron un rato largo, aferradas unas a otras, para reclamar que ninguna sea la próxima que no vuelva a casa.

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