California.- Un hombre estaba parado en el borde de un puente, amenazando con tirarse al vacío, aunque el vacío era en realidad una autopista, por lo que, en caso de caer, el daño sería doblemente lamentable: el que se causaría a sí mismo y el que podría ocasionar a los que circulaban en auto.
Pero era tan grande el desequilibrio que este hombre tenía, que cuando llegó el oficial Dane Norem con la firme intención de ayudarlo a salir de esa situación y a recapacitar, lejos de aceptar la ayuda, el hombre que colgaba de una reja sacó un cuchillo y empezó a darle puñaladas al policía que lo había abrazado de las piernas.
Del total de siete cuchilladas que recibió el efectivo, algunas fueron en la cara y otras en la espalda. Lo curioso es que, a pesar de ser brutalmente agredido, en ningún momento soltó a su victimario. Enseguida llegó al lugar otro policía, que comenzó a golpear con un machete al suicida hasta lograr que soltara al policía. Aunque no fue tan sencillo: hizo falta que interviniera un tercer agente y le disparara un balazo de goma. Recién ahí se entregó.
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