"Quiero que mi hija sea una mujer libre como yo"

María Fernanda Callejón. A los 50 años y con una beba de diez meses, habla de su lucha por ser madre y de la felicidad que le trajo la pequeña Giovanna.

Paula Bistagnino

Especial

“Aprovechemos ahora que la gorda se durmió”, dice María Fernanda Callejón, y habla despacito para no despertarla. La “gorda” es su hija, Giovanna, que nació en agosto de 2015 después de años de búsqueda y tratamientos junto a su marido, el músico Ricky Diotto. “Ella nos cambió la vida por completo y estamos superenamorados de ella y de esta familia que formamos. Es un día a día en el que vamos aprendiendo a ser padres y descubriendo una nueva forma de amor”, dice la actriz y vedette, que a fines de los 80 apareció en televisión como una de las “gatitas de Porcel” junto a su hermana Sandra y sedujeron a los argentinos. En su carrera hizo de todo, desde telenovelas hasta unitarios, cine y mucho teatro de revista con temporadas exitosísimas.

El milagro de ser mamá: María Fernanda perdió tres embarazos antes de dar a luz a Giovanna. Además, sufrió una trombofilia.

El deseo: "Yo me iba convenciendo de que sí, de que no me podía ir de este mundo sin ser madre".

¿Resignificó la maternidad tantos años de búsqueda?

Creo que todas las mamás disfrutan de sus hijos, pero no estuve en el otro lugar. Yo estoy en una montaña rusa de amor y emociones cotidianas. La felicidad son momentos y ella hace que todos los días seamos felices. Es un trabajo arduo, más de lo que me lo imaginaba, y creo que no está reconocido lo suficiente. Pero es el trabajo más maravilloso que haya hecho en mi vida.

¿Siempre supiste que ibas a querer ser mamá?

Toda mi vida, desde que tenía 5 años. Por eso, haber pasado por todo esto que pasé y ahora, a los 50, tener una hija en brazos es un milagro. No sólo por haber perdido tres embarazos y encontrar una enfermedad en el camino (trombofilia), sino también por otros momentos que no tuvieron que ver con cuestiones médicas pero que fueron parte del recorrido: lo social, mi profesión, o que justo cuando quería ser mamá no tenía pareja.

-¿Qué preguntas acompañaron ese proceso?

Muchas, es muy difícil. En el último tramo de lucha, cuando las cosas no se daban, muchas veces me pregunté si yo había venido a este mundo para ser madre. Pero lo loco es que en cada situación que pasaba, algunas con mucho dolor y frustración, otras con más esperanza, yo me iba convenciendo de que sí, de que no me podía ir de este mundo sin ser madre. Porque tenía realmente el deseo. No la necesidad, que es otra cosa, y que me llevó también a preguntarme si me estaba planteando ser madre por un mandato social que me decía que iba a ser menos mujer por eso. Y no, era deseo.

-Decías que es un milagro, ¿del amor o de la ciencia?

Giovanna llegó de la mano del amor, sin duda. Pero además yo en el último momento le pedía mucho a mi madre, que no la tengo hace 7 años. Eso también estuvo. Porque yo a los 5 años quería ser mi mamá porque yo la veía cómo era con nosotras, cómo nos protegía y cuidaba, y realmente quería ser como ella. Más allá de lo que yo pueda experimentar desde lo espiritual, mi hija llegó gracias a la ciencia.

-¿Creés que ser mamá a los 49 es parte de una vida contrariando los mandatos y las reglas?

Yo no lo hice para contrariar reglas. Si fuera por mí, habría sido mamá a los 18. Creo que Giovanna es el aprendizaje de que las cosas son cuando Dios quiere y no cuando uno quiere. Creo que todo vale cuando uno es pro vida, cuando lo hace con amor y a favor de la vida. Estamos en un nuevo siglo y yo estoy en ese siglo. Algunos me podrán decir “vieja chota”, pero no me hago cargo de eso y hoy ya no es lo mismo tener esta edad. Hay que intentar abrir la cabeza y dejar de ver las cosas por la edad y entender de que lo importante es lo que cada uno vive y que las decisiones se tomen conscientemente y con responsabilidad.

-¿Cómo sos como mamá?

Soy una mamá cuidadosa y responsable en saber que esa personita, absolutamente inocente y defensa, depende de mí. Y que todo lo que recibe, lo recibe de mí. Y ahora que empezó a caminar, estoy atrás todo el tiempo y no boludeo ni un segundo.

-¿Qué cosas se corrieron del eje?

Todo, la vida toda. Y eso que ella nos deja dormir desde el día cero, pero no es eso, soy yo que no duermo, porque pienso en ella, en cada detalle, ya no sos más la misma. Sos otra mujer, con la que eras ahí, pero se te corre todo. El mundo gira alrededor de ella.

-Fuiste una mujer rebelde, ¿te volviste conservadora ahora que sos mamá?

Yo fui rebelde, pero considero que fui rebelde con causa. Si bien me fui de casa muy chica y me casé a los 15 años y todo eso, siempre volví a mi hogar y a mis raíces.

-¿Qué pasa si viene Giovanna y te dice: “Mamá, voy a hacer Playboy”?

La banco. Mientras ella sea ella y esté haciendo lo que ella siente. Mientras ella sea libre con sus pensamientos y sus decisiones, le banco todo. Porque eso fui yo. Siempre me fui fiel a mí misma, porque eso es lo que me enseñó mi vieja, y puse mis propios límites. Cuando uno es libre, sabe dónde poner los límites. Y yo quiero transmitirle eso: que sea libre. Los hijos son de la vida. Pero yo voy a estar ahí para bancarla a morir en todas.

-¿Cuál es el mensaje para las mujeres y parejas que están buscando un hijo y no llega?

Además de que hay que llenarse de herramientas y tener esperanzas, y seguir y no bajar los brazos, hay una frase que nos surgió en medio de todo esto y que dijimos cuando nació Giovanna: en la vida gana el que sabe esperar.

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