Reencarnación, creer o reventar: los niños que dijeron ser Ana Frank y la princesa Lady Di
El concepto de reencarnación, en el cual se toma al cuerpo como una especie de recipiente del alma, conciencia, energía o la esencia de la persona, por lo cual, en caso de no haber cumplido su ciclo, puede volver a tomar forma humana, no es una idea extraña para nada en los tiempos que corren.
Según estos principios, cuando el alma, que es considerado lo único verdadero, no ha conseguido purificarse totalmente en esta vida, al morir vuelve a encarnarse en otro cuerpo y así sucesivamente hasta que termina su definitivamente su purificación.
Estos conceptos no son aceptados por el judaísmo, el islam y el cristianismo, pero si tienen amplio aval en religiones orientales, como el hinduismo, el budismo, el jainismo y el taoísmo, como en también en algunas culturas africanas y tribales de América y Oceanía.
Sin embargo, muchas religiones tienen su propio enfoque, incluso hasta tienen diferentes formas de llamarle: unos la mencionan como “metempsicosis” que viene de los términos griegos “meta” que significa después, y “psyche” que se refiere al espíritu, alma. Otros le dicen “transmigración”, incluso le llaman “renacimiento”.
En este sentido, las religiones con origen en el hinduismo afirman que la reencarnación existe en un ciclo sin fin. En la mitología de la religión brahmánica, al momento de la muerte del cuerpo, el alma o parte esencial, abandona el cuerpo y es arrastrada por los “iamadutas”, los mensajeros sirvientes del dios Iama el encargado de juzgar el karma de todas las almas del universo.
Los creyentes del Janismo, dicen que las almas van recogiendo los frutos de sus buenas o malas acciones a través de sucesivas vidas. Cuando un jainista acumula suficiente buen karma, la pureza de su alma puede hacer que se reencarne en un “deva” o entidad semidivina.
Dentro del budismo, la creencia principal afirma que la reencarnación es el cambio en el transcurso de una misma vida. Es la evolución del yo. No hay reencarnación luego de la muerte física sino que en el transcurso de una misma vida es posible ir muriendo y renaciendo cada vez.
Por su parte, la creencia Kabbalística afirma que la reencarnación, junto al proceso de tikún (corrección), dirige y dicta nuestros patrones de pensamiento, sentimientos y actividades. De hecho, la historia de la humanidad es en realidad la del regreso de las almas. Según las escrituras del Zohar, ningún misterio en la larga historia del universo es tan esclarecedor como el comportamiento universal y repetitivo de sus habitantes.
Lógicamente hay otras creencias que se oponen completamente a creer que nuestra alma va trascendiendo de vidas en vidas. Por ejemplo, en el cristianismo, se rechaza la reencarnación al considerarla una doctrina contraria a la Biblia, difícilmente armonizable con la creencia en la resurrección.
Con este amplio debate al respecto, diferentes casos de personas que dicen haber reencarnado e incluso recuerdan una gran cantidad de información de su vida pasada, pueden ponerle fin a esta larga discusión.
Si bien hay una gran cantidad de casos de niños de que durante sus primeros años de vida dieron claros detalles de sus vidas anteriores -como nombres y direcciones de sus antiguos familiares o descripciones precisas de lugares en los que vivieron-, hay dos que llaman poderosamente la atención: el de Barbro Karlén, quien dijo ser la reencarnación de Ana Frank, y Billy Campbell, quien aseguró haber sido la Princesa Diana.
Niños que dicen ser otras personas
Jim Tucker es un médico de la Clínica de Psiquiatría Infantil y Familiar, y profesor asociado de Psiquiatría y Ciencias Neuroconductuales de la Universidad de Virginia, y uno de los pocos profesionales que centró su carrera en investigar a los niños que dicen recordar vidas anteriores (otro de los más reconocidos es el psiquiatra canadiense Ian Pretyman Stevenson y mientras este se dedicó a estudiar casos de Asia y Europa, Tucker hizo lo propio en Norteamérica).
Durante sus 40 años de estudios, Tucker informó de que en alrededor del 70% de los casos de niños que afirman recordar vidas pasadas, el difunto murió de una causa no-natural, lo que sugiere que la muerte traumática puede estar relacionada con la hipótesis de la supervivencia de la personalidad. Asimismo, indica que el tiempo entre la muerte y el aparente renacimiento es, en promedio, de 16 meses, y que las marcas de nacimiento inusuales podrían coincidir con heridas mortales sufridas por los fallecidos.
En ese tiempo de investigación, Tucker desarrolló la "Escala de Contundencia de Caso" (SOCS: Strength Of Case Scale), que evalúa cuatro aspectos de los casos de supuesta reencarnación. El primero de ellos implican marcas/defectos de nacimiento que se corresponden con la supuesta vida anterior (se han reportado casos de niños con marcas de nacimiento que correspondían a heridas fatales de su vida anterior; o pequeños con alguna patología, como asma, siendo que en su vida anterior habían fallecido ahogados). En segundo, lo convincente de las declaraciones sobre la vida anterior. Como tercero, los comportamientos relevantes que se relacionan con la vida anterior, y cuarto y último indicador, una evaluación de la posibilidad de una conexión entre el niño que informa de una vida anterior y la supuesta vida anterior.
Pese a que los casos de Barbro Karlén y Billy Campbell no cumple a rajatabla con el primer punto, con el resto no tienen ningún problema.
¿Quién es Barbro Karlén?
Barbro Karlen (quien al día de hoy tiene 67 años) nació en Suecia, en 1954, 9 años después que muriera Ana Frank muriera en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945. Cuando tenía menos de tres años, Barbro les dijo a sus padres que su nombre no era Barbro, sino "Ana Frank". Los padres de la niña no tenían idea de quién era Ana Frank, ya que desconocían el libro que había escrito la joven: El diario de Ana Frank.
Para ese entonces, y con sus recuerdos aparentemente más que claros, Barbro se negaba llamar a sus progenitores "mamá y papá" ya que decía que ellos no eran sus verdaderos padres. Incluso le llegó a decir a su madre que ellos pronto vendrían a buscarla y la llevarían a su hogar.
Sin embargo, esto no fue lo único que decía de su vida anterior, ya que le contó a sus padres muchos detalles de como era Anne, pero ellos pensaban que eran fantasías. Además, Barbro tenía pesadillas en las que los hombres subían corriendo las escaleras y pateaban la puerta del escondite del ático de su familia.
Todos estos recuerdos de su vida pasada preocuparon a sus padres y en un momento, cuando ella era una niña, hicieron que un psiquiatra la evaluara. Pese para ese entonces, Barbroya había aprendido que no era prudente hablar sobre el otro mundo en el que vivía, el mundo de Ana Frank, ya que notó que todos “se ponían tensos” cuando les describía sus recuerdos. Fue así que cuando vio al psiquiatra, no mencionó sus recuerdos de ser Anne y fue considerada una niña perfectamente normal.
Todo lo que parecía una fantasía en la vida de Barbro, pronto cobró sentido cuando a sus siete u ocho años, una maestra de escuela comenzó a hablar de Ana Frank en clase. En ese momento, Barbro pensó para sí misma: "¿Cómo pudo saber mi maestra sobre Ana Frank?". Es que ella sabía que era Ana Frank.
Fue así que comenzó a darse cuenta de que Ana Frank era una persona famosa. “¿Cómo puede ser eso?”.
Su visita a la casa Ana Frank y el primer reconocimiento como reencarnada
Barbro recibió su primera validación de ser Ana Frank cuando tenía diez años, cuando pudo encontrar el camino directamente a la Casa de Ana Frank en Ámsterdam sin direcciones, y siendo la primera vez visitaba ese país, en medio de gira turística que su familia realizaba por las ciudades más importantes de Europa.
Teniendo en cuenta el entramado de las calles de Ámsterdam, es muy fácil perderse para cualquiera que no sea de allí. Sin embargo, y contradiciendo a sus padres quienes querían llamar un taxi, ella misma los llevó directamente desde el hotel en el que estaban alojados, hasta la casa de Ana Frank.
"No necesitamos un taxi, no está lejos para caminar desde aquí", exclamó la niña cuando sus padres intentaron llamar un taxi. Pese a que era su primera vez en el país, ellos vieron tan segura a Barbro que no se negaron para nada, simplemente la siguieron dócilmente mientras se alejaba.
"Pronto estaremos allí, está a la vuelta de la esquina", les dijo. Ella misma no se sorprendió en absoluto cuando llegaron a la Casa de Ana Frank después de una caminata de diez minutos por las sinuosas calles de la ciudad. Al darse cuenta de lo ocurrido, sus padres se quedaron sin palabras y se miraron el uno al otro.
Una vez frente a la casa, los recuerdos de Barbro comenzaron a brotar. "Eso es extraño", dijo cuando se pararon frente a los escalones de la casa. "No se veía así antes", insistió. Ella miró con asombro y sus padres no sabían qué decir. Una vez dentro, subieron la larga y estrecha escalera, y Barbro -que se había mostrado despreocupada al mostrarles el camino- de repente comenzó a ponerse pálida, y sudar frío, por lo que tomó la mano de su madre. Ella se horrorizó cuando sintió la mano de Barbro, la cual estaba tan fría como el hielo.
En tanto, cuando ingresaron al escondite, los mismos terrores que había experimentado tantas veces en sus sueños, se apoderaron de ella. Para ese punto, y según describen, le costaba respirar y el pánico se había extendido por su cuerpo. Cuando entraron en una de las habitaciones más pequeñas, de repente se quedó quieta y se animó un poco.
Para ese momento, miró la pared frente a ella y exclamó: "¡Mira, las fotos de las estrellas de cine todavía están allí!". Según se conoció, eran las fotos de las estrellas de cine que Anne había recortado y pegado a la pared, las que Barbro vio en ese momento, lo cual la hizo sentir casi como si hubiera vuelto a casa.
Sin embargo, su madre miró fijamente la pared que estaba en blanco y no pudo entender nada en absoluto. "¿Qué fotos? ¿La pared está desnuda?”, expresó la mujer. Para cuando Barbro miró de nuevo, el recuerdo había desaparecido.
Ante la duda, su madre no pudo evitar preguntarle a uno de los guías si alguna vez había habido cuadros en la pared, y la respuesta la sorprendió. “Oh, sí. Solo se habían bajado temporalmente para montarlos bajo un vidrio para que no fueran destruidos o robados”. La madre de Barbro se quedó sin palabras, pero al mismo tiempo llena de preguntas: "¿Cómo había llegado hasta la casa, como notó las diferencias en la casa, y cómo pudo saber de las imágenes en la pared cuando no estaban allí?"
Sus padres aceptan que tuvo una vida pasada como Ana Frank
En sus libros, Barbro relata que estos incidentes en Amsterdam finalmente hicieron que sus padres creyeran que ella es la reencarnación de Ana Frank. Fue así que con el tiempo, la madre de Barbro respondió volviéndose muy espiritual y creyente en la reencarnación. Por otro lado, el padre de Barbro, parecía molesto. Ella cuenta que él respondió diciendo: “No puedo negar que de alguna manera has estado aquí antes. Quizás hayas vivido antes y te hayas reencarnado, ¡pero eres el único!”.
Fue ahí que Barbro entendió que al enfrentarse a la realidad de la reencarnación, la cosmovisión cristiana de su padre, donde “todo estaba arreglado”, estaba amenazada. Sin embargo, Barbro estaba mucho más feliz, ya que a partir de ese momento pudo hablar con su madre sobre su vida pasada como Ana Frank. Contaba con el apoyo de su madre.
Coincidencias con Ana Frank
Desde la infancia, Barbro ha tenido miedo de los hombres con uniformes. Incluso de adulta, si fuera detenida por una infracción de tráfico por un oficial de policía, tendría una enorme ataque de ansiedad que consideraría huir. Para superar su fobia a los uniformes, así como para trabajar con caballos, la mujer en la edad adulta, decidió convertirse en un oficial de policía sueco montado. Después de completar su entrenamiento con la Autoridad policial sueca, ella se convirtió en un oficial de policía montado y hasta trabajó con caballos de la policía durante más de una década.
Además, ha tenido un enorme odio a comer frijoles desde la infancia, comida con la que la familia Frank existió durante casi dos años. Barbro también solo tomaría baños, no duchas. Es que en los campos de concentración, los nazis llevaban a los prisioneros a grandes habitaciones diciéndoles que les darían duchas. En lugar de agua, se introdujo gas venenoso en la habitación para matar a los prisioneros. Anne fue llevada por primera vez al Campo de concentración de Auschwitz, donde esas cámaras de gas se utilizaron para matar a los demasiado débiles para realizar trabajos forzados. Posteriormente, fue trasladada al campo de Bergen-Belsen, donde murió.
En otro orden, Barbro también se resistió durante toda su vida a cortarse el pelo. Es que en los campos de concentración, a los recién llegados se desnudaron y se afeitaron las cabezas, seguido de un proceso de desinfección.
Por último, pero no menos importante, aparece el ser un prodigio de la escritura infantil, como Ana Frank.
Ana Frank no es la víctima más famosa del Holocausto porque tuvo la peor muerte, sino que ganó relevancia porque de adolescente escribió un libro, un diario, que era legible y abordaba temas universales, como la naturaleza del hombre y la tendencia del hombre a ser bueno o malo. A los niños de todo el mundo se les ha enseñado a leer El diario de Ana Frank para aprender sobre los prejuicios, que han convertido el diario de Anne en el segundo libro más leído del mundo, después de la Biblia.
Barbro explicó que aprender a escribir fue un gran regalo. Cuando era niña, no podía hablar con nadie sobre sus recuerdos de vidas pasadas, pero una vez que aprendió a escribir, pudo tener discursos en su tableta de escritura.
Un día, cuando tenía once años, un amigo de la familia leyó algunas de sus composiciones y se dio cuenta de que era una prosa digna. Le preguntaron si sus escritos casuales podían ser enviados a un editor, lo que ella terminó aceptando. Fue así que a la edad de doce años se publicó su primer libro de prosa. Este libro, Hombre en la tierra, se convirtió en el libro de prosa/poesía más vendido en la historia de Suecia.
Con esto, Barbro se convirtió en una celebridad infantil, debatiendo teología con ministros y teólogos en programas de televisión. En su adolescencia, publicó un total de nueve libros. Estos libros, escritos en su juventud, se han traducido a varios idiomas, al igual que Diario de Ana Frank.
Los recuerdos de vida pasada retroceden pero rebrotan con un reencuentro inesperado
Después de que pasó su adolescencia, los recuerdos de su vida pasada comenzaron a desvanecerse, lo que fue un alivio para Barbro, ya que ahora finalmente podía llevar una vida normal. Mientras continuaba su carrera en el servicio de policía sueco, ella pensó que nunca haría públicos sus recuerdos de ser Ana Frank. Sin embargo, como ella misma afirma con nostalgia en una entrevista, "nunca digas nunca".
No fue sino hasta que estaba en sus cuarenta años que los recuerdos de vidas pasadas comenzaron a emerger nuevamente. Según comentó, todo comenzó al tener una interacción negativa con otro oficial de policía montado, que parecía estar persiguiéndola. Fueron estas interacciones las que provocaron el reavivamiento de sus recuerdos de ser Ana Frank y, en particular, recordó escenas de un campo de concentración. Así se dio cuenta de que este oficial de policía era un guardia nazi reencarnado de la concentración de Bergen-Belsen.
Aunque estos recuerdos de vidas pasadas fueron dolorosos, le dieron a Barbro la voluntad de escribir su libro, Y los lobos aullaron. Allí relata que ella quería mostrar que aunque estos guardias, estos lobos, participaron en su persecución en la vida de Ana Frank, no permitió que volvieran a lastimarla en los tiempos contemporáneos. Ella quería compartir con otros que el alma persevera y de esta manera, proporcionar consuelo a los demás.
El caso de Billy Campbell
A diferencia del caso de Barbro, el cual tiene años y años de contundentes pruebas, el del Billy apenas tiene unas pocas, teniendo en cuenta que el pequeño a la actualidad no tiene más de cinco años.
Billy es hijo de un cantante y presentador australiano llamado David Campbell, que fue el encargado de dar conocer la increíble historia, a través de una entrevista para la revista Stellar (es por este motivos que muchos hablan de que se trata de una historia inventada por publicidad, sin embargo, las pruebas son contundentes).
De acuerdo a lo relatado por sus padres, desde que el pequeño Bill -quien es rubio con ojos color turquesa- empezó a hablar a los 2 años, les ha revelado algunos datos curiosos “de cuando era Princesa”, en su otra vida. Lo verdaderamente sorprendente es que el niño no tenía forma de saber información tan específica sobre la vida de Diana Spencer y la familia real, por lo que ha dejado atónitos a todos.
Muchos podrían creer que Billy pudo aprender algo sobre Diana por diversos medios, pero sus padres aseguran que en realidad nunca había tenido ningún acercamiento o conocimiento de la vida de la princesa Diana, por eso cuando un día su madre miraba una imagen de la ella (sin decirle nada a su hijo) Bill la sorprendió cuando le dijo, “Mira, soy yo cuando era una princesa”.
Poco después el pequeño Bill le contó a un amigo que cuando era Princesa vacacionaba con su familia en un castillo rodeado de unicornios. De acuerdo a sus padres decidieron hacerle una prueba mostrándole fotos de diferentes castillos, para que les diera más información, Bill sin dudar señaló Balmoral en Escocia, que es el castillo dónde la Reina Isabel adora vacacionar con su familia y que para sorpresa de todos, tiene hermosos detalles de unicornios (porque es parte de su escudo de armas) tallados en piedra sobre la estructura del castillo.
De acuerdo a sus padres Liz y David Campbell, al principio no prestaron mucha atención a los comentarios de Billy, pero su pequeño hijo continuó insistiendo sobre su vida pasada, y decidieron escuchar más sobre sus inesperados comentarios.
Uno de los comentarios más sorprendentes de Billy fue cuando les relató que tenía un hermano llamado John, y para sorpresa de sus padres se trata de su hermano mayor, que falleció un año antes de que la Princesa Diana naciera, y del que solamente quienes conocer a fondo a la familia real sabían al respecto. "Tuve dos chicos, William y Harry. Mi mamá siempre estuvo triste porque perdió a John", expresó el pequeño.
Pero quizás la revelación más impresionante de todas es cuando relató el día de la muerte de Diana: “Soy yo como princesa. Entonces, un día llegaron las sirenas y dejé de ser princesa para siempre”, haciendo referencia al trágico accidente automovilístico que le costó la vida a Diana el 31 de agosto de 1997.
Según explicó uno de los rescatistas que sacó a Diana del irreconocible Mercedes Benz con vida, en medio del Túnel Pont de l’Alma, París; le practicó maniobras de resucitación para que volviera en sí. Fue así que escuchó un susurro de la mujer, la depositó en una camilla y una ambulancia (con sus sirenas) la llevó con vida a una unidad de cuidados intensivos. Horas después moriría.
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