El rescate de restos fósiles de un reptil marino, correspondiente al grupo de los ictiosaurios, fue rescatado en la zona de Taquimilán. Lo hallado consiste en una serie articulada de vértebras, arcos neurales y costillas.
El descubrimiento fue posible por la denuncia de un vecino, que luego de una inspección inicial se decidió la extracción del material para su preparación en el laboratorio paleontológico del Museo Municipal Carmen Funes de Plaza Huincul.
Los fósiles se depositarán en el Museo Paleontológico de Las Lajas cuando finalice la preparación y el estudio correspondiente, por tratarse del museo más cercano al descubrimiento, conforme a lo que indica la ley. Los restos representan una serie articulada de vértebras, algunos arcos neurales y algunas costillas encontrados en depósitos de la formación Vaca Muerta.
El director provincial de Patrimonio Cultural, Carlos Cides, detalló que “en el sector denominado Tres Chorros, al norte de la provincia, se realizó un hallazgo fortuito que fue denunciado por un poblador de la zona, y a través de la dirección Contra el Tráfico Ilícito y el Delito Patrimonial se transmitió la denuncia a la dirección de Paleontología para actuar en el caso”.
“En una primera visita se identificó el lugar y se estimó la logística necesaria para poder levantar el material, que son restos fósiles pertenecientes a un ictosaurio que vivió en la zona cuando la cuenca neuquina formaba un golfo marino conectado con el océano Pacífico, hace unos 145 millones de años, mucho antes de que existiera la cordillera de Andes tal como la conocemos”, explicó.
Por su parte, el director de Paleontología, Mateo Gutiérrez, indicó que “los ictosaurios eran reptiles marinos que vivieron en el mesozoico en los mares del jurásico y cretácico. Eran muy similares a los delfines en su apariencia, con rostro alargado, ojos muy grandes, una aleta dorsal y los miembros posteriores y anteriores convertidos en aletas”.
Por otro lado, indicó que “respecto a la antigüedad de los restos se puede estimar, en función de la roca en donde están incrustados, que este espécimen vivió hace más o menos 140 a 150 millones de años”.
Por último, caracterizó el ambiente de ese momento en esa zona, y comentó que “en ese período existía un engolfamiento del océano Pacífico que ocupaba casi toda la provincia, conformando una cuenca parcialmente cerrada limitada por un arco volcánico hacia el oeste y conectada estrechamente con ese océano”.
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