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La Mañana

«Rusia no tiene una Doctrina Monroe»

El ministro consejero de la Embajada rusa en Argentina defendió el rol de su país en el conflicto del Cáucaso.
Por Roberto Aguirre

Alexander Shchetinin explicó que Moscú no tiene un área de influencia, pero debe ser garante de la seguridad en las fronteras.  

Neuquén > El Cáucaso es, desde la caída de la Unión Soviética (URSS), una de las regiones más inestables del planeta. Entre tensiones políticas, reivindicaciones nacionalistas y aventuras bélicas, la pequeña porción de tierra que se ubica entre el Mar Caspio y el Mar Negro se encuentra convulsionada por estos días, con cientos de muertos y ciudades destruidas como muestra de que la violencia tomó cuerpo.  
El pasado 8 de agosto Georgia invadió la región separatista de Osetia del Sur, con el objetivo de aplacar su ánimo de declararse república. Inmediatamente llegó la réplica rusa, que desalojó a las tropas invasoras pero, lejos de una replegada total, aún ocupa posiciones en la zona. Hace pocos días, Moscú reconoció la autonomía de Osetia del Sur y también de Abjasia, dos territorios con una gran cantidad de población rusa y ligados con ese país por un fuerte vínculo cultural.
Las críticas de Occidente no se hicieron esperar y tanto Estados Unidos como Europa salieron al ataque, exigiendo el retiro de Moscú y defendiendo la integridad territorial de Georgia.
En este marco, La Mañana de Neuquén dialogó con el ministro consejero de la Embajada rusa en Argentina, Alexander Shchetinin, para comprender, desde su óptica, cuál es la postura del Kremlin sobre esta situación.

¿Qué intención tiene Rusia con su presencia militar en la zona del Cáucaso?
A nosotros nos importa, en primer término, dar garantías de seguridad a Abjasia y Osetia del Sur que el pasado 8 de agosto recibieron una agresión de parte de Georgia. Esas dos regiones tienen un estatus especial que prevé la permanencia de tropas de paz. Ese estatus está garantizado por acuerdos firmados en la década del ‘90 -avalados por la Naciones Unidas- tras el intento de Georgia de aniquilar las autonomías.
La presencia de Rusia en esas regiones se debe a la política irresponsable del gobierno del presidente georgiano Mijail Saakashvili, que por medio de su embestida armada causó muchas víctimas civiles. Según autoridades de Osetia del Sur, habría alrededor de 1.700 personas muertas.
En ese sentido nos sentimos obligados a responder intentando llevar paz a la zona. También, esta situación dramática llevó a las regiones a declarar su independencia y a Rusia a ratificarla.

¿Cuál es su opinión respecto de la reacción de Occidente?
Occidente apoya a Georgia y varios países han intentado armar al país. Los Estados Unidos, por ejemplo, hicieron mucho por armar a Georgia.

Recientemente Vladimir Putin acusó a Estados Unidos de instigar la embestida de Georgia…
La decisión fue del presidente de Georgia, pero que Estados Unidos contribuyó de hecho no cabe ninguna duda.

¿Qué posibilidad hay de que el conflicto desemboque en una escalada bélica?
Rusia estuvo desde el inicio del conflicto a favor de la paz. Aunque aquí las condiciones las impone Georgia. El presidente ruso Dimitri Medvedev y su par francés Nicolas Sarkozy han propuesto un plan de paz, pero Georgia nunca lo firmó. Tbilisi sólo adhirió a una carta que mandó Sarkozy, que es distinta a los seis puntos acordados. Por eso no se puede considerar que el plan de paz haya sido firmado.

¿Coincide con los análisis que equiparan este conflicto con la Guerra Fría?  
No. Los retos que enfrentan al mundo requieren de esfuerzos mancomunados, que tienen que aunar a los países. Hay mucho que hacer en varias áreas, como comercio, ecología, etc. Rusia tiene un espíritu abierto a la colaboración. Sin embargo, si se quiere enfocar el tema de otra manera, hay que responder a esas condiciones.

¿Qué opina de la posibilidad de que se impongan sanciones a Rusia, como baraja la Unión Europea?
Hay que pensar a quién beneficia la exclusión de Rusia. Yo no creo que sea Rusia la que quede desprotegida. Por ejemplo, nosotros somos un gran mercado y hemos hecho acuerdos con gran parte de los integrantes de la Organización Mundial del Comercio. Si impiden que Rusia entre a la OMC, los que pierden son ellos.
Lo mismo ocurre si se rompen los acuerdos de Rusia con la OTAN. El territorio de nuestro país es importante, por una cuestión geoestratégica, para combatir el terrorismo en Afganistán. Si esto se suspende ¿quién pierde?

Sin embargo, la OTAN los ha desafiado con el escudo antimisiles que instalará en República Checa y Polonia.
La postura de Rusia en ese sentido es bastante clara. Estamos en contra de la instalación militar porque su objetivo está lejos de ser la contención de la amenaza nuclear iraní, como se argumenta. Está claramente dirigida a Rusia. Que el acuerdo con República Checa se haya firmado en estos días, demuestra que es una amenaza. Por eso es un hecho al que tenemos que reaccionar, para llevar seguridad a la región.

¿Rusia mantiene a las repúblicas de la ex URSS como su área de influencia?
Nosotros no tenemos una especie de Doctrina Monroe como Estados Unidos, que delimita una zona de influencia, pero está claro que estamos interesados en que nuestras fronteras sean seguras. Todos los pueblos de nuestra región son hermanos. Son zonas vinculadas culturalmente como pueden serlo Argentina y Uruguay. No queremos que estos estados sean piezas de un juego geopolítico, pero tenemos que apoyar su seguridad. Lejos de la imagen que quieren dar, Rusia es un país pujante y en auge. Esto lo demuestra el hecho de que podamos tener la actuación que estamos teniendo.

¿Cómo sigue el conflicto en el corto plazo? Georgia rompió relaciones con Rusia el pasado viernes…
La razón va a prevalecer. La ruptura de relaciones con Georgia es una cosa estúpida. En Rusia viven un millón de georgianos. Esto va en contra del sentido común. Creemos que esto va a terminar bien, que la cooperación internacional va a prevalecer.

¿Encuentra algún parecido entre la situación de Osetia del Sur y Abjasia con la de Kosovo?
No somos partidarios del paralelismo. Tampoco del dogma de Occidente: nos dijeron que el caso de Kosovo era Sui Generis, pero advertimos que no era así, que iba a tener consecuencias. Ahora tenemos lo que tenemos.

Antes hablaba de la imagen de Rusia, ¿qué opina sobre la cobertura de los medios occidentales del conflicto?
Se ha impuesto una gran guerra informativa. Se pretende ocultar. Tanto Georgia como los círculos de poder de Occidente imponen  mentiras. Por eso hay que poner negro sobre blanco. Algunos medios deberían tener un enfoque más razonable.