El gobierno ruso dejó entrever que solucionar el conflicto bélico por medio de la vía diplomática no es uno de sus principales objetivos: la administración de Vladimir Putin decidió suspender, de manera unilateral, el acuerdo que permitía que Ucrania pudiese exportar granos hacia diferentes regiones del mundo; aquel consenso se había llevado a cabo con representantes de las naciones en guerra, y con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan como intermediario más cercano. Además, su cumplimiento estaba bajo la tutela de las autoridades de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El Ministerio de Defensa del Kremlin explicó que aquella determinación fue tomada luego de que se registraran ataques con drones por parte de la nación rival contra diferentes navíos en la península de Crimea. El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, replicó mofándose del gigante soviético a través de las redes sociales: “Habíamos advertido ya sobre los planes de Rusia para arruinar la Iniciativa para el Grano del Mar Negro. Ahora Moscú utiliza un pretexto falso para bloquear el corredor de cereales que garantiza la seguridad alimentaria de millones de personas”.
Por su parte, Stephane Dujarric, que se desempeña como portavoz del secretario general de la ONU, advirtió que la medida podría tener consecuencias catastróficas a nivel internacional: “Es vital que todas las partes se abstengan de cualquier acción que pueda poner en peligro el Acuerdo de Granos. Lo que hemos hecho ha tenido un impacto positivo para el mundo”.
Mientras tanto, los combates en el campo de batalla continúan dejando consecuencias difíciles de soslayar: el presidente ucraniano Volodímir Zelenski aseguró que las fuerzas rusas en la región ocupada de Kherson robaron buena parte de los equipos médicos y ambulancias, con la intención de que la zona se vuelva completamente inhabitable. “Esa región, como todas las demás regiones de nuestro país, era completamente normal y segura. Todos los servicios sociales para las personas estaban garantizados”, sentenció el cómico.
Didier Reynders, que se desempeña como comisario de justicia de la Unión Europea (UE), aseguró que los ocho paquetes de sanciones llevados a cabo por las principales naciones del Viejo Continente permitieron congelar activos rusos equivalentes a 17.000 millones de euros. “Hablamos de los activos de unas 90 personas, dinero bloqueado en siete estados miembros, entre ellos unos 2.200 millones en Alemania”, consignó el funcionario de la comunidad internacional. Sin embargo, el gobierno comandado por Volodímir Zelenski exigió que el monto sea utilizado como donación para brindar armamento e insumos a Ucrania en el marco del conflicto bélico, que ya lleva más de ocho meses.
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