San Antonio y su rica historia

Al lado de Las Grutas, museos y restos de un barco atraen a los turistas.

Las Grutas
La ciudad de San Antonio Oeste, ubicada a no más de 15 kilómetros de Las Grutas, ofrece un circuito turístico cargado de historia, ideal para visitar cuando el clima destemplado no permite bajar a la playa, como sucedió en los últimos días.

Fundada en 1905, la localidad tiene una fuerte vinculación naturalmente con la vida marítima, con su muelle y barcos abandonados, y también con el ferrocarril, pues desde aquí se inició el tendido férreo que culmina en San Carlos de Bariloche que dirigió el ingeniero Guido Jacobacci.

Una de las paradas obligadas del paseo es la vivienda que ocupó el profesional italiano durante la primera década del siglo pasado. Está ubicada al final de la avenida costanera, rodeada de otras antiguas casas de madera y chapa, hoy muchas de ellas reformadas, que se construyeron para el personal que trabajó en ese proyecto.

Durante un tiempo extenso el imponente inmueble, que se alza sobre una loma, estuvo abandonado y en partes ocupado por gente que no tenía dónde vivir.

Sin embargo, en 2010 el municipio de San Antonio firmó un acuerdo con la fundación Félix de Azara para recuperar el histórico edificio y convertirlo en el Museo de Ciencias Naturales y Antropología de la Costa Patagónica.

Está culminado el trabajo de reciclaje de la estructura y hasta se recibieron algunos elementos que se exhibirán. No obstante, el establecimiento aún no se inauguró, si bien la apertura estaba prevista para este verano.

Otro lugar que guarda testimonios de la vida pasada del pueblo es el Museo Histórico Municipal, ubicado en Rivadavia y Güemes. La sede de la institución en sí ofrece un gran atractivo. Es una típica vivienda de madera y chapa de las muchas que aún se encuentran en el sector. Eran fabricadas en Inglaterra y llegaban como lastre en los barcos que luego volvían a Europa cargados con productos de la región como lanas y cueros. Ésta fue adquirida entre 1907 y 1908 por don Luis Peyrano, el primer presidente del Concejo Municipal. A mediados de la década del 90, las autoridades la compraron y la destinaron al museo.

En su interior se muestran muebles, objetos cotidianos, documentos que testimonian el primer gobierno municipal y una inmensa colección de fotografías que retratan al incipiente pueblo reflejan cómo era la vida de los primeros pobladores.

Además, en el hall de entrada se encuentra una gigantesca olla de hierro fundido que fue rescatada de entre las ruinas de un velero mercante que naufragó en la zona de Caleta de los Loros, entre Viedma y Puerto San Antonio Este.

Pocos datos se tienen del navío hundido. Sus restos fueron descubiertos durante una marea baja por pescadores de la zona, quienes lograron rescatar diversos objetos. También fue detectada la gran olla, pero como estaba repleta de arena se hizo difícil retirarla. Los memoriosos recuerdan que se generó una especie de competencia entre varios grupos de muchachos de aquel entonces. Muchos lo intentaron y fracasaron. El principal obstáculo eran los más de mil kilos que pesaba.



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