El colapso sanitario que padece gran parte de Brasil tuvo otro episodio estremecedor: en cementerios de San Pablo, exhumaron cuerpos de viejas tumbas para hacerle espacio a los muertos por el COVID-19.
Los sepultureros del cementerio de Vila New Cachoeirinha, en la zona norte de la ciudad, abrieron tumbas de personas enterradas hace años y embolsando los restos descompuestos para trasladarlos a otro lugar. Según la Secretaría municipal, la reubicación es habitual en los cementerios aunque adquirió una urgencia renovada por la oleada de coronavirus que sufre el país. Otro cementerios, como el de Vila Formosa, recurrieron a los entierros nocturnos para hacer frente a la demanda.
Ayer, las autoridades sanitarias brasileñas comunicaron que se diagnosticaron otros 70.238 contagios y se registraron 2.922 muertes. Así, la cantidad total de decesos ascendió a 328.206 y la de casos, a 12.910.082.
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