El clima en Neuquén

icon
10° Temp
50% Hum
La Mañana

Son precarios los puestos de control de la barrera sanitaria

Funcionan en casillas rodantes en zonas deshabitadas y no tienen sistemas de calefacción.

Del buen funcionamiento de los controles dependen programas sanitarios de carácter internacional.

Neuquén > Las condiciones en las que se desenvuelve el control de los productos alimenticios y de las barreras sanitarias de la provincia de Neuquén no son un ejemplo de buen desempeño estatal. Las precarias instalaciones que funcionan en casas rodantes que no tienen las mínimas condiciones de habitabilidad, por lo que los empleados, en la mayoría de los casos bajo contrato, deben soportar las inclemencias climáticas.

Hay seis puestos de control en los límites de la provincia de Neuquén que son administrados por el Control de Ingreso Provincial de Productos Alimenticios, Cippa, una suerte de aduana interna que fue creada por decreto, ubicados en Barrancas, Rincón de los Sauces, Centenario, Ballester, Neuquén y Dina Huapi. A excepción de los puestos más visibles como el de Neuquén o Centenario, los otros dejan mucho que desear en cuanto a las condiciones de trabajo de los inspectores.

Se conoció que los 10 empleados del Cippa del puesto caminero del río Limay comenzaron una protesta que no persigue un reclamo salarial sino que pretenden que se mejoren las condiciones laborales. El agravante en este caso es que la casilla que tenían se incendió en 2006 y desde entonces el trabajo es insalubre, según publicaron los empleados en un informe que reprodujo el diario barilochense El Cordillerano.

Actualmente cumplen sus funciones de control, en una casa rodante que no está equipada para soportar las inclemencias del tiempo y tanto es así que noches atrás, registraron dentro del habitáculo, una temperatura de - 4 grados centígrados. Como consecuencia de estas condiciones irregulares, varios empleados han sufrido trastornos en su estado de salud.

En el pedido remitido a las autoridades del ente provincial, los empleados exigen que se les entregue indumentaria acorde a las bajas temperaturas y una casilla térmica.

El control de los otros puestos que, en un principio había sido delegado al Cippa, y se lo entregó el año pasado al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) es fundamental para que las dos cuencas ganaderas de la provincia, Huilliches y Agrio, puedan ser consideradas por la Unión Europea como libres de aftosa sin vacunación.

Están ubicados en Balsa Las Perlas, Arroyito, El Chocón, Picún Leufú, Ruta 22 en Cutral Co, Ruta provincial 10 en Cutral Co, Añelo y Cruce San Patricio del Chañar.

En estos puestos trabajan inspectores que, en teoría, durante las 24 horas deben controlar el ingreso de vehículos a la zona limpia de vacunación de todos los productos que sean susceptibles de vehiculizar la fiebre aftosa: desde pasto hasta carne con hueso.

Una empleada del puesto de Picún Leufú que pidió no ser identificada explicó que tienen muchos inconvenientes porque los conductores de vehículos particulares, por el hecho de desviarse en la curva que hay sobre la ruta 237, son proclives a que les revisen el habitáculo. En cambio, comentó, no ocurre lo mismo con vehículos comerciales que no respetan el control y no hay forma de detenerlos si no cuentan con el apoyo de la Gendarmería o Policía. Lo que se hace en estos casos es dar aviso por radio a otros puestos de control. Más allá de que se pueda detener el vehículo es un hecho que un sistema tan frágil no puede sostener un programa sanitario de relevancia internacional.