En Argentina son muchas las críticas que ha recibido el gobierno por la adquisición de la vacuna rusa Sputnik V y más todavía por la aplicación de esta. Las críticas fueron mucho más fuertes cuando Vladimir Putin anunció que por “temas de edad”, no se aplicaría la vacuna que es desarrollada en su país para poner fin al coronavirus.
En ese sentido, la revista británica The Economist (El Economista), ha criticado la gestión de Alberto Fernández y asegura que incumplió su palabra con respecto a ser el primer argentino en colocarse la vacuna rusa Sputnik V, además de enviar ciertas especificaciones sobre el tratamiento y su aplicación.
Con el titular de "La órbita del Sputnik", el texto explica que cuando el país comenzó con la vacunación, en otros lugares de la región como México, Chile y Costa Rica ya habían iniciado la aplicación con la vacuna de Pfizer a finales de 2020, "pero la Argentina, en palabras de un asesor presidencial, 'está a la vanguardia para vacunar a todos'", critica la revista The Economist. Y además remarca que se llegó "sin haber despejado algunas dudas en torno a la vacuna".
"Alberto Fernández, el presidente de la Argentina de 61 años, rompió su promesa de ser el primero en vacunarse en el país, en vivo en la televisión, luego de que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, que tiene 68, dijo que postergaría su vacunación debido a su edad", indica el artículo en The Economist.
La revista británica también critica que el Gobierno nacional encabezado por Alberto Fernández, "se salteó el procedimiento de su agencia de control sanitario y autorizó" la vacuna. "En vísperas del lanzamiento de la campaña de vacunación, especialistas de la Anmat filtraron un memo interno a los medios argentinos, expresando preocupación por efectos adversos de la Sputnik V en adultos mayores en los ensayos en Rusia", sostiene, y aclara también que las advertencias sobre algunos síntomas "son comunes a muchas vacunas".
Por su parte, también describe lo que sucedió con el presidente de la UCR cuando cuestionó la falta de transparencia en cuanto a los pormenores con la farmacéutica Pfizer y el Gobierno. "Sin sorpresas, la Sputnik V se convirtió en un partido de fútbol. Alfredo Cornejo, líder del partido radical, denunció corrupción, al sugerir que los pedidos de sobornos de funcionarios del Gobierno hundieron las negociaciones con otros productores de vacunas en Europa y en Estados Unidos", expone el artículo.
"La geopolítica jugó un rol también. La decisión fue 'ideológica', dice el asesor presidencial apuntando al rol de Cristina Kirchner, una expresidenta que ahora se desempeña como poderosa vicepresidenta. Cristina Kirchner, que quiere que Rusia y China contrarresten la influencia de los EE.UU. en la región, abrió un canal extraoficial con Putin en noviembre", afirma The Economist, donde aclara que "ella [Kirchner] también apoyó la anexión de Crimea en 2014".
Luego de criticar con dureza la decisión del Gobierno nacional, concluyeron: "La decisión de la Argentina de evadir las regulaciones y sacar provecho político de la vacunación ha erosionado la confianza. Esto podría costar vidas, y otros países tentados a hacer política con las vacunas deberían prestar atención. Es mejor dejar la aprobación de medicamentos a los expertos".
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