La vacuna rusa Sputnik V, fue patentada a mitad del año 2020 cuando la pandemia por coronavirus estaba en su máximo nivel de contagios alrededor de todo el planeta. Desde el comunicado oficial hecho por el presidente Vladimir Putin presentado al fármaco desarrollado por el Centro de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya de dicho país, el gobierno encabezado por Alberto Fernández, mostró interés en las dosis inmunizadoras y comenzó con la adquisición de las mismas.
El 24 de diciembre llegó el primer cargamento de las vacunas Sputnik V (300.000) a la Argentina e iban a ser aplicadas en los trabajadores de la salud que tienen el mayor riesgo de contagios con coronavirus por razones obvias. Ahora, hace pocos días, un nuevo cargamento con 300.000 doses más arribó al país para completar el tratamiento de las personas ya vacunadas. Pero, Argentina ha sido muy criticada en medios internacionales por ser el segundo país del mundo (después de Rusia) en aplicar tantas dosis de la vacuna Sputnik entre sus habitantes. The New York Times y The Wall Street Journal, dos grandes medios de Estados Unidos han sido los que más se han pronunciado en contra de los acuerdos entre Fernández y Putin.
De hecho, lo más reciente es un artículo publicado en The Wall Street Journal donde aseguran que Argentina es un “campo de pruebas para la vacuna Sputnik V”. según el medio estadounidense, solamente el 39% de los argentinos confían en la vacuna rusa, mientras que el resto de la población manifiesta sentir mayor agrado hacia las inyecciones fabricadas por Pfizer-BionTech y AstraZeneca-Universidad de Oxford, aun cuando estos fármacos todavía no llegan al país sudamericano.
“Argentina es un campo de pruebas para la Sputnik V. La vacuna todavía no ha sido aprobada por la OMS y Argentina ya hizo negocio para adquirir 20 millones de vacunas sabiendo que la mayoría de los argentinos no confían en el inmunizador ruso. Dicho país está vacunando a gran escala con la Sputnik y recientemente importaron 300.000 nuevas dosis para completar el tratamiento a los médicos vacunados. Esto forma parte de una estrategia de Rusia para captar el mercado de países emergentes como Argentina en la lucha contra el coronavirus”, reza un párrafo del artículo publicado en The Wall Street Journal.
En la información publicada en The Wall Street Journal, Rusia podría recibir 100.000 millones de dólares al año solamente en el mercado farmacéutico gracias a las vacunas contra el coronavirus que la nación euro-asiática están desarrollando, además manifiestan que es por eso que se está acelerando la producción de dosis para aquellos países que ya están en la cartera de clientes rusos.
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