Trabajo: en la olla a presión

La seguidilla de muertes en los yacimientos abrió una discusión entre las empresas y los sindicatos. Hay intereses confrontados. La productividad y los costos son variables del debate en desarrollo.

La discusión por las necesidades de la seguridad en los yacimientos de Vaca Muerta saltó al centro de la escena, impulsada por una seguidilla de accidentes con consecuencias fatales para trabajadores. Ocho en 15 meses. No obstante, en el debate se colaron intereses particulares de las partes, cuya relación con las muertes que activaron el estado de deliberación es discutible, aunque importan a las relaciones entre las patronales y los trabajadores.

Las petroleras consideran que las muertes son consecuencia de la falta de capacitación de los trabajadores. Los sindicatos culpan a la avaricia empresarial. Y el gobierno provincial solo muestra que hace inspecciones regulares en los yacimientos. Cada parte defiende su juego.

Las reivindicaciones sindicales que cobraron fuerza después de la muerte de dos operarios de Pecom en Fortín de Piedra, el 5 de mayo, implican un impacto en los costos de las operaciones de las petroleras. Dicen desde ese sector, sin levantar mucho la voz, que el cumplimiento de esas reivindicaciones pondría en riesgo la marcha de algunos proyectos.

El líder petrolero y senador nacional, Guillermo Pereyra, adoptó una línea en los últimos días: primero la seguridad y, después, la productividad. El problema es que las petroleras no creen que las razones de la inseguridad se compadezcan con las que acusa Pereyra.

A principios de esta semana se reunieron representantes de todos los sectores en la Casa de Gobierno de Neuquén. Antes, los petroleros habían anunciado un plan de lucha, que comenzó sin afectar la producción de los yacimientos.

La convocatoria la hizo el gobierno de Omar Gutiérrez en el marco de la Mesa de Vaca Muerta, que nació con el aura de un espacio de planeamiento para el futuro de la producción no convencional, pero se convirtió en la esfera para licuar crisis sectoriales. Los conflictos empresario-sindicales no son los únicos que llegaron a este ámbito, también las petroleros lidiaron contra el gobierno de Mauricio Macri por los recortes de subsidios a la producción de gas en la Mesa de Vaca Muerta.

En la rosca ligada a la seguridad, pero traspasada por otros intereses, las compañías petroleras más importantes propusieron contratar a una consultora externa para que dictamine qué hacer. Los sindicatos quieren capacitar a sus delegados en cada empresa para que sean los garantes del cumplimiento de las normas de seguridad laboral. El gobierno neuquino admitió que hay defectos en el régimen laboral de los petroleros.

La seguidilla de accidentes con muertos en la cuenca neuquina se dio a la par de una aceleración en la producción que implicó un fuerte aporte para la matriz energética nacional. Las empresas pretenden despegar una cosa de la otra. A la vez, el titular del gremio de los obreros petroleros enfoca hacia la responsabilidad por las muertes.

En la discusión, las empresas se aferran a la defensa de su renta. Esto es, tratan de evitar cualquier respuesta que impacte en los costos operativos de la producción. Mientras, Pereyra exigió como primera medida la ampliación de las dotaciones de personal en los pozos. Más salarios a pagar por las empresas operadoras y sus contratistas. En definitiva, más costos para la operación.

En la reunión de esta semana no se llegó a ningún acuerdo. Seguirán los encuentros de carácter técnico entre las partes.

El gremio presiona por dos cuestiones: el diagrama de trabajo y la permanencia de los trabajadores mientras duermen en los yacimientos.

El convenio de los petroleros estipula dos días de trabajo por uno de franco. Esa relación se respeta en los diagramas. Impera el que contempla 14 días en el campo por siete de franco.

El sindicato de Pereyra junto con el gobierno de Gutiérrez propiciaron un cambio a un esquema de seis por tres. Las empresas lo rechazaron por el impacto en sus costos, entre otras cosas. Al final, podrían consensuar un diagrama de 10 por cinco.

El proyecto de Pereyra y Gutiérrez no solo apunta a la seguridad. Mientras menos días continuados de franco ofrece el diagrama, menos atractivo es el trabajo para los operarios que llegan desde otras provincias. Actualmente, son muchos los que pasan siete días en sus lugares de origen y viajan a Neuquén para cumplir los 14 de trabajo.

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