Washington.-El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, juró ayer, pasado el mediodía argentino, su cargo en el Capitolio de Washington, sede del Congreso, como el 45º mandatario de la historia de ese país. Recibido por un masivo aplauso y un abrazo caluroso de toda su familia, el millonario agradeció, en primer lugar, a todos los presidentes que estaban en el acto y al mundo entero. “Ciudadanos del mundo, gracias”, comenzó su alocución. “Juntos vamos a determinar el curso de América y el mundo por muchos años”, añadió, remarcando que el poder económico de los Estados Unidos debe volver al pueblo.
“Estamos transfiriendo el poder de Washington y dándoselo a todos ustedes, a la gente”, ha sido acaso la principal proclama del primer discurso que realizó el presidente, quien continuó: “Washington floreció, pero el pueblo no compartió su riqueza. Este momento es su momento, pertenece nuevamente a ustedes, a todos los que están reunidos”. Al igual que durante la campaña, Trump subrayó que los norteamericanos han sido víctimas de la globalización.
El 20 de enero, sentenció, “será recordado por el día en que el pueblo volvió a controlar la nación”.
El nuevo presidente hizo referencia al mal estado de las industrias del país: “Esta carnicería americana va a parar aquí y ahora”, señaló, y en el mismo tono remarcó: “Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país no serán olvidados por mucho tiempo. Nosotros hemos hecho ricos a otros países mientras que la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país se ha disipado. Las industrias han dejado nuestras fronteras. La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y redistribuida por todo el mundo”.
“Dios, ayúdame”, concluyó Trump al término del juramento realizado sobre dos biblias, la que le regaló su madre cuando egresó de la secundaria y la que usó Abraham Lincoln cuando fue investido presidente en 1861.
El mensaje del papa Francisco
En un telegrama que le envió ayer a la tarde al 45º presidente de los Estados Unidos, el santo pontífice escribió que “en un tiempo en el que nuestra familia humana está acosada por unas graves crisis humanitarias que piden respuestas políticas de larga vista y unidas, rezo para que sus decisiones estén guiadas por los ricos valores espirituales y éticos que moldearon la historia del pueblo americano”. Ante la expectativa de la nueva política exterior, Francisco concluyó: “América puede continuar (...) su preocupación por los pobres, los descartados”.
“Una a una las fábricas han cerrado, sin pensar en los millones de estadounidenses. La riqueza de la clase media se ha salido de nuestros hogares. Pero ese es el pasado.” Donald Trump. En su primer discurso como presidente
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