"Tuve miedo, pero ya pasó"

Otra vez al set. Después del accidente cerebrovascular que lo tuvo fuera del trabajo durante varios meses, el actor estrena 100 años de perdón en el cine y filma una nueva película.

Paula Bistagnino
bistagninop@lmneuquen.com.ar

Joaquín Furriel está de regreso. Está de regreso con un gran estreno cinematográfico en el que se mete en la piel de un ladrón de bancos junto a Rodrigo de la Serna y Luciano Cáceres, 100 años de perdón. Pero no es esa súper coproducción argentino-española lo que marca su vuelta al ruedo.

volver a vivir A los 40 años y sin ningún tipo de antecedente ni predisposición, sufrió un ACV.

Porque la vida de este actor el año pasado dio un giro. O tuvo un quiebre: a los 40 años, sin antecedentes ni predisposiciones, Furriel sufrió un inesperado ACV. Volvía en avión de unas vacaciones en Europa con su novia en ese momento –la modelo Naomi Preizler- cuando se descompuso. Se acababa de despertar y el avión estaba por aterrizar en Buenos Aires. Quiso hablar con un pasajero que estaba a su lado y no pudo. Fue atendido de inmediato y desde el aeropuerto lo llevaron a un hospital. Pasó meses de recuperación y ahora, con el alta médica, volvió al set: hace unas semanas empezó a rodar El faro de las orcas, película que tiene a Puerto Madryn como una de sus locaciones y que lo tiene conmovido, dice, porque toca las preguntas profundas de la vida, algo que siempre lo movilizó pero que ahora le llega de manera especial. "100 años de perdón la hice antes del accidente. Todavía estaba bien físicamente. Después empecé a tener síntomas de cansancio corporal y no les di bola a las señales", cuenta ya recuperado y con la barba de su nuevo personaje.

Volviste con todo: rodaje, entrevistas, estreno... ¿Cómo te sentís?
Me tomé unos meses para recuperarme y descansar y volví con mucha energía. Pero de todas maneras estoy con cuidado, tranquilo, respetando mucho mis tiempos.

¿Tuviste miedo?
Sí, en el momento tuve miedo, pero ya pasó. Yo soy una persona sana y no me imaginaba que me podía pasar esto. Uno nunca espera que le pase algo así a esta edad. Pero ya pasó y ahora estoy bien.

¿Cambiaste?
Y... Te replanteás muchas cosas y vas con más cuidado. Ahora me cuido más, estoy más atento a mí. Y sí, las prioridades y lo que uno pone en la balanza es diferente. Porque se da cuenta de qué es lo importante. No es que antes no lo supiera, pero eso se intensifica.

¿Cómo vivís este regreso al cine y con semejante producción internacional?
Estoy muy contento. Nunca había estado en una película con este nivel de producción, con esta demanda de acción. Fue espectacular el rodaje y toda la experiencia de trabajo, con Rodrigo y Luciano y con el equipo español.

Entre El patrón (la multipremiada película en la que interpretó a un carnicero) y esta, estás saliendo del lugar de galán. ¿Te interesa ese camino?
Sí, por supuesto. Me interesa mucho recorrer diferentes caminos como actor, y los desafíos son mayores cuando te corren del lugar en el que estás más encasillado o al que estás más acostumbrado. De todas maneras, en el caso de El patrón hubo una transformación física mucho más importante y en ese caso sí estuve completamente alejado de mí en lo físico.

El Loco, este ladrón torpe que hacés en esta película, vuelve a trabajar con el lenguaje. ¿Cómo creaste eso con un director español que no conoce nuestra forma de hablar?
Para que pudiera entender y ver un poco lo que yo le estaba proponiendo, le tuve que mandar unos videos de unos programas periodísticos en los que se entrevistaba a unos chicos en la calle, porque si no era difícil. Y así fuimos construyendo al Loco, que tenía que ser reconocible para los argentinos y para los españoles, cosa que no era fácil.

¿Estás haciendo la primera película después del ACV, El faro de las orcas, con la española Maribel Verdú. ¿Cómo fue el regreso al trabajo?
Sí, el libro me llegó después del accidente, en plena recuperación. Yo me había tomado unos meses porque el neurólogo me había dicho que tenía que parar del todo y con todo. Pero cuando lo leí, me pareció tan hermoso que realmente me volvió a conectar con el trabajo y quise hacerlo. Así que, como ya estaba terminando ese proceso, lo consulté con el médico y me dijo que sí. No sólo eso.

Me acuerdo que me dijo que cómo no la iba a hacer en este momento, sobre todo si me conmovía tanto como le estaba diciendo que me conmovía.

¿Y qué te conmovió tanto de esta película?
Es una historia muy conmovedora. El mensaje de la película es realmente muy conmovedor: habla de la naturaleza, de una historia de una madre, su hijo... Es una de esas historias que valen la pena ver y contar, que hablan del humanismo, que hablan de lo trascendente y de lo fundamental de la vida. Lo primero que pensé cuando leí el guión fue que quería hacer una película así para que la viera mi hija. Me siento muy orgulloso como padre de hacer una película que me dan muchas ganas de que vea ella.

Caso español
¿Quién le roba a quién?



Una mañana lluviosa. Un grupo de hombres enmascarados asalta la sede central de un banco en Valencia, España. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y el enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, "el Uruguayo" (Rodrigo de la Serna) y "el Gallego" (Luis Tosar), por una de las cajas de seguridad.

Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los asaltantes? La película mezcla el policial duro con el suspenso y una mirada crítica del sistema bancario, en este caso español pero que también identifica a los argentinos.

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