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Tuvo COVID, una bacteria dañó sus ojos y necesita operarse

Ariel Cuminao estuvo internado por coronavirus y una infección hospitalaria afectó ambas córneas. Hay una colecta en marcha para que pueda recuperar su visión.

Ariel Cuminao entró en terapia intensiva con una neumonía por COVID y se despertó diez días después sin visión, en shock y sin poder entender lo que había pasado. Mientras permanecía en coma, una bacteria intrahospitalaria le dañó ambos ojos y la única manera de recuperarse es con un doble trasplante de córneas. Vendió el auto y juntó toda la plata que pudo para pagar la primera cirugía en una clínica especializada de Mendoza, pero no le alcanza para la segunda. Sus amigos, compañeros de trabajo y conocidos de la iglesia a la que asiste iniciaron una campaña solidaria para ayudarlo.

Ariel tiene 45 años y vive en Neuquén con su esposa y dos hijas. El COVID lo tomó por sorpresa, porque siempre se cuidó mucho. Empezó con problemas para respirar el 1 de noviembre pasado, en el momento más álgido de la primera ola, y al día siguiente le avisaron que lo iban a intubar porque tenía una neumonía bilateral. Esa fue la última vez que vio a su familia.

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Se despidió de las nenas sin saber si iba a ganarle la batalla al COVID. Estuvo cerca de 10 días intubado y logró salir adelante. Sin embargo, al despertar, el coronavirus pasó a ser el menor de sus problemas.

Relató que al principio no entendía qué pasaba y "ahí me dicen que hubo una complicación, que una bacteria entró a tus ojos, lesionó tus córneas y perdiste la vista". Añadió que le costó asimilar la noticia, "quedé shoqueado, porque yo entré por problemas respiratorios y, de golpe y porrazo, cambió mi vida completamente".

Hasta donde sabe, cuando permanecía boca abajo en la terapia, la medicación ralentizó su parpadeo, un reflejo clave para que no se resequen los ojos y para protegerlos. En ese momento, ingresó en su cuerpo una bacteria pseudomona, de las más agresivas, que dañó en profundidad su córnea del lado derecho y también afectó la del lado izquierdo. Desde entonces, sólo percibe en parte la luz, pero no distingue nada más.

"Si tengo a una persona a 10 centímetros de mi cara, no la veo, no me doy cuenta", graficó y agregó que, desde ese día en que su mundo se oscureció, se propuso dar batalla para por su esposa y sus nenas, sin resignarse. Remarcó que, en medio de un momento tan crítico, "estamos más unidos que nunca".

Ariel consultó sobre su caso y los especialistas le indicaron que, en medio de semejante golpe, la buena noticia era que la bacteria sólo había lesionado la parte externa del ojo, de modo que tenía una chance, incierta pero real, de volver a ver con un trasplante.

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Recurrió al Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN), su obra social, para la derivación y le respondieron que no, que no era el momento y esperara un poco más.

Pasó noviembre, pasó el verano entero y el otoño y lo agarró la segunda ola de COVID, sin que le acepten la cobertura para el tratamiento. "Nos seguían diciendo que esperemos y esperemos, que acá en Neuquén no había solución y no me podían derivar todavía, así que hicimos un esfuerzo nosotros", recordó.

Sin embargo, desde el ISSN explicaron que "al afiliado se le autorizó la derivación al Hospital Italiano o al Centro Privado de Ojos, que son centros prestadores de la obra social, ambos en Buenos Aires. Pero no aceptó porque quería el Centro Zaldívar, por lo que se le autorizó el reintegro a valores del ISSN".

Con el apoyo de familiares y amigos, vendió el auto y todo lo que pudo, juntó fondos y puso todas sus energías en el trasplante, la única chance concreta de volver a ver. Tiene que operarse uno de los ojos y luego el otro, con un costo de 13.500 dólares por cada cirugía.

Días atrás, Ariel y su familia viajaron a Mendoza y se instalaron en un hotel muy cerca del instituto Zaldívar, un centro especializado de oftalmología donde lo pueden operar. Para este viernes, tiene programada la primera cirugía en el ojo derecho, el más dañado. Luego, viene una semana de controles permanentes y evolución lenta, en la que se definirá si el procedimiento tuvo éxito.

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El instituto Zaldívar, un centro especializado de oftalmología mendocino

El instituto Zaldívar, un centro especializado de oftalmología mendocino

"Lo primero que quiero si esto sale bien es volver a ver a mi esposa y mis hijas, la última vez fue en noviembre y no veo la hora de ver sus rostros de nuevo", confió.

Si la primera operación sale bien, Ariel tendrá que reunir todavía otros 13.500 dólares para la cirugía del ojo izquierdo, programada para dentro de seis meses. Como agotó todos sus recursos, sus conocidos y colegas iniciaron una campaña solidaria para demostrarle que no está solo en esta batalla.

Cómo ayudar

Ariel es una persona de fe y, además de aferrarse a Dios, confía en la solidaridad de los neuquinos, que quedó demostrada en los meses previos, en los que recibió ayuda de muchas de las personas que se cruzaron en su camino. Para la segunda cirugía, se pusieron en marcha dos iniciativas simultáneas: por un lado, una colecta y, por el otro, un bingo por streaming.

El bingo está a cargo de la parroquia María Madre de Dios, a la que pertenecen él y su familia. Están a la venta los cartones a través de los teléfonos 299 410-3152 y 299 538-0534. Se hará el 16 de octubre, a las 21, de manera virtual, a través de la página de Facebook de la iglesia.

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En paralelo, varios amigos de Ariel lo ayudan con la colecta solidaria y está a disposición una cuenta bancaria del BPN a su nombre, con el CBU 0970099455000734000019. Reciben cualquier tipo de aporte, así sean 10 pesos, porque cualquier ayuda será fundamental para pagar la operación que falta.

Lo que le pasó a Ariel es muy poco frecuente. Es habitual que haya bacterias intrahospitalarias en las terapias intensivas, pero son escasas las chances de que ingresen a los ojos, porque suelen estar con un vendaje protector. Tras recibir la peor noticia de su vida, él permaneció internado casi un mes más en total oscuridad y aislado. Fue un momento en el que necesitó de una gran fortaleza para no darse por vencido.

Hoy, después de meses sin poder ver, lo ilumina la esperanza. Es consciente de que no tiene la seguridad de que el tratamiento salga bien, pero, como él mismo explica, "hay una posibilidad y con eso alcanza para que yo tenga esta ilusión y haga todo a mi alcance para lograrlo".

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