Mauricio Macri vendrá el martes a Neuquén con su periplo de campaña por la reelección #SíSePuede. Será uno de los últimos intentos por seducir a un electorado que le ha dado la espalda en cada uno de los comicios a los que Juntos por el Cambio se presentó en este distrito.
De momento, el carácter que les ha impreso el Presidente a sus intervenciones en cada una de las localidades que visitó es un reconocimiento de su fracaso por revertir el grave deterioro socioeconómico del país y la promesa de cambiar este cuadro (sin dar demasiadas pistas consistentes) en caso de conseguir dar vuelta el varapalo electoral que le propinaron los Fernández.
El acto con los neuquinos será en el monumento a San Martín a las 17. Los responsables de la seguridad presidencial ya están tomando nota del entorno del microcentro, puesto que se suprimieron los anillos de seguridad y el encapsulamiento de guardaespaldas tal como es habitual para cuidar al jefe de Estado.
Al igual que en el resto del país, el Presidente también recibió aquí un considerable desmarque de los referentes locales que podrían ayudarle a traccionar votos. Tal situación se pudo verificar el mes pasado con el candidato de Cambiemos a la intendencia capitalina, Marcelo Bermúdez, que no quiso tener a Macri cerca ni en figuritas.
Juntos por el Cambio había imaginado una realidad local distinta a lo que le deparó en suerte al intendente Horacio Quiroga, que no pudo revalidar, a través de su delfín Bermúdez, una de las pocas gestiones rescatables en el interior del país.


