Un bicho con mala prensa que acecha en el río Limay

Neuquén.- No es una especie agraciada por la naturaleza en cuanto a su belleza y su armonía en las formas. Es un bicho raro, mezcla de anguila y cabeza de insecto. Lo más parecido a los monstruos que solían aparecer en los thrillers de los 80 o a aquellos extraterrestres despiadados que desembarcaban en la tierra para sembrar el terror.

Así son las lampreas, históricos habitantes de ríos y mares. En Neuquén viven uno de sus ciclos de manera casi desapercibida, hasta que alguien las encuentra. Y cuando esto ocurre, saltan las alarmas a través de las redes sociales y los medios de comunicación: "Apareció una extraña criatura".
El fin de semana un vecino se topó con una en el balneario Gatica e inmediatamente la fotografió y publicó su imagen en Facebook. La pequeña lamprea estaba con una desproporcionada boca abierta con forma de ventosa y un pequeño pico en su interior, lo que le daba un aspecto realmente desagradable y escalofriante.

La noticia se viralizó en cuestión de minutos y la opinión pública comenzó a preguntarse si realmente este animal tan feo vivía en las aguas del Limay y si -lo más temible- podía llegar a causar algún tipo de daño a quienes se meten a refrescarse durante el verano.

Mal que les pese a muchos que sueñan con ser testigos de algún encuentro cara a cara con monstruos marinos o animales increíbles, las lampreas siempre existieron. El problema es que nada las favorece para pasar como un bicho amigable. Ni siquiera el nombre científico la ayuda: Lampetra fluviatilis, de la familia de los Petromyzontiformes.

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Dicen los manuales que se trata de un pez sin mandíbulas que nace en los ríos, se desarrolla y madura en el mar y luego vuelve a su origen para desovar en el agua dulce. Las larvas crecen entre las piedras y si no son víctimas de los depredadores naturales, van creciendo como si fueran anguilas, pero con una boca enorme y una hilera de pequeños dientes. Tienen un solo orificio nasal y varios agujeritos ubicados alrededor de los ojos para poder respirar.

Tampoco los especialistas colaboran en su imagen a la hora de explicar su forma de alimentación ya que la lamprea se comporta como si fuera un parásito que se les pega a los peces y les va succionando la sangre y tejidos hasta que las víctimas se mueren. Espantoso.

Durante las últimas décadas, las apariciones de las lampreas desde el nacimiento del Limay en el Nahuel Huapi, hasta la desembocadura del río Negro en el Atlántico, han generado este tipo de reacciones y los medios de comunicación se hicieron eco -una y otra vez- de todos estos avistamientos, con todo un abanico de testimonios, algunos realmente escalofriantes.

Y aunque en los permisos de pesca se las nombra todos los años y en los sitios especializados de fauna hay abundante documentación sobre su aspecto y comportamiento, vale la pena aclararlo una vez más: las lampreas son animales de este planeta. No son el resultado de ninguna extraña mutación marina, ni descendieron del universo con el fin de dominar la tierra.

Son peces raros y con mala prensa que este verano -como lo hicieron siempre- estarán nadando por los balnearios neuquinos, con sus dientitos amenazantes y sus boquitas de ventosa. A pocos metros de la costa. Muy cerquita de los bañistas.

Ficha Técnica


Nombre: Lamprea
Nombre científico:
Lampetra fluviatilis
Tamaño: 25 y 40 cm
Hábitat: Río y mar
Tamaño: 25 y 40 cm
Alimento: Otros peces
Característica: La boca es como una ventosa

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