Un hombre solidario que le da "pelota" a los chicos de Toma Norte
“Acá hice mi proyecto de vida”, asegura Edgardo Inda mientras camina la canchita de tierra emplazada en Rodhe y Lago Puelo en pleno corazón de Toma Norte donde funciona la escuelita de fútbol Sacachispas que creó en 2019. En ese lugar concurren más de 60 chicos y chicas de 6 a 15 años tres veces por semana, provenientes de distintos barrios aledaños, para practicar fútbol pero además reciben una merienda. “Encontré lo que me gustaba que es ayudar a los chicos”, dice a LMNeuquén este hombre de 66 años que cuando llega a la canchita que lleva el nombre de Diego Armando Maradona se olvida de todo: “llegó acá y me olvido de mi negocio, de los problemas, para mí Sacachispas es otro mundo”.
Quienes lo conocen saben de su espíritu solidario, de su obsesión permanente por brindarle una ayuda a quienes más lo necesitan. “Nunca me gustaron las desigualdades”, subraya el hombre que tiene un comercio en el pleno centro de la ciudad.
Nació en San Antonio Oeste y tuvo que dejar los estudios de Agronomía cuando murió su padre. Tenía 19 años cuando sufrió la pérdida de su padre y por eso volvió y se fue a trabajar al campo “donde hice de todo, desde esquilar hasta una marcación y vender lana”.
En 1983 llegó a Neuquén y con el tiempo comenzó a poner en marcha su accionar solidario. “Con un grupo de personas armábamos canastas de alimentos y las donábamos a las familias vulnerables”, cuenta. En 2014, en una de esas entregas, conoció a Irma Ojeda y Carlos “Kali” Macedo que tenían el sueño de armar una escuelita de fútbol en el barrio Loteo Social para alejar a los chicos de los peligros de la calle. Edgardo no lo dudó y se enganchó con la idea. En 2017 crearon Estrella Roja que le dio contención social y deportiva a más de 100 chicos y chicas de entre 5 y 18 años. Además de jugar al fútbol, los chicos recibían una merienda en la propia casa de Irma y “Kali”, mientras Edgardo no paraba ni un minuto para recibir donaciones aportadas “por comerciantes y amigos de la vida”.
"Con Irma y Kali empezamos con 10 chicos y una sola pelota para jugar, no teníamos ni camisetas ni cancha pero sí las ganas de hacer algo por los chicos. Con el tiempo llegamos a tener más de 50 chicos”, cuenta Edgardo.
Con mucho esfuerzo y dedicación lograron inaugurar su propia cancha, en un predio ubicado al fondo de la calle Moritán. Edgardo recuerda que Kali después de su jornada laboral como albañil pasaba por las casas de los chicos del barrio para llevarlos a su casa para ofrecerles una merienda y luego los hacía jugar al fútbol. "De alguna manera ellos empezaron con todo esto que hoy, por diversas circunstancias, llevó adelante en otra zona donde también no llega la ayuda del Estado", señala.
El espíritu solidario y de ayudar a los demás, no es de ahora, sino que, según comenta Edgardo, viene desde muy joven cuando junto a otros amigos, nucleados en los grupos de jóvenes del Rotary Club "salíamos a pintar las casas de la gente que no podían y a realizar cualquier otro tipo de ayuda en los barrios", acota.
Hace dos años, Edgardo decidió trasladar su ayuda a otro sector de la ciudad “donde las necesidades también son muchas”. Junto a “el profe” Francisco Gómez crearon la escuelita de fútbol Sacachispas. “Empezamos de cero”, asegura. Trazaron las líneas de la canchita en un lote que estaba desocupado y así se empezaron a arrimar los chicos de Toma Norte y de los barrios cercanos.
Con la pandemia debieron suspender los entrenamientos, sin embargo Edgardo se las ingeniaba para recibir donaciones y tomando todas las medidas de protección salía con su camioneta a repartir la asistencia a las familias de los chicos de la escuelita. "La pandemia nos cortó todo, por suerte tuve la ayuda de la 'compañerada' que tengo cerca y gracias a ellos y algunas donaciones pudimos ayudar a las familias de los chicos", explica.
Durante la pandemia, Edgardo se las ingeniaba para recibir donaciones y tomando todas las medidas de protección salía con su camioneta a repartir la asistencia a las familias de los chicos de la escuelita.
Además de Francisco, el impulsor de Sacachispas nombra a Mari, como una de las pilares de este lugar de recreación y contención. "Ella es un gran motor en todo esto, es la que prepara la merienda que se le brinda a los chicos cuando vienen a jugar en la semana", acota.
También menciona a Emanuel Matus, quien hace unos años atrás era uno más de los chicos que jugaban en Estrella Roja. "Ahora colabora con el profe Francisco. Tenía 12 años cuando lo conocí en la otra escuelita y se vino con nosotros", comenta. Y agrega "esas son las cosas que te marcan que uno hace las cosas bien por los demás".
Dice que el fútbol es una excusa para juntarlos y para que no estén deambulando sin hacer nada en las calles. “Entrenan tres veces por semana, dos días se les da una merienda y los fines de semana juegan el torneo que organiza la Asociación Infantil de Fútbol del Oeste Comunitario”. Pero el proyecto de Edgardo es más ambicioso: “queremos tener una cancha digna y contar en el predio con un lugar cerrado en el que podamos darle la merienda y realizar apoyo escolar, talleres y actividades recreativas. Ahora los chicos toman la merienda en el medio de la canchita”.
Por último, dice que no va a parar de hacer gestiones para conseguir que la Municipalidad "cada tanto venga con una máquina para alisar el terreno, los chicos hacen malabares para jugar al fútbol, y en algún momento nos pongan luz porque son las 7 de la tarde y en invierno no se ve nada, aunque los chicos siguen jugando en la oscuridad".
“A los chicos les doy momentos de alegría”
“Yo sé que no les puedo cambiar la vida a estos chicos, ni a sus familias; pero les doy momentos de alegría”, dice emocionado Edgardo Inda mientras observa a los chicos y chicas con sus camisetas rojas corrienda detrás de la pelota.
Cuenta que las familias de la zona tienen muchas carencias, “por eso trato de estar atento a las necesidades, que puede ser desde alimentos hasta una garrafa”. Aclara que no tiene vinculación con ningún partido político, “todo lo que conseguimos proviene de personas desinteresadas que solo quieren ayudar al otro”.
Rescata la labor y el compromiso de los padres concurran a la escuelita. “Acá hay muchas mamás que colaboran para que esto funcione, vienen a preparar la merienda para los chicos, hacen torta fritas, acompañan a sus hijos e hijas a los entrenamientos y los fines de semana cuando juegan”.
Edgardo se siente orgulloso porque gracias a la Asignación Universal por Hijo que recibe cada familia, todos los chicos que concurren a la escuelita de fútbol Sacachispas están escolarizados.
La solidaridad calzó a los chicos de la escuelita
En diciembre de 2020, la canchita de Rodhe y Lago Puelo desbordó de felicidad cuando más de 40 chicos que asisten a la escuelita de fútbol Sacachispas recibieron un par de zapatillas nuevas gracias a la solidaridad de un grupo de vecinos y comerciantes.
"Son chicos de familias de bajos recursos que necesitan recibir una ayuda porque algunos desde que comenzó la pandemia se quedaron sin trabajo", señaló Edgardo Inda. "No solo recibimos la cantidad de zapatillas que necesitábamos para los chicos, sino también recibimos botines, canilleras y diversos elementos deportivos para realizar las prácticas", agregó.
Edgardo aún recuerda emocionado, la felicidad de los chicos cuando les entregaron las zapatillas nuevas. "Me llenaron el alma esas caritas de felicidad, y los padres se mostraron muy agradecidos porque realmente no se las podrían haber comprado".
Quienes quieran colaborar con la escuelita de fútbol Sacachispas pueden comunicarse al 299-5761464.
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