Papúa Nueva Guinea
Un explorador inglés de 57 años se encuentra desaparecido desde hace tres semanas, cuando viajó a Papúa Nueva Guinea para reencontrarse con una remota tribu que había visitado por primera vez tres décadas atrás.
Benedict Allen, quien grabó programas especiales para la BBC y escribió libros sobre exploración, se encontraba en una aventura para localizar a los yaifo, una de las pocas tribus existentes que no tienen contacto con el mundo exterior. Se esperaba que el británico regresara el pasado domingo a Port Moresby, la capital del país, para volar a Hong Kong, donde tenía que dar una charla, pero no lo hizo.
Allen, casado y padre de tres hijos, quería grabar un documental sobre los yaifo. Katie, hermana del explorador, dijo que deseaba haberle insistido en que llevara un teléfono satelital: “Es horrible, pero no es la primera vez que pasa. Ya estuvo desaparecido durante tres meses cuando era joven, la vez que cruzó el Amazonas a pie”.
En la última entrada publicada en su sitio web, titulada “Puedo tomarme un tiempo...”, Allen escribió: “Los yaifo, un grupo de gente con el que tuve contacto por primera vez hace 30 años, todavía viven en un área remota de la Cordillera Central de Papúa Nueva Guinea. Ningún extranjero los volvió a visitar desde aquel periplo que hice como un hombre joven. Esto los convierte en las personas más remotas de su país y una de las últimas comunidades en todo el planeta sin contacto con nuestro mundo interconectado”.
En su último tuit, Allen avisaba que podía desaparecer un tiempo. “En octubre alquilaré un helicóptero para que me deje en Bisorio, una estación abandonada. Sólo si parece ético, trataré de armar un pequeño grupo, como hice tantos años atrás, para meterme de lleno entre los yaifo y su paraíso remoto. El objetivo es crear un relevamiento breve de sus vidas”.
Según su agente, Joanna Sarsby, el explorador tiene “mucha experiencia, es muy inteligente y sabe sobrevivir en lugares hostiles”, aunque, por la demora, su mujer está muy preocupada. “Que no haya vuelto es muy extraño”.
El temor de su familia
El verdadero peligro no son los yaifo
Benedict Allen había dicho que ningún extranjero volvió a visitar a esa tribu después que él, hace 30 años. “No se preocupen en llamarme o mandarme mensajes. Como en los buenos viejos tiempos, no llevaré teléfono ni GPS”, advirtió antes de partir. Si bien los yaifo practican la decapitación y la última vez que Allen los vio desplegaban bailes intimidatorios con arcos y flechas, su familia no teme por ellos ni por la jungla repleta de cocodrilos por la que se iba a mover. El mayor peligro para el explorador, creen, son los narcotraficantes que controlan la zona.
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