EE.UU..- La insólita actitud del juez Sam Benningfield, que les pedía a los condenados por tenencia de drogas que aceptaran un tratamiento para esterilizarse a cambio de una reducción de su pena, trajo una gran polémica. Abogados, fiscales y organizaciones sociales lo demandaron y se negaron a cumplir sus órdenes por considerarlas inapropiadas.
Se trata del magistrado del condado de White County, en Tennessee, quien argumentaba su insólita decisión porque de ese modo “no pondrían a sus potenciales hijos en riesgo, ya que no podrán tenerlos”. Con esta idea, el juez pretendía romper el círculo vicioso que se generaba entre padres e hijos mediante “vasectomías e implantes de control de natalidad en las mujeres”. Pero su fundamentación no fue suficiente: asociaciones de derechos civiles iniciaron acciones legales en su contra y consiguieron que sus ofertas se frenaran y que nadie realizara las intervenciones que ordenaba. La Justicia les dio la razón.
El Comité de Conducta Judicial de Tennessee lo reprendió a través de una carta. “Un juez actuará en todo momento de manera tal que promueva la confianza pública en la independencia, integridad e imparcialidad del poder judicial y evitará la impropiedad y la apariencia de impropiedad”, indica el texto enviado a Benningfeld, quien quiso defender su posición diciendo que pretendía que los condenados fueran responsables de sus actos y que no involucraran a sus hijos en sus malas decisiones.
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