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La Mañana

Un pueblo, un apellido

La efeméride tiene que ver con Neuquén porque en 1899, el presidente de la Nación, Julio Argentino Roca, firmó la cesión de un amplio espacio de tierras (cinco lotes en total) en favor de Senillosa en el departamento Confluencia, en el territorio de Neuquén. Es por el apellido de este hombre que la localidad cercana a la capital lleva su nombre.

Durante muchos años se creyó que la cesión de esas tierras en favor de Pastor y su hermano Felipe habían sido en 1889, pero finalmente, los historiadores se pusieron de acuerdo en que el gobierno les dio las tierras 10 años después.

Fue por este motivo que durante muchos años hubo discusiones sin acuerdo sobre la fecha que tenía que tener la fundación del pueblo, que antes que apareciera el apellido Senillosa en los registros catastrales se llamaba Laguna del Toro.

Durante muchos años se discutió sobre la fecha que tenía que tener la fundación de Senillosa

Lo curioso es que la denominación al pequeño poblado se basó en el apellido de este terrateniente solo por el hecho de haber comprado el terreno, pero no porque fuera pionero.

Pastor Senillosa nació el 7 de junio de 1841. Fue miembro de la Sociedad Rural Argentina, presidente de la Caja de Convención y uno de los fundadores del Banco de la Nación Argentina, y fue uno de los hombres más ricos del país, pero no hay un solo registro -según los historiadores- de que él o algún familiar directo haya llegado en aquellos tiempos al remoto paraje que hoy lleva su nombre.

Deben ser pocos los pueblos de la Argentina cuyo nombre tiene que ver con una persona que nunca pisó la tierra ni hizo nada particular para su posterior desarrollo. Una curiosidad típicamente neuquina.