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Una amazona del norte neuquino que aún le da pelea a la vida

Fue cantora popular y hoy se dedica a la crianza de animales. Posee una extraordinaria habilidad para montar a caballo con casi 78 años

Las tierras del norte neuquino son embajadoras de paisajes sublimes y únicos, además de los habitantes maravillosos que desde siempre abrazan las tradiciones y costumbres como un símbolo de identidad que eterniza la esencia del sacrificio de aquellos hombres y mujeres que comenzaron a visionar y encender el sueño de una provincia en la parte norte del territorio. Aquí se levantó la primera capital y aquí se fueron levantando también pequeñas historias que fueron haciendo grande el conjunto de historias de un pueblo llamado Chos Malal.

Una de ellas es la de Ramona María Albornoz. Una mujer de ley, una mujer de las de antes. De las que escribieron la igualdad de género en la práctica. Predicó desde su tierna infancia con el ejemplo. Sin muchas oportunidades en tiempos difíciles, se dedicó a las tareas de campo, aprendió el oficio y nunca lo abandonó. Hoy con sus casi 78 años sobre sus espaldas es un ejemplo digno de admirar y de conocer.

Ramona Albornoz nació un 31 de agosto de 1943 en el paraje Buraleo y ya desde la cuna traía consigo el espíritu ancestral del campesino. Por sus venas corre la sangre del esfuerzo y la templanza del habitante de estas tierras. Ella vio la vida en medio de siete hermanos, un varón y seis mujeres. Sus padres José Miguel Albornoz y Eva del Carmen Asencio, le marcaron el camino allá en cercanías del arroyo Los Pajaritos. Los arreos en la trashumancia le enseñaron a vivir de lo que se era capaz de producir.

DOÑA RAMONA EN EL PREDIO FIESTA DEL CHIVITO (2).JPG
La mujer de Chos Malal que se resiste.

La mujer de Chos Malal que se resiste.

Cuenta también que no pudo ir a la escuela y que por eso no sabe leer ni escribir. “Desde muy chica estuve cerca de mis padres ayudándolos en todo y aprendiendo el oficio a cada paso. Las escuelas estaban, pero en la época de clases había que trasladarse con los animales a la veranada”, se lamentó.

De igual manera, se las ingenió para defenderse en la vida y criar a sus hijos sola. “Le doy gracias a Dios porque mis hijos salieron buenos. Todos tienen sus familias y sus trabajos y siempre están conmigo y me ayudan”, dijo con satisfacción. Inés del Carmen, Luis Ricardo, María Angélica, María Hortensia, Teresa del Carmen, Mónica Patricia, Hugo Daniel y Juan de Dios, son los hijos herederos de la estirpe laboriosa de esta mujer amante de la vida rural.

INTENDENTE GUTIERREZ Y DOÑA RAMONA (1).jpg

Siempre estuve con mis padres ayudándolos en todo y hasta lo último los pude honrar con mi trabajo. Después la vida pasó y las cosas fueron cambiando”, recordó. Es que al partir sus padres se queda a cargo del capital familiar junto a su hermano José Cirilo Albornoz. Así transcurrieron varios años hasta que un día decidió “venirse al pueblo” en búsqueda de otras oportunidades.

Le puso el pecho a la adversidad y con trabajo sacó adelante a sus hijos. Las casas de familia de la ciudad de Chos Malal la albergaron por unos seis años cumpliendo tareas como empleada doméstica. Le pudo dar estudios a su descendencia y ya fueron creciendo y se fueron independizando. En el camino encontró el amor y la contención en Francisco Hernández, quien se convertiría en su compañero de vida. Ya llevan 28 años juntos. “Con el tiempo nos pudimos armar de un pequeño capital y hoy tenemos chivas, ovejas y corderos”, contó. Gallinas y yeguarizos completan los animales que tiene en una de las chacras del sector rural de la ciudad.

Doña Ramona es muy conocida en la ciudad. Es una de las esperadas protagonistas de cuanto desfile gaucho se haga. Uno de los últimos fue en el pasado aniversario de Chos Malal, cuando las autoridades dejaron por inaugurado en forma oficial el nuevo puente que atraviesa el río Curi Leuvú. Allí, entremedio de todos, iba montada en uno de sus tantos caballos.

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Convencido de que los homenajes y reconocimientos se hacen en vida, el intendente Hugo Gutiérrez le hizo en un reconocimiento en persona junto a sus pares del campo en una actividad concretada en el predio de la fiesta del chivito la semana anterior. “La figura de doña Ramona representa la valentía y el coraje de las mujeres del campo que contra todo tipo de adversidad siempre sacaron a relucir sus ganas de luchar y de superarse. Ella es un emblema de nuestra historia y cultura popular”, sostuvo Gutiérrez.

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El ñaco también es un sustento

El espíritu inquieto de doña Ramona Albornoz siempre la lleva a hacer algo. Una de las tantas que lleva adelante es hacer ñaco.

Para ello, en uno de los rincones en la entrada a su casa, descansa una cayana. “Antes tostaba el trigo en una olleta y lo molía en las antiguas piedras, hoy lo hago en una cayana y la molienda con un molinillo”. La mujer se dedica a vender el ñaco por kilo. “Muchos lo vienen a comprar acá a la casa y la verdad que es una ayudita para la economía de la familia”, remarcó.

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