Una batalla para liberar tensiones

El paintball es una gran excusa para pasar una buena tarde entre amigos.

Flavio Ramírez
ramirezf@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
El predio parece una pista de obstáculos. Por todos lados hay palets, montículos y árboles que obstruyen las carreras y permiten esconderse. El silencio permite oír a los pájaros y perros cercanos. Es un momento de tensión extrema. La adrenalina lleva las pulsaciones al máximo. De pronto truena un pitazo y todo es caos. De cada lado del campo comienzan a llover bolitas que al hacer impacto estallan en colores, manchando todo. A los cientos de "puf, puf, puf" que hacen las marcadoras se les suman los gritos de indicaciones. Ocultos, los competidores buscan un rival al cual disparar y "matar". En cuestión de segundos cae la primera víctima: desde el centro del campo, Emmanuel levanta las manos y camina hacia la salida. La misión "deathmatch" se cobró su primera baja del juego de paintball.

70 El juego del paintball fue inventado en la década del 70 en los Estados Unidos.

Emmanuel es uno de los 20 jugadores que se acercaron al predio de Paintball Patagonia para participar de la partida abierta mensual. El objetivo es jugar, divertirse, pasar un buen rato con amigos y disfrutar de una cálida tarde de abril. El joven se siente frustrado porque duró poco.

El ruido de disparos continúa con intensidad. De pronto se silencia y de atrás de un árbol sale Rocío, con una mancha naranja en el pecho que indica que para ella también terminó la misión.

Como buena deportista, canta su baja y sale del campo.

Los minutos pasan y la intensidad de los disparos -bolitas de pintura- cae. Ahora son más precisos.

El juego es más táctico. A los gritos, los jugadores marcan a sus rivales. Ya no alcanza con quedarse ocultos, tienen que salir a buscarlos. Uno de los equipos decide pasar a la ofensiva. En el preciso momento que lo hace, Florencia Beroiza, la única árbitro nacional de paintball de la provincia, sopla el silbato y el juego llega a su fin. Del campo sale un grupo de hombres y mujeres que parecen los "troopers" de Guerra de las galaxias.

"Una vez que te ponés la máscara y entrás al campo, te olvidás de todo. Es una adrenalina que no se puede explicar", dice Adrián Beroiza, dueño del campo y jugador de paintball desde 2008. "La persona que viene a jugar busca algo distinto, algo que lo despeje y le permita divertirse", cuenta el joven de 36 años.

La modalidad más popular, y la que realizaron los jugadores, se llama "recball", que consiste en una serie de misiones, cada una con un máximo de 10 minutos, dentro de un campo lleno de obstáculos y lugares donde ocultarse. El ganador de cada misión obtiene un punto, al final de la partida se suman los puntos de cada misión y de ahí sale un ganador.

Si bien el juego parece para fanáticos de las armas y lo militar, Adrián lo desmiente: "Para nosotros es sólo un juego. Esto es para divertirnos, para pasarla bien". Y aclara que lo único militar es la ropa camuflada.

Mientras esperan a ser llamados para la próxima partida, los competidores se divierten contando las bajas logradas y las cosas que hicieron mal y aprovechan para alistar sus equipos.

Al grito de "jugadores al campo", todos se lanzan a una nueva contienda. Florencia constata que todos tengan puestas sus máscaras (es obligatorio usarlas en la cancha) y que las marcadoras (los rifles de aire que disparan las bolitas) tengan la protección debida fuera del campo de juego.

Guillermo Cabrera, de 23 años, juega hace 7 meses y lleva con orgullo el equipo que compró con sacrificio. "Es un deporte bastante lindo. Te distrae de muchas cosas, sobre todo de tus problemas diarios", afirma.

Pedro es el veterano del grupo, no sólo en edad (52) sino porque lleva varios años jugando. "La lealtad en el juego es lo principal. Cantar la baja es lo importante para que el juego sea leal".

El sol aún ilumina la ciudad, pero en el campo, ubicado en Bejarano y Solalique, los árboles oscurecen el día. Uno de los equipos se alzó con el triunfo. Pero a nadie le importa. Todos se juntan en la base a charlar, beber algo y organizar el próximo encuentro.

FRASE
"Estar dentro de un campo te mantiene alejado de la realidad, del día a día. El juego sirve para cansarte y relajarte".
Cristian Toledo Tiene 30 años y es asiduo jugador de paintball.

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