Una huella fue clave para ampliar la pena de un delincuente
NEUQUÉN
Gerardo Contreras se encuentra en prisión desde el año pasado cumpliendo una condena por robo, pero el cotejo de un rastro lo volvió a dejar pegado en otra causa: una huella lo ubicó en un violento robo por el que la Justicia ya lo acusó. Con este hecho, suma un total de tres robos a mano armada que le costarán un total de siete años en la cárcel.
En una audiencia realizada a fines de agosto, el juez Diego Piedrabuena avaló el acuerdo alcanzado entre la fiscalía y la defensa, y condenó a Contreras por robo calificado por el uso de arma de fuego.
Además, le unificó la pena del nuevo delito con dos sentencias previas y le dictó una pena única de siete años de prisión.
El hecho por el que Contreras fue recientemente condenado ocurrió el 26 de enero de 2016, alrededor de las 21:30, cuando junto con un cómplice ingresaron a una casa ubicada en calle Villegas al 400.
Allí, ambos saltaron una reja y tras descubrir que la puerta del garage estaba abierta, ingresaron intempestivamente a la vivienda.
Para cuando la familia, que estaba dentro de la casa, se percató de lo que sucedía, dos hombres les apuntaban con armas de fuego tipo revólver, según constó en la denuncia policial y judicial.
Bajo amenazas, las víctimas –un hombre, su pareja, su hijo y dos señoras mayores– subieron las escaleras hacia uno de los dormitorios de la planta alta, donde los delincuentes las ataron una por una con los cables de un alargue.
Los golpes con la culata del arma vinieron después, y como en una división de roles, uno de ellos los apuntaba mientras el otro revisaba violentamente la vivienda.
Contreras y su cómplice lograron escapar con ocho mil pesos, siete mil dólares, dos celulares, una tablet, una notebook y una pistola 9 milímetros, además de una cámara de fotos. Pero una huella bastaría para ubicarlo luego en la escena y permitir así el posterior reconocimiento de una de las víctimas.
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