“No al pacto del gobierno con el FMI, la deuda es con nosotres”, decía el cartel que portaban integrantes de la agrupación Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) que se movilizaron junto a otras miles de mujeres de todas las edades por las calles del centro de la ciudad en el marco del Día Internacional de la Mujer. Desde minutos antes del comienzo de la marcha, previsto a las 18, las calles cercanas al monumento al general San Martín se habían colmado de mujeres de diversos colectivos feministas, organizaciones sociales, estudiantiles, gremiales, barriales y políticas.
“Tengo muchas ganas de estar en esta marcha pero también bronca porque nos siguen matando", definió Silvana, de 17 años, mientras se sumaba a una de las columnas que en minutos partirían del monumento para trasladarse por la avenida Argentina. La frase de la joven reflejaba una cruda realidad: en Argentina matan a una mujer cada 26 horas.
Entre el ritmo de los tambores, los cánticos y los colores, predominaban el violeta y los que simbolizan la diversidad, emergían en los carteles y banderas los reclamos que eran de los más variados: desde el cese de los femicidios, contra las políticas de ajuste y el acuerdo con el FMI, la igualdad de oportunidades y salarios, el reconocimiento del trabajo domésticos, entre otros.
“Creo que la única manera de defender nuestros derechos es seguir estando en las calles, tomar las calles y la lucha desde nuestra propia organización para seguir exigiendo nuestros derechos y que no nos maten “, explica Silvia, de la agrupación Mujeres en Libertad, sin dejar de sostener una enorme bandera. Analizó que la situación de las mujeres en el contexto de pandemia "ha empeorado muchísimo”, y enfatizó que “no sólo muchas mujeres se quedaron sin trabajo o con salarios que se fueron a pique sino que se han agravado todas las situaciones de violencia".
De pronto, en medio de la multitud integrantes de la colectiva feminista La Revuelta irrumpieron con baldes en sus manos. “Con estos baldes que tienen distintas consignas estamos representando el trabajo doméstico que realizan las mujeres durante todo el año”, comentó Cecilia. Mostró que su balde tenía la frase “Por el cupo laboral trans”. "Las deudas van más alla del FMI sino que es con nosotras y nosostres. Eso es lo que le exigimos al Estado", aseguró Cecilia, en relación al reclamo vinculado al tratamiento que se lleva adelante en el Congreso de la Nación de una ley que permita concretar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por la deuda externa nacional.
Patricia, de 60 años, conversaba con un grupo de amigas y confesaba estar feliz luego de dos años de no sumarse a las movilizaciones en las calles. “Después de dos años que no venía a las marchas esto renueva las fuerzas para seguir porque el patriarcado continúa. Me parece importante visibilizar los reclamos y que cada vez más mujeres se sumen", expresó. Lamentó que" sigan los femicidios, los abusos sexuales y por eso tenemos que ser muchas más en las calles para que esto se haga correr y las víctimas de abusos se sientan contenidas y no estén solas".
Valeria Amstein, diplomada en género y movimientos feministas, comentó que en la última década, el movimiento de mujeres y feminista, junto a las diversidades sexuales, "se transformó en uno de los movimientos sociales más importantes en Argentina y a nivel global". “Las mujeres salimos a las calles a exigir nuestros derechos, sobre todo el derecho a vivir sin violencias y a tener autonomía reproductiva, es decir la interrupción legal del embarazo. Desde el #NiUnaMenos del 2015, pasando por el #MiraComoNosPonemos o #YoTeCreo, hasta el #SeráLey del pañuelo verde, los hashtag de las redes también expresaron movilizaciones muy masivas, que provocaron cambios y avances a nivel legal y de las políticas públicas", describió.
Señaló que sigue siendo necesario el 8M porque “a pesar de contar con leyes nacionales y provinciales contra la violencia hacia las mujeres, en nuestro país se comete un femicidio cada 26 horas, y esta estadística no baja en los últimos años".
Agregó que la ley de Educación Sexual Integral, instrumento fundamental para transmitir valores igualitarios y evitar abusos sexuales en las infancias, sigue sin aplicarse en su totalidad después de 12 años de su aprobación".
Entre otros reclamos, Amstein puntualizó que las mujeres “seguimos ganando en promedio un 27 por ciento menos que los varones y somos más afectadas por la pobreza y el desempleo". Por último, subrayó que hechos de violencia sexual como la violación grupal ocurrida en el barrio de Palermo en la Ciudad de Buenos Aires "mostró de la peor manera que el patriarcado aun no se cayó".
Luego de la marcha, la colectiva feminista La Revuelta convocó a las asistentes a un acto de cierre en el Espacio Intercultural Graciela Alonso, ex Arcos Romanos.
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