Una nueva oportunidad para los acuerdos que hacen falta

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

La próxima semana pondrá a Vaca muerta en la escena nacional una vez más. El Precoloquio de IDEA se llevará parte de la atención de la agenda económica, con un evento sin precedentes en esta provincia. Por primera vez, las empresas de todos los sectores industriales compartirán un mismo ámbito y una misma discusión, que no es otra que la de cómo comienzan a dar los primeros pasos en trazar un territorio de objetivos en común.

Si hay algo en lo que hay consenso en este país (al menos en lo discursivo) es en la oportunidad de magnitud que implica el desarrollo de los campos shale que atraviesan el 60% de la provincia. IDEA quiere impulsar que la industria no convencional sea una política de Estado.

Y que al mismo tiempo comiencen a darse pasos en la asociatividad y colaboración dentro de la cadena de valor de la industria petrolera. Esto, en la previa de un evento por el que desfilarán las petroleras más grandes del mundo con un pie en Vaca Muerta y autoridades políticas, entre ellas el presidente Mauricio Macri, que buscará una vez más las buenas noticias de la formación durante la clausura, el miércoles por la tarde. Esto, respecto del contexto previo.

Sin duda que desarrollar Vaca Muerta implica uno de los desafíos más grandes que puede afrontar este país. La situación económica nacional y la transición electoral hacia octubre son un obstáculo que puede leerse en clave de dudas. Con todo, quizás el precoloquio pueda ser parte de una plataforma inicial para establecer esos “acuerdos que no logra sostener en el tiempo este país”, como suelen decir en tono de queja los referentes del sector al enumerar parte de los escollos para afianzar el proceso de crecimiento.

Así y todo, en un año “malo”, no dejan de ingresar unos 5 mil millones de dólares en inversiones a la provincia. La cifra (por el contexto en el que se da) plantea preguntas acerca del futuro posible para el caso de que todos los astros se alinearan en la formación shale que hoy discute en el tablero de decisiones de las grandes corporaciones cuando se sientan a definir sus planes de inversión.

Sin embargo, hay toda una agenda de decisiones en la que se puede avanzar. Por lo bajo, en la industria reconocen que no todo depende de dólares contantes y sonantes.

Todavía la escala de desarrollo permite respuestas ágiles a problemas incipientes, que regresan como estertores a la agenda mediática según se vuelven a precipitar ante las indefiniciones de fondo.

Temas como el tratamiento de la cantidad creciente de residuos que vienen del shale o la seguridad del personal, ofrecen ejemplos de lo plausible de acordar casi con solo verse las caras. Son situaciones de un riesgo potencial enorme para el desarrollo de un negocio como no hay en el país, que necesitan de consensos y respuestas rápidas.

Sin dudas que también se está discutiendo el reparto de una “torta” descomunal de recursos. Es algo que subyace temas centrales como el del transporte del gas del futuro: ¿una salida por el Atlántico o una por el Pacífico?

Pero también qué empresas y cuáles son las que pueden dar los mejores servicios en una industria de primer nivel mundial como la de Vaca Muerta, con innovaciones que día a día hacen la diferencia a la hora de seguir abaratando costos. Y ni que hablar de lograr esa otra seguridad que cada tanto muestra grietas en los yacimientos, como el insólito tiroteo en una de las áreas desde donde despegará el shale oil neuquino y que de casualidad no terminó en una de esas muertes al estilo western con antecedentes en Neuquén. Ese tipo de respuestas institucionales, que por momentos tienen el color de una luz de alarma, son parte de lo que las circunstancias requieren y casi que imponen: ¿serán del reino de lo posible?.

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