Una situación de vulnerabilidad para afrontar los problemas

Por Valeria Quaranta (médica), Edgardo Bossolasco (médico), Fabiola Jara (psicóloga social) y Stella Urra (técnica en minoridad y familia), Equipo Adicciones, Hospital Zapala.

Cuando un adolescente pasa del uso simple de sustancias, del consumo experimental, a un consumo problemático, de tipo abusivo o adictivo, es porque se encuentra en una situación de vulnerabilidad que no le permite afrontar los problemas con los que se encuentra.
Hay una desprotección que podrá ser momentánea o, más grave aún, sostenida en el tiempo; hay un dolor, un enojo, una soledad, un recuerdo traumático, un vacío que nadie está cubriendo. Y somos los adultos, las familias, las instituciones, el Estado en su conjunto, quienes debemos cuidar y garantizar la protección de nuestros niños y adolescentes.
Los espacios de contención son la deuda pendiente más importante que tenemos.
La escuela, por ser el espacio natural que aloja a los adolescentes, no es identificada por ellos como un lugar en el que puedan pedir ayuda o recibir la información necesaria.
Se requiere que como Estado nos ocupemos de dar respuesta en esa área, ya que esos espacios funcionan como dispositivos de protección que podrían reducir el impacto negativo que generan las drogas en aquellos chicos y adolescentes en situación de vulnerabilidad psicosocial.
Implementar programas que financien y garanticen una oferta amplia y sostenida de actividades culturales, deportivas, recreativas, de capacitación, de entrenamiento en habilidades para la vida, con el compromiso de acompañar a estos grupos vulnerables en momentos clave como los fines de semana y ofreciendo una alternativa saludable, libre de sustancias psicoactivas.
El alcohol es la droga que más perjuicios causa en Zapala, ahora y para el futuro de nuestra sociedad.

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