POR ANA LAURA CALDUCCI - [email protected]
Luego de los gases y balas de goma, este viernes seguía el conflicto en la calle Obreros Argentinos al fondo. Cerca del mediodía, unas 50 mujeres con niños pequeños se instalaron en la plaza contigua a la toma desalojada. Dijeron que “resistirán” allí hasta que les den un lugar para vivir, porque no tienen dónde ir. La manzana estaba rodeada por agentes de la GEOP, con escudos y equipos antimotines. El clima era tenso y cualquier ademán o movimiento en falso podía desatar la violencia.
Fernanda, vocera del grupo de mujeres, contó a LMN que lo del jueves “fue una represión violenta” en la que les quemaron sus casillas con todo lo que había adentro, desde pañales y ropa hasta muebles. Se quedaron con lo puesto.
Indicó que algunas familias fueron a dormir a una iglesia y otras a la escuela 136, pero este viernes volvieron al lugar “porque no tenemos dónde ir”. Afirmó que se quedarán en la plaza “en forma pacífica, porque necesitamos un hogar y la idea es resistir acá”.
En la toma vivían 130 familias, muchas compuestas por parejas jóvenes o madres solas con nenes chiquitos. Fernanda aclaró que quieren pagar por el terreno que ocuparon, pero se niegan a que los reubiquen fuera del barrio Confluencia.
Explicó que no estaban todos porque “algunos se fueron a descansar a sus casas, muchos están trabajando y otros están en el hospital con sus niños, como dos chicas con sus bebas por el gas lacrimógeno”.
Dijo que la toma estaba “en mediación” y el jueves “nos tendieron una cama, porque nos llamaron para ir a Fiscalía y en ese trayecto, que también algunas llevaban sus hijos a la escuela, vinieron a desalojar a los pocos que quedaban”.
Algunos de los chiquitos que estuvieron presentes en el desalojo se hicieron pis encima, relataron. Otros quedaron muy asustados, sin entender por qué les quitaron sus cosas y sus juguetes. Como no tienen qué comer ni con qué vestirse, las mujeres pidieron que quien pueda colaborar les lleve donaciones a la primaria 136.
Este viernes, los hombres no volvieron al predio, para evitar que la policía actúe. Las mujeres permanecían en el piso, rodeadas por la GEOP. Por momentos, los uniformados se acercaban y ellas les gritaban que se vayan. Varios jóvenes del barrio seguían con atención cada movimiento desde los alrededores. En el aire, flotaba una pregunta: qué podía pasar en esa situación cuando se hiciera de noche.
--> En Boerr, la toma sigue
En la otra toma del barrio Confluencia, sobre calle Boerr, el clima estaba más tranquilo. Allí, la Policía tiró abajo tres casillas y se retiró. Las familias permanecen en el lugar y reclaman que se reanuden las negociaciones para que puedan regularizar sus lotes.
Yéssica es una de las que perdió la casilla en el operativo que quedó inconcluso. Pasó la noche a la intemperie con su marido, su nena de 10 y su chiquito de cuatro años. “Rompieron el nylon y no tengo con qué levantar mi casa de vuelta, pero de acá no nos vamos, no tenemos para un alquiler”, comentó.
En ese predio, que antes era un basural, viven 37 familias, varias con personas discapacitadas. Ayer les informaron que la orden de desalojo sigue vigente, pero no hubo custodia policial en todo el día.
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