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La Mañana vacuna

Vacuna rusa: ¿Es cierto que no se puede tomar alcohol después de aplicarse una dosis?

La duda surgió luego de que una autoridad rusa pidiera a quienes ya se dieron la vacuna que no tomen alcohol durante 42 días.

En las últimas horas, diferentes portales informativos anunciaban que quienes se aplicaran la vacuna rusa Spunik V contra el COVID-19 (la cual tendría un 95% de eficacia con la enfermedad), tendrían que abstenerse de tomar alcohol durante 42 días, a partir de una serie de declaraciones de la viceprimera ministra de Rusia Tatiana Golíkova. Sin embargo, profesionales de Argentina señalaron que esto no es cierto y explicaron los motivos por los cuales las autoridades de ese le pidieron a quienes ya tuvieran la esperada vacuna que disminuyeran su consumo de alcohol.

"Los vacunados deben evitar los lugares públicos y reducir el consumo de medicamentos y alcohol, que podrían inhibir el sistema inmunológico, dentro de los primeros 42 días de la primera de las dos dosis", había advertido la funcionaria rusa el sábado pasado, momento en el que inicio su plan de vacunación en Moscú, para los trabajadores con alto riesgo de contagiarse del virus.

Sus afirmaciones terminaron escalando y generando poca simpatía teniendo en cuenta, sobre todo, la cercanía a las festividades de fin de año.

https://twitter.com/futurockOk/status/1335895226754486273

Pese a estos dichos, Jorge Geffner, profesor de Inmunología en la UBA e investigador del CONICET, aclaró que una ingesta moderada no compromete en absoluto ni la salud ni la respuesta inmune. Además, confirmó que eso no ocurre con ninguna vacuna en el mundo.

“No es que no se puede tomar alcohol durante 42 días tras la colocación de la vacuna rusa. Eso es absolutamente falso", dijo el experto en diálogo con Florencia Halfon y Nicolás Fiorentino de Futurock, y luego continuó diciendo: "Obviamente no estamos hablando de una persona enferma alcohólica, porque los alcohólicos tienen una cirrosis hepática, etc. Estamos hablando de las personas que toman una copa o dos de vino durante el día".

"No pasa con ninguna de las vacunas. Una ingesta de ese tipo no compromete en absoluto ni la salud, ni la respuesta inmune, ni tampoco la respuesta de ninguna de las vacunas", cerró.

Cultura del consumo de alcohol

Por su parte, Gabriela Piovano, médica infectóloga del Hospital Muñiz, comentó el por qué las autoridades rusas hicieron esta petición a quienes ya tuviera la vacuna. “La ingesta de alcohol en Rusia es muchísimo más elevada que en Argentina, es decir que hay una cuestión cultural para desaconsejar su consumo”, arrancó la profesional y siguió diciendo: “La ingesta de alcohol interfiere en la respuesta inmunológica, pero hay que entender el contexto. Es conocida la relación entre el consumo de alcohol y los defectos en la inmunidad que predisponen a padecer determinadas infecciones por ejemplo en personas alcohólicas donde el bazo, que es un órgano inmunológico por excelencia, se ven dañados en su estructura por lo que ocasionan daños en la capacidad de dar una respuesta adecuada para el sistema inmune”.

De hecho, en abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó el alcohol “compromete el sistema inmunológico del cuerpo y aumenta el riesgo de resultados adversos para la salud”. En este sentido, recomendaron que “las personas deben minimizar su consumo de alcohol en cualquier momento, y particularmente durante la pandemia de COVID-19”.

El consumo excesivo de alcohol puede debilitar el sistema inmunitario, por lo que en un intento por frenar el consumo de alcohol durante la pandemia, los funcionarios de la OMS exhortan a los gobiernos de todo el mundo a aplicar medidas que limiten el consumo de alcohol y repriman la información errónea sobre el coronavirus.

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La vacuna rusa se encuentra actualmente en la tercera y última fase de ensayos clínicos en los que participan 40.000 voluntarios. Sus creadores anunciaron el mes pasado una tasa de eficacia del 95%, según los resultados provisionales, y que la vacuna sería más barata y fácil de almacenar y transportar que otras.

Las dosis son, administradas con 21 días de diferencia, es de tipo “vector viral” y utiliza dos adenovirus humanos. Será gratuita para los ciudadanos rusos y se administrará voluntariamente.

Las autoridades sanitarias dijeron que durante esta primera fase de vacunación en la capital rusa, la vacuna no se administraría a trabajadores mayores de 60 años, personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas o en período de lactancia. En tanto, tampoco indicaron cuándo estaría disponible el tratamiento para el público en general.

La singularidad de la vacuna rusa radica en el uso que hace de dos vectores diferentes basados en el adenovirus humano, lo que permite una respuesta inmune más fuerte y duradera en comparación con aquellas vacunas que utilizan el mismo vector para las dos inyecciones.

La vacuna rusa y su tecnología

Según explicaron especialista, la vacuna Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sino que tiene vectores adenovirales humanos, los cuales no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.

Los “vectores” son vehículos que pueden introducir material genético de otro virus en una célula. El gen del adenovirus, que es el causante de la infección, se sustrae y en su lugar se inserta un gen con el código de la proteína de otro virus. El elemento insertado es seguro para el organismo y ayuda al sistema inmunológico a reaccionar y producir anticuerpos que nos protegen de la infección.

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La eficacia de la plataforma de vectores adenovirales humanos ha sido ampliamente probada a nivel internacional en vacunas que no son COVID-19, incluso por algunas de las compañías farmacéuticas más importantes del mundo. Más de 250 ensayos clínicos y 75 publicaciones internacionales confirman la seguridad de las vacunas y medicamentos basados en vectores adenovirales humanos.

Se basa en una plataforma de vacuna de dos vectores ya existente, desarrollada en 2015 para tratar el ébola, que superó todas las fases de los ensayos clínicos y fue utilizada para derrotar la epidemia de esa enfermedad en África en 2017. Otras empresas están utilizando también plataformas basadas en vectores adenovirales humanos para sus vacunas contra el COVID-19, como Johnson & Johnson, que usa solo el vector Ad26, y la china CanSino, que emplea únicamente el Ad5.

La plataforma tecnológica basada en vectores adenovirales permite la creación de nuevas vacunas de forma rápida y eficaz a través de la modificación del vector original de transmisión con material genético de nuevos virus, lo que permite obtener nuevas vacunas en poco tiempo. Dichas vacunas provocan una fuerte reacción por parte del cuerpo humano con el objetivo de generar inmunidad.

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