Vengaron el incendio de una casilla y le quemaron el camión

En Cuenca XV, la pelea incluyó balazos.

Neuquén.- “Acá los problemas se solucionan de dos maneras, por las malas o las recontra malas”. De esta manera, cruel, directa, un vecino de Cuenca XV intentó explicar por qué los bomberos estaban, a pocos metros, terminando de apagar las llamas que consumieron un camión utilizado por el dueño de una ferretería para realizar la entrega de mercadería, mientras en la pared del comercio estaban marcados los impactos de al menos media docena de balazos.

Cerca de las 14:30, el personal de la Comisaría 18 fue convocado porque los disparos rompían la tensa calma de un sector donde no es raro escuchar detonaciones. “Se escucharon varios tiros y luego vimos que el camión se estaba prendiendo fuego”, confió un chico que andaba en bicicleta, antes de que su mamá se asomara y le ordenara ir a adentro, para que no cuente “las cosas de las que hablan los grandes”.

Sin dudas, los tiros en la fachada de la ferretería y el incendio del camión Tata 608 que estaba estacionado frente al lote 11 de la manzana F era por un ajuste de cuentas.

Justicia por mano propia

Aunque no hubo declaraciones oficiales, LM Neuquén pudo determinar que el ataque tuvo relación con la quema de una casilla en una toma de Casimiro Gómez al 2800.“El dueño de la ferretería reclamaba que le devuelva un terreno que tenía en la toma. Como se negaron, buscó nafta y prendió fuego la casilla de madera”, explicó uno de los investigadores.

Como se trata de una toma, el terreno en cuestión no tiene papeles, por lo que el hombre justificaba que era de su propiedad con un precario boleto de compraventa.

En la casilla vivían dos mujeres con sus hijos quienes fueron auxiliadas por un grupo de amigos.

Los investigadores creen que estos fueron los que poco después del mediodía llegaron a Cuenca XV y prendieron fuego el camión.

No hubo una versión oficial

Ante la pregunta sobre lo sucedido en el barrio, desde la Policía sólo respondieron que “se está trabajando para determinar lo que sucedió”. De todas maneras, trascendió que no hubo detenidos por el hecho y que el propio comerciante se excusó de hacer la denuncia. “Después pasó por la comisaría”, le habría dicho a los policías que llegaron al lugar minutos después del ataque. Según se supo, el ferretero y su esposa habían prendido fuego una casilla en la toma de Casimiro Gómez al 2800, donde vivían dos mujeres con sus pequeños hijos de 4 y 3 años. Lejos de denunciar el hecho, un grupo de amigos de las víctimas fue hasta la ferretería e intentó vengar el incendio en la toma.

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