"Vinimos a Neuquén porque en Venezuela era imposible vivir"

Winsdian Albarrán. Un joven estudiante de historia relató el cambio de vida que hizo con su familia tras escapar de la crisis que atraviesa ese país.

POR MARIO CIPPITELLI / cippitellim@lmneuquen.com.ar

El día que mataron a su mejor amigo se convirtió en el punto de inflexión para tomar la decisión de irse de Venezuela. Lo asesinaron porque quisieron robarle y no tenía nada. Y se puede pagar con la muerte, como fue lo que finalmente ocurrió.

Winsdian Albarrán, estudiante de Historia en la Universidad de los Andes, venía madurando la idea de abandonar el país. Su padre lo había hecho primero y se había radicado en la Argentina, más precisamente en la provincia de Neuquén. La idea era que pudiera juntar un poco de dinero para luego traer a su esposa y a sus tres hijos, dos de 10 y 12 años y el más grande, Winsdian, de 25.

La grave crisis económica y social ya había empujado a muchos de sus amigos al exilio, pero no era nada fácil poder radicarse en otro país para empezar de cero. Para colmo, la Universidad de los Andes no tiene convenio con instituciones para que los estudiantes sigan sus carreras en otros países de Latinoamérica.

Pero Winsdian estaba cansado de sufrir lo que consideraba injusticias. Es más, había cuestiones en su país que rayaban lo ridículo y lo increíble, como esperar turno para ir al supermercado con la terminación del número de documento y encima hacer ocho horas de cola para comprar lo poco que había, o soportar que el salario mínimo en Venezuela fuera de tan sólo 1,5 dólares, o tener que ahorrar 320 años para poder comprarse un auto. Winsdian sacó esas cuentas y repasó todas las cosas negativas por la que estaban atravesando sus familiares y amigos. Por eso decidió irse.

Tiene 26 años y es estudiante de Historia en la Universidad Nacional del Comahue

A fuerza de plata y algunos “contactos” logró tener los papeles personales al día. Y decidió seguir los pasos de su padre. Lo acompañó su madre y sus pequeños hermanos.

“Desde un punto de vista que no tiene que ver con lo político sino con la realidad, en Venezuela es imposible vivir”, asegura con tono pausado apenas comienza la entrevista. “No hay garantías de salud, de educación ni de seguridad”, agrega.

La comida

Relata que la poca comida que hay en los supermercados la maneja el Estado y que, como suele ocurrir, la corrupción termina colándose hasta en las necesidades más urgentes.

“Mi número de documento termina en 1. Entonces, a mí me tocaba los lunes hacer una cola interminable para poder comprar en el supermercado. Había cosas que se podían conseguir en el mercado paralelo, pero eran más caras. “Las negociaba gente del Gobierno o de la Policía”, asegura.

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Sostiene que él, como su familia, no estaba en contra ni a favor de Chávez o de Maduro. Querían vivir en libertad. Pero en los tiempos que corren, era algo imposible. Y la inseguridad que se palpa en las calles de manera impune y dramática terminó inclinando la balanza para decidir el exilio.

En esta provincia empezaron de cero

Miles de venezolanos siguieron los pasos de la familia, pero muchos se quedan apoyando al Gobierno. La pregunta obligada es por qué. “Ya no es política. Es un dogma. Es como si fuera una religión. Hay mucha gente que hasta le rinde culto a Chávez. Es una cuestión de fe más que de política. Por eso siguen apoyando, por más que pasen las peores cosas”, reflexiona.

Nueva vida

Hoy la familia Albarrán reside en la ciudad de Neuquén y está dispuesta a echar raíces en este nuevo destino, por más que la geografía, y especialmente el clima, sea distinto al de Mérida, el hogar donde todos residían.

Winsdian ya tiene DNI argentino y una residencia temporaria por dos años y retomó sus estudios en la Universidad Nacional del Comahue, donde encontró mucha camaradería y entabló nuevas amistades. Para colaborar con su familia, también trabaja en un bar del centro neuquino. El objetivo es que todos puedan aportar algo de dinero para enviarles a los abuelos que quedaron en Venezuela y al resto de la familia (primos y tíos) que no pueden salir del país por cuestiones económicas. Sus hermanos también retomaron los estudios en una escuela pública y la familia está nuevamente unida.

“¿Piensan volver alguna vez a Venezuela?”, es la otra pregunta: “Claro que nos gustaría volver porque hay muchas cosas que se extrañan, pero ahora es imposible”, asegura.

--> El nuevo destino de muchos

Los ciudadanos venezolanos se sumaron a las nuevas corrientes de inmigrantes que eligieron como lugar para vivir a la provincia de Neuquén.

Según la Dirección de Migraciones, entre junio de 2016 y el mismo mes de 2017, 288 personas de esa nacionalidad iniciaron los trámites de residencia. La mayoría viene proveniente de Buenos Aires, la primera ciudad que los albergó después del éxodo masivo.

En Neuquén ya hay grupos de residentes que se suelen reunir para intercambiar experiencias y para que el exilio no duela tanto.

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