Para la mayoría de los neuquinos seguramente pasará desapercibido, aunque institucionalmente hoy se conmemora el aniversario de un hecho clave que sería un punto de inflexión en la historia de Neuquén. El 23 de febrero de 1958 se celebraban las primeras elecciones constitucionales para elegir al gobernador de la provincia.
Después de la provincialización en 1955, los neuquinos comenzaron a organizarse para poner en marcha todo el andamiaje administrativo y legal que tendría la futura provincia. Y en aquellos comicios históricos finalmente fueron elegidos las nuevas autoridades: Ángel Edelman como gobernador y Alfredo Asmar como vicegobernador.
No fue sencilla la tarea de los nuevos representantes, debido a que era necesario crear primero las instituciones (herramientas necesarias para el gobierno) y luego decidir políticas que permitieran que Neuquén saliera de ese pozo de pobreza y olvido en el que había estado sepultado tantos años.
Lo llamativo es que el gobernador radical Ángel Edelman tuvo que dejar su mandato al segundo año de gestión por una enfermedad que lo venía aquejando desde hacía años. Así, Asmar asumió el rol de la máxima autoridad.
Fue un hecho histórico para terminar con el centralismo de Buenos Aires, desde donde se toman decisiones sin conocer la realidad de estas tierras y para que Neuquén, aquella flamante y desconocida provincia comenzara a asumir sus propias responsabilidades e iniciara un camino de progreso y crecimiento que tendría un fuerte empuje a partir de las décadas de los 70 y 80 con el inicio de las grandes obras hidroeléctricas con su consecuente y explosivo crecimiento demográfico.


