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Acusaron a un homeópata por la muerte de una paciente

Tamara Espinoza, la paciente, consumía pastillas recetadas por el profesional que le produjeron un infarto, al estar contraindicadas para el tratamiento de la obesidad.

Un médico de Buenos Aires y una neuquina que oficiaba como su secretaria fueron acusados por causarle la muerte a una paciente que buscaba tratar su obesidad y falleció a raíz de un infarto que le generó la medicación recetada -prohibida por la ANMAT- por el profesional. El homeópata acudía mensualmente a atender a sus pacientes en la región, sin tener matrícula provincial, y enviaba las drogas desde su provincia natal.

Mario Pedro Borgarelli es el médico que fue acusado junto a Marta Giliberto por la fiscal Eugenia Titanti, por haber ocasionado la muerte de Tamara Espinoza (30), una de sus pacientes. La acusadora detalló que la víctima comenzó a atenderse por su obesidad con el profesional en 2018 en un domicilio del barrio Gregorio Álvarez -propiedad de Giliberto- al que todos sus pacientes concurrían por distintas patologías.

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“El imputado (Borgarelli), en dicha oportunidad, sin la solicitud de estudios previos a la paciente, sin contar con la historia clínica de la misma y sólo con la observación de su iris mediante el uso de una lupa y sumado a la entrevista personal, le recetó Sanorex y Circupon -las cuales son anfetaminas y derivados de ella-, indicándole la toma diaria de las mismas, una durante la mañana con el desayuno y una por la tarde”, detalló Titanti sobre las indicaciones que el médico le dio a Espinoza, tal como surge de las primeras averiguaciones en el marco de la investigación.

De acuerdo relató, la mujer “realizó el tratamiento indicado y luego lo interrumpió por seis meses, habiendo retomado aproximadamente en septiembre de 2020”, momento en que, tras consultar una vez más con Borgarelli, reanudó la ingesta de las mismas drogas, “sin control ni seguimiento alguno”.

“La ingesta de estas drogas provocó que Tamara comenzara a sentir malestar, teniendo vómitos y deposiciones permanentes, para luego de ello, generarle una falta de circulación sanguínea adecuada en su corazón, lo que le ocasionó una isquemia miocárdica, que la condujo a su fallecimiento el 17 de diciembre de 2020, alrededor de las 9, en su domicilio particular”, estableció la fiscal de acuerdo a la conclusión de la autopsia.

En este sentido, resaltó que las consultas médicas realizadas en el marco de la investigación permitieron conocer que la prescripción de dicha medicación (cuya comercialización de todas maneras no está autorizada por la ANMAT) exigía tanto previo como posterior a su indicación, la realización de diversos estudios al paciente, así como también un estricto control y seguimiento del médico, cosas que no se hicieron.

Además, se subrayó que la mujer “no tenía patologías previas, ni ninguna enfermedad propia que pudiera generar el desenlace, y la medicación genérica que tomaba (extra al tratamiento) no tenía el potencial para matarla”.

La audiencia de formulación se realizó vía Zoom desde Ciudad Judicial.
La audiencia de formulación se realizó vía Zoom desde Ciudad Judicial.
La audiencia de formulación se realizó vía Zoom desde Ciudad Judicial.

Cómo operaban el homeópata y su "secretaria"

Borgarelli es un médico matriculado de la provincia de Buenos Aires que también ejerce como médico homeópata, y aunque no se pudo determinar cuánto tiempo llevaba atendiendo en Neuquén, la fiscalía estimó que al menos 10 años viajaba cada mes para atender a sus pacientes, pero la matrícula provincial había expirado en 2013.

Recibía a personas de toda la provincia en un domicilio de Neuquén, no habilitado como consultorio- y que pertenece a la secretaria. "Giliberto recibía a las personas que concurrían para tratar distintas patologías -como obesidad, alopecia, esterilidad, entre otras-, las inscribía y les recibía el pago de la consulta, luego de lo cual eran atendidas en una habitación por Borgarelli. Luego, Giliberto recibía una nueva suma en concepto de seña para coordinar el envío de la medicación que el imputado les recetaba, la cual solo podía ser adquirida a través de ella, ya que Borgarelli pedía su preparación a una farmacia de Buenos Aires", expandió Titanti. Incluso se determinó que el profesional visitaría Salta y Córdoba periódicamente, para ofrecer un servicio similar.

De esta manera, mientras el profesional estaba fuera de la provincia, retiraba la medicación, la enviaba por Correo Argentino y así la mujer recibía los paquetes y los distribuía entre quienes habían pagado por ella. Todo ello, "sin contar con la habilitación profesional farmacéutica correspondiente, contrariando la ley 17565".

Por todo esto, Titanti acusó al profesional por el delito de homicidio culposo, tráfico de medicación ocultando su carácter nocivo para la salud y ejercicio ilegal de la medicina. Mientras que a Giliberto la acusó por los delitos de tráfico de medicación ocultando su carácter nocivo para la salud y ejercicio ilegal de la farmacéutica. A su turno, el defensor oficial Fernando Diez, en representación de ambos, no se opuso a los delitos por entender que son provisorios.

La fiscal Eugenia Titanti presentó el acuerdo al que arribaron.
La fiscal Eugenia Titanti presentó el acuerdo al que arribaron.
La fiscal Eugenia Titanti presentó el acuerdo al que arribaron.

Para respaldar todo lo argumentado, el asistente letrado Bruno Miciullo detalló que cuentan con el acta de procedimiento de la Policía, que fue convocada a raíz del fallecimiento de Espinoza, los informes de autopsia emitidos que detallan las drogas halladas y la causa de muerte, la historia clínica de la víctima, entrevista con sus padres y su cuñada (quien también se atendía con Borgarelli y sufría de efectos adversos provocados por la misma droga), informes de la ANMAT sobre la medicación recetada, conversaciones entre los acusados, y la entrevista con una paciente al momento del allanamiento, entre otros elementos.

Respecto de esto último, la requisa del establecimiento utilizado como consultorio fue concretada el día previo a la audiencia, y se informó que durante ella se secuestraron dos camillas, aceites para masajes, una balanza, recetarios, títulos médicos, medicaciones con rótulos para pacientes, cartelería con horarios y fechas de visitas del médico programadas para este año, todas piezas de prueba que evidencian el funcionamiento del consultorio clandestino. También se dio con más de 199 mil pesos que se habían recaudado entre todas las consultas brindadas en esos días y una lista de pacientes a los que se pretende entrevistar.

Para resguardar la investigación, tanto a Borgarelli como a Giliberto se les prohibió continuar con el tráfico interprovincial y la distribución de la medicación entre los pacientes. El médico ya regresó a su provincia natal y, por pedido de la fiscalía, el juez Mauricio Zabala también le ordenó que se abstenga de mantener contacto por cualquier medio con la mujer y con cualquiera de sus pacientes, le prohibió ejercer su profesión en la provincia de Neuquén y le ordenó permanecer en su lugar de origen a menos que sea convocado por la Justicia. Estas medidas se sostendrán por el plazo fijado para el desarrollo de la investigación, de cuatro meses.

Las drogas de la polémica que saltaron en la autopsia

Sanorex y Circupon son dos de las medicaciones que se hallaron en el cuerpo de Tamara Espinoza y que, según el informe de autopsia, habrían desencadenado su muerte. La primera de ellas, puntualmente, es una que muy comúnmente se solía recetar como tratamiento adelgazante allá por los '70, pero hoy es fuertemente contraindicada para este fin.

Esto es porque el consumo de estas puede generar aumento en la frecuencia cardíaca y presión arterial, arritmia, convulsiones, temblores, e incluso hasta un infarto.

Sin embargo, el Sanorex sí es recetado para tratar narcolepsia, síndrome de déficit de atención, hiperactividad y en otros escenarios, aunque siempre como tratamiento de corto plazo y con un riguroso control médico de por medio, tanto antes como luego de su prescripción.

Aún así, la cuñada de la víctima, quien también había comenzado a sufrir los efectos adversos del tratamiento presuntamente adelgazante, demostró haber manifestado su preocupación al médico en una serie de comunicaciones, segura de que la medicación era la que los generaba. Borgarelli no sólo negó que tuvieran el potencial para ocasionarle algún malestar, sino que también prometió, a pedido de la mujer, enviarle medicación para sumar a su marido al mismo tratamiento, sin necesidad de una consulta.

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