Admitió que abusó de su nieta, pero quedaría libre

Su abogado y el fiscal acordaron una pena leve, contra la opinión de la madre.

Neuquén.- Tenía 11 años cuando reveló que su abuelo había abusado sexualmente de ella. Él también reconoció el hecho. Mañana se cumplirán cuatro años de ese momento en el que pudo, desde su niñez, ganarle al miedo y confesar su dolor. Justo para ese día a las 8:30 está previsto el juicio por el ataque sexual, que podría concluir antes de empezar si se homologa un acuerdo entre partes que beneficia al acusado con la libertad.

Al juez de Garantías se le presentará un acuerdo entre la fiscalía y la defensa para que el abusador sea condenado a 3 años de prisión en suspenso con restricciones de acercamiento y, de ser necesario, un tratamiento psicológico, según informó el fiscal que realizó la primera investigación, Rómulo Patti.

"Se trata de un buen acuerdo para un caso de tocamiento", añadió el fiscal, que además explicó que la figura inicial de "gravemente ultrajante" que se pretendía utilizar "es muy compleja de acreditar".

Paola Pailacura, madre de la niña que hoy tiene 15 años, rechazó de plano la posibilidad de acuerdo y anticipó que pedirá al juez que no la acepte.

Denunció además que fue marginada del juicio y que durante el proceso le ocultaron información, como por ejemplo la posibilidad de constituirse como querellante o de asistir a las audiencias.

"Nunca me informaron de plazos y siempre hicieron todo a escondidas. Jamás citaron a testigos y ni siquiera me convocaron a mí, que soy la madre de la nena", argumentó indignada la mujer, que padece sudeck, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso.

3 años de cárcel en suspenso es la pena que acordó la fiscalía con el abogado defensor del abusador.

Acompañada por integrantes de la Asociación Lucha contra la Impunidad (ALCI), Pailacura reveló que por pedido de la actual fiscal, Mariana Córdoba, no se la notificó del inicio del juicio y "tampoco lo hicieron con la Defensoría del Niño".

A diferencia de lo planteado por el Ministerio Público Fiscal, la mujer asegura que la médica forense que revisó a su hija en 2011 confirmó que hubo penetración y no tocamientos. "Incluso mi madre, que es enfermera profesional, le curó la hemorragia", finalizó.

"Vía libre para los violadores"

La denuncia de abuso se inició luego de que la niña le confesara a una maestra de la escuela lo que pasaba en su familia. Un repentino cambio de conducta y la baja en el rendimiento escolar llamaron la atención de la docente, que conversó con la menor y se enteró del horror en palabras infantiles. Luego comenzó el trajín por la Justicia, que a paso de paquidermo avanza al límite de la caducidad de la causa. "Nos sentimos manoseadas por la indiferencia de la Justicia y mi hija sintió que la castigaban por haber hablado", reveló Paola, que sólo espera justicia real y adelantó que va a rechazar el acuerdo: "Es como dejar vía libre a los violadores para que hagan lo que quieran y no vayan presos". En cambio, el fiscal Patti argumentó que "el acuerdo es bueno porque la mayoría de los casos, excepto Agripino Rubio (el abusador de Parque Norte), llevan esa pena". También explicó que a la madre "le queda la vía de un juicio civil", y argumentó que el pedido de penas mayores "es una cuestión subjetiva de la víctima".


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