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La Mañana radio

Agustín Orejas y "El Correo del Oyente"

El histórico y simpático conductor y locutor fue un adelantado a las redes sociales.

Agustín Orejas y su familia marcaron, en la historia de la radio, un capítulo lleno de emociones, vínculos con la audiencia y la puesta en marcha de ideas originales que quedaron registradas para siempre en la memoria de todos los oyentes. Un Neuquén de los años 50 que creció junto a la radio, sintonizaba todas las mañanas informativas cargadas de noticias, humor y varieté.

En aquella radio se gestaron momentos inolvidables de la radiofonía, cuyos oyentes más cercanos eran los vecinos, que escuchaban la emisora a distancia de cuadras, lo que les permitía poder hacerse presentes en cualquier momento en aquella mítica esquina de Alberdi y Santa Fe.

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Agustín Orejas hijo (homónimo de su padre) se inició desde pequeño en la tarea radiofónica y recuerda con emoción sus primeras participaciones:

“La primera imagen que tengo de la radio es que fue, para mí, como mi guardería. En la década del 70 en Neuquén no había guarderías, ni salas maternales. Mi mamá, Chela Navarro, fue una de las primeras maestras de Neuquén, comenzó dando clases aquí y, después, en Cipolletti en los Institutos Terciarios. Mi papá trabajaba muy temprano en la radio y, después de llevar a mi madre a su trabajo en el “Manuel Belgrano” de Cipolletti me llevaba a la vieja LU5 de Alberdi y Santa Fe, quedando a su resguardo.

Agustín Orejas aniversario LU5

Cuando era chico, yo era la mascota de la radio y del equipo de fútbol que la emisora tenía por ese tiempo. Además de ser una especie de comodín que colaboraba con mi voz en las gracias y en los programas cuando se necesitaba”.

“Mi viejo fue, durante veinte años, el conductor de la mañana de LU5 –agrega Agustín-. Tenían una dinámica de trabajo muy rápida, muy parecida a lo que era el programa “Rapidísimo” de Héctor Larrea, pero más local, con características que ni siquiera en Buenos Aires había. Muchas cosas se hicieron acá por primera vez a nivel país como, por ejemplo, transmitir desde un avión, en vivo desde el aire, cuando se inauguró el primer vuelo Neuquén-Buenos Aires, desde la misma cabina de la aeronave, o cuando se transmitió un casamiento dentro del avión también en pleno vuelo.

La carrera de mi padre comenzó cuando todavía LU5 era parte de la Cadena de Radios Splendid y en la Época de Oro del Radioteatro. En la antigua LU5 existía una sala de radioteatro que daba a la calle Santa Fe con un piano, instrumentos musicales y elementos para hacer artesanalmente los efectos sonoros como dos zapatos pegados a una pedalera para simular los pasos, un viejo mate cortado a la mitad para apoyar sobre un cajoncito de arena para el tranco de un caballo y cosas así. También existía un estudio ubicado en sentido contrario a la cabina de locución y operación en el que los locutores trabajan de pie o en un taburete con los textos apoyados en un atril”.

Fundada en 1945, la emisora que crecía en audiencia, también lo hacía en popularidad, integrando a su programación los géneros más exitosos de la radiofonía, en consonancia con las grandes emisoras capitalinas:

“Por ese estudio que daba a la esquina pasaron también grandes orquestas y figuras del cine y el teatro nacional –agrega Orejas hijo-. Recuerdo que, también, había unos enormes sillones alrededor de la mesa de transmisión y era donde esperaban los entrevistados hasta que el productor les indicaba que se podían parar y acercarse al micrófono en una dinámica muy similar a lo que después fue la televisión en vivo. El productor era más una figura como de asistente de teatro.

Agustín Orejas aniversario LU5

Muchas veces, Jorge Edelman le pedía a mi viejo que me dejara participar de los radioteatros y ahí me iba a la sala de producción, me susurraban la letra de una canción y yo la interpretaba haciendo personajes como Ceferino, el Maruchito y tantos otros. Mis inicios fueron haciendo radioteatro y me acuerdo que estaba Lavalle que era el marido de Magda Byrne que tenía la concesión de un restaurant en donde ahora está el ACA. Cuando yo terminaba me decía: “Ahora usted va a cobrar por su trabajo” y me llevaban a tomar el café con leche con medialunas.

Recuerdo también la sala de teletipos, donde estaba Raúl Valladares, con quien aprendí a seleccionar los cables de Telam o de Noticias Argentina que venían con la información, aprendiendo a diferenciarlos de la información accesoria que traían para armar una especie de collage y poder así armar los boletines informativos”.

El paso de los años implicó el pasaje de formatos desde el disco de pasta al vinilo, del vinilo al cassette y del cassette al magazine, pasando por las grabadoras de cinta abierta.

“Después continué como asistente de producción del programa de mi viejo. Así que, por la tarde, seleccionaba los discos uno por uno y pasaba la información completa de cada tema con tema, intérprete y autor con una máquina de escribir Olivetti para pasarlo a su vez al libre de transmisión donde, por ley, debían constar todos esos datos. Mi viejo tenía la maña de escuchar cada tema de cada disco de principio a fin para constatar de que no estuvieran rayados ni nada y que tuvieran un sonido impecable al aire. La Discoteca de LU5 era un lugar reservado para organizar los discos en cinco enormes muebles con anaqueles con la prolijidad y el orden de una biblioteca. A su vez, cada disco tenía una ficha en la que constaba cuándo había sido pasado el tema para no reiterarlo.

Además, le colaboraba a mi papá con su agencia publicitaria en la tarea manual de cortar y pegar los avisos, llevarlos al diario, llevar las grabaciones a la radio cuando era cinta abierta y después cuando empezaron los cassettes. Cuando empecé a trabajar con él tenía el programa ‘El Club Musical del Aire’ que fue un programa que había empezado en la década del 50 y perduró casi hasta el 70, momento en que se transforma en “La Valija”, un programa tipo radio-revista con temas de actualidad, informes desde el avión del Aeroclub de Neuquén en el que iban alternado un día cada uno en los vuelos junto a Osvaldo Arabarco por todo el corredor aéreo”.

Agustín Orejas aniversario LU5

Una idea basada en el compromiso y la cercanía que la emisora tenía con su audiencia se hizo posible con “El Llamado Solidario” del cual Agustín Orejas nos explica:

“El programa se hizo muy famoso por “El Llamado Solidario” que consistía en lo siguiente, la telefonista de la radio, que estaba ubicada en el ingreso de la calle Alberdi, llamaba a los oyentes en el día de su cumpleaños o en el día de su aniversario de casamiento. Mi papá se tomaba el trabajo de armar una por una las fichas de cada oyente con foto y temas musicales preferidos. Si le enviaban una carta se tomaba el trabajo de volcar los datos para después saludarlos al aire. La gente se acercaba después a la radio con presentes, flores y agradecimientos de todo tipo por haberlos tenido en cuenta.

Uno de los pedidos que llegaban mucho desde el interior de la provincia era que no había campanas en las escuelas de las áreas rurales para poder convocar a los chicos. Al no haber electricidad, no había timbre y lo que se necesitaban eran las campanas que no se conseguían. Así que, junto al señor Pesiney que tenía una fundición acá en Neuquén, se hizo una campaña recolección de bronce por medio de la radio, recolectando llaves antiguas y piezas de ese metal en desuso para convertirlas después en campanas escolares. Durante largo tiempo se llevaron estas campanas a los colegios junto con una bandera argentina, y allí estaba también la radio. Tenemos una foto de mi padre junto a Pesiney y al maestro Isidro Belver. Llegamos a entregar más de 16 campanas”.

Mucho antes de la existencia de las redes sociales y de la irrupción de otros medios que parecieron competir con la radio, LU5 generó un ida y vuelta con su audiencia integrándola en forma efectiva a su dinamismo. La gente empezaba a ser parte de la radio y la radio parte de la vida de la gente.

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