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ALPAT apeló la condena millonaria por contaminación ambiental

La sentencia estableció que al monto impuesto (4.912.303,87 pesos) se le deben sumar intereses, y ordenó a la compañía el pago de las costas del proceso judicial.

La empresa ALPAT apeló el fallo por daños y perjuicio que los condenó a pagar casi cinco millones de pesos por la contaminación de un campo vecino al bajo El Riñón, paraje situado a unos 8 kilómetros al noroeste de San Antonio, donde la firma deposita desde fines de 2005 sus desechos de la fabricación de carbonato de sodio.

La sentencia la dictó en marzo de este año la titular del Juzgado Civil, Comercial y Minería N° 1 de Viedma, María Gabriela Tamarit, quien estableció que al monto impuesto (4.912.303,87 pesos) se le deben sumar intereses, y ordenó a la compañía el pago de las costas del proceso judicial.

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El recurso presentado lo deberá resolver la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Familia y de Minería, que está integrada por Ariel Gallinger, Maria Luján Ignazi y Sandra Filipuzzi.

La demanda apelada la impulsaron los propietarios del establecimiento rural por los perjuicios provocados por los líquidos con altos niveles de salinidad y amoníaco que se filtran desde el vertedero.

El predio fue considerado “zona de sacrificio” y está compuesto por cuatro grandes cuencos acondicionados en una depresión natural del terreno, los que no fueron “debidamente impermeabilizados”, puntualizaron en la presentación.

alpat Bajo del Riñón
ALPAT apeló la condena millonaria por contaminación ambiental

ALPAT apeló la condena millonaria por contaminación ambiental

Esos líquidos se escurrieron por el subsuelo, elevaron la napa freática y contaminaron los pozos de agua que bebe el ganado vacuno que crían, afectando su producción y desvalorización del campo que ocupa 4.000 hectáreas.

La jueza valoró en la sentencia informes periciales que determinaron de manera coincidente el grado de contaminación progresivo que se registra el campo, y le adjudicó responsabilidad a los residuos que arroja allí la empresa.

“…. no puedo si no considerar que el daño está probado, que el efluente y consiguiente reservorio de la Empresa ALPAT SA produce filtraciones subterráneas que modifican las condiciones del medio natural en perjuicio de la actividad económica del establecimiento…”, señaló Tamarit en su dictamen.

Agregó que se comprobó que los propietarios del campo se privaron “de obtener utilidades de su establecimiento al no poder dar de beber a sus animales el agua que extraía del molino y de su propio acuífero, y que esto derivó en la reducción del ganado en pie”.

Intrusión de agua marina y amoníaco en la naturaleza

Este medio se comunicó con referentes de la empresa para que brinden su versión respecto a los hechos, pero finalmente no hubo respuestas. En el juicio de primera instancia los representantes legales de ALPAT, aseveraron que “los hechos en que gira la demanda son falsos y que, por lo tanto, no podrán ser acreditados”.

En su defensa, alegaron que la salinidad de los pozos se debe a que “puedan ser afectados por la intrusión de agua marina”, dada la cercanía del litoral marítimo, mientras que arguyeron respecto al amoniaco que “dicha sustancia puede encontrarse naturalmente en el medio”.

Líquidos en la marea

Paralelamente se inició otra causa por el delito de “contaminación de residuos peligrosos” que investiga la Unidad fiscal 3 de Viedma, con competencia en “Delitos Complejos”, indica el dictamen de Tamarit.

El escenario se presenta aún más alarmante porque la contaminación no solo puede afectar al sector rural, sino que también perjudicaría el entorno natural de toda la región con consecuencias para la población.

La jueza consideró “contundentes” los informes del Departamento Provincial de Aguas, en el que se indicó entre otros datos que el escurrimiento “podría alcanzar la ría”.

Las sospechas del daño al entorno natural que provocarían los efluentes en el Riñón tiene un antecedente: en 2016 había sido advertido por el Observatorio Ambiental Permanente, que conformaron integrantes de la Escuela de Ciencias marinas de la Universidad del Comahue, la fundación Inalafquen y del Instituto de Formación Docente.

En agosto de ese año brindaron una charla, en la que especialista afirmaron que los líquidos desechados escurren a las aguas subterráneas y drenan a la ría que penetra por el norte del ejido urbano.

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