Amor sobre dos ruedas

Los amantes de las motos coparon Plottier en una nueva edición del Motorock, que este año convocó a unos 3 mil motoqueros.

Georgina Gonzales
gonzalesg@lmneuquen.com.ar

Plottier.- Oscuridad, música al palo, pulseras y camperas de cuero invadieron este fin de semana la ciudad. Ellos, los amantes de la velocidad en dos ruedas, festejaron una nueva edición del Motorock, un encuentro entre amigos y familias a quienes los une el amor por las motos.

La rotonda de calle Candolle, en el tramo que une la Autovía Norte con la Ruta 22, marca la dirección hacia el encuentro que se realiza por quinta vez consecutiva en la escuela albergue Posta Cristo Rey, donde los amantes de las dos ruedas encontraron un lugar amplio y cómodo.

Hasta allí llegaron el viernes motoqueros desde Centenario, Chos Malal, Cutral Co, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Bariloche y también desde el sur de Chile, todos convocados por la agrupación El Último de los Coyotes, integrada por 14 personas que hicieron del encuentro una verdadera fiesta.

Facundo Zuain, más conocido como Turco, está al frente de la organización y resume este encuentro en pocas palabras que para él son pilares: rock and roll, salud y buena gente.
Marcelino, uno de los motoqueros más conocidos de la Patagonia, asegura que anda en moto desde los 7 meses de embarazo de su mamá.

"Mi moto es mi segunda mujer. Y no es la primera porque no puedo tener sexo con ella", dice mientras pasa una de sus manos sobre el asiento de su Harley Davidson que compró con los ahorros de 17 años.
Este hombre de cabello largo y enrulado cuenta que los motoqueros son diferentes del motociclista. "Nosotros la moto la tenemos para viajar, no para tenerla guardada", afirma con un tono desafiante para quienes no son de este bando.

Todos se saludan, se palmean la espalda y hablan de sus últimos recorridos. En el grupo también hay varias mujeres y pibes, a quienes desde chicos les enseñaron el amor por la familia y las motos.
De jean cortado y chaleco de cuero va Conan, un hombre que tiene 38 años sobre ruedas. "Fui el primer motoquero de la Patagonia", asegura. Él es el dueño del negocio de accesorios y con él se va de gira a todos lados.

Cientos de motos llegaron hasta la Posta Cristo Rey donde se realizó una nueva edición del encuentro realizado por la agrupación El Último de los Coyotes.

"La película se la come la gente; usamos cuero por una cuestión de seguridad, por si te llegás a caer, pero somos igual que cualquiera. La diferencia que puede haber es que nosotros vivimos la vida y los demás sueñan con vivirla", dice con una voz que lo diferencia del resto.

"Soy amante de las motos, los amigos y la familia. Cuando viajás vas conociendo un montón de gente con la que compartís esta pasión". Gisel. Motoquera de Centenario

"Es un estilo de vida. Hace 6 años que empecé a andar en moto y no paré más. Ya recorrí Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y voy por más". Nicolás. Joven de 33 años

Abrazos fraternos y reencuentros de un nuevo recorrido rutero se hicieron sentir en la ciudad. Observados también por algunos curiosos convocados por la música que traía el viento. Rock y motos se hicieron uno, como parece que siempre pasa entre ellos, entre los que conforman la familia motoquera.


Noche de heavy metal y fogata

Durante esta nueva edición del Motorock se presentaron varias bandas locales y nacionales, entre ellas la de heavy metal Tren Loco. Además se realizó la tradicional fogata y un puesto vendía artículos para el motoquero: cuadros, camisetas, pañuelos y pulseras de cuero.

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