Barassi íntimo: el conductor habló de su vida y reveló que utiliza aceite de cannabis
No caben dudas queDarío Barassi es el conductor estrella de la televisión argentina. Con su más que destacada participación en 100 argentinos dicen, el programa de entretenimientos que es uno de los que más miden en El Trece -en un año donde el rating no acompañó a la señal-, el actor y conductor está como pez en el agua.
Más allá de las originales consignas a las que dos familias argentinas se enfrentan para llevarse dinero en efectivo, el envío atrae a los televidentes por la desopilante conducción de Barassi, quien está atento a cada comentario para opinar y poner su característica chispa de humor. En las redes sociales, donde lo siguen más de tres millones y medio de personas, el conductor también la rompe con sus delirantes videos.
En una entrevista que le brindó al diario Clarín, Barassi contó características de su personalidad y recordó sus inicios en la televisión. “Vivo preocupado y ansioso”, comenzó diciendo el conductor, para luego confesar que su cabeza no para, que amanece muy temprano, graba todo el día en el canal, tiene reuniones de trabajo, presentaciones, y vuelve de noche a casa.
Sin embargo, en medio de esa vorágine, el conductor expresó que encontró momentos de paz. Esa paz se la brindan su mujer Lucía Gómez Centurión y su hija Emilia, a quien lleva al jardín de infantes. El deporte también le da ese momento de distención que necesita para encarar el día, juega al tenis casi todos los días.
En este sentido, también contó que volvió al psicólogo. “Volví a terapia y voy a kinesiología, porque tengo una molestia en la rodilla. Y por otro lado, estoy probando gotitas de aceite de cannabis, 100 % natural, que me ayudan a desacelerar. La realidad es que hace 5 meses me cambió el escenario radicalmente. Hasta ahora era un tipo público y disfrutaba de eso, pero con 100 argentinos mi nivel de popularidad aumentó, la reacción de la gente es otra. Hay cariño y demanda. Por eso estoy preparando el cuerpo a los 38 años, para transitar bien el éxito y disfrutarlo”, comenta.
Al hablar de su profesión como actor, Barassi confesó que tenía ciertos prejuicios sobre el rol de conductor: “Me amigué con el conductor, se me abrió un universo que desconocía. Me habían ofrecido conducir varios ciclos, pero le escapaba. Ahora entendí que este trabajo tiene bastante de juego. Entonces me dije: ‘Soltá al actor. Usálo en el programa’”, y así lo hace en cada emisión del ciclo de entretenimientos de El Trece.
El hoy conductor estrella de la televisión nació en San Juan y cuenta que de chico imitaba a sus abuelos, Lala y Toto. De ella, copiaba su voz pausada, y de él, su tono gruñón, allí comenzó a gestarse su vocación actoral que luego dejó en latencia por unos años para dedicarse a la abogacía.
Se recibió y trabajo por varios años en un estudio jurídico, hasta que le llegó la oportunidad de trabajar como notero en “AM” programa que conducían Verónica Lozano y Leo Montero por Telefe y le cambió la vida. Archivó el título universitario y sacó el actor que tenía dromido.
La infancia de Barassi fue felíz, hasta que, a los 5 años tuvo un cimbronazo: su papá murió por mala praxis. “Le hicieron una cirugía de rotación de cadera que se complicó y murió por una hemorragia interna. Lo velaron en el living de mi casa”, detalla. La situación era compleja: su mamá quedaba viuda con 32 años y tres hijos varones: “Pero mamá se la recontra bancó. Trabajaba en la bodega Graffigna, que era de mis abuelos, y después se puso a estudiar. Más tarde volvió a enviudar y se enfermó. La operaron de cuatro tumores cerebrales. Fue entre mis 8 y 15 años. Muy duro, pero siempre me apoyé en mis amigos. Por suerte hoy mi mamá está bárbara. Es una resiliente”, subraya con emoción Barassi.
En cuanto a su presente popular y exitoso, el conductor contó que, “de chico me imaginaba con un presente cercano al que me toca. Lo deseaba demasiado. Lo pensaba demasiado. Siempre fui un tipo al que le gustó la cuestión pública. Así que lo disfruto”.
Y si de disfrute se trata, él cuenta que ama lo que hace, y que con la conducción de 100 argentinos el único objetivo que tiene es entretener al público. “Hago chistes con los participantes. Es un personaje que hago: Barassi siempre es un personaje. Y ahora en este programa floreció aún más. Tengo herramientas actorales; un público, que son las familias; me pusieron productores que están asistiéndome todo el tiempo. Pido vestuario y me lo traen; pido pelucas, me las traen; pido comida, me la traen. Pido un determinado elemento de juego, me lo traen. Entonces estoy jugando durante una hora y media. Está buenísimo”.
En cuanto a su particular forma de hacer humor, el sanjuanino dice que lo hizo toda la vida y que es su mecanismo para atravesar las cosas duras, como la temprana muerte de su papá y su gordura. “Me di cuenta de que en un momento estaba insoportable con el tema de mi papá. Lo registré y trato de parar. Cuando repito mucho, es porque hay algo para laburar en mi interior.
“Durante mucho tiempo de mi vida ser gordo fue una excusa y un resguardo: ¡tenía trabajo por ser gordo! Hoy por hoy mi vida está bien. Estoy más encaminado en ser un poco más saludable. El tema mío es que me puedo comer ocho manzanas. Me gusta la comida sana, pero en grandes cantidades. Estoy con eso, estar tranqui con el cuerpo. Todo el tema de agresión, de la gordofobia, me parece un tema muerto ya, viejo. Aburre. Nunca me hicieron bullying por mi físico. Y toda agresión que tenga base en lo físico me parece imbécil”, cuenta.
Al referirse a Iván de Pineda, su principal competidor televisivo, dijo, “es un divino, si nos vemos en un evento nos recontra saludamos. Es un conductor al que yo he consumido bastante y me encanta cómo lo hace. Tiene la cultura del hombre que se crió por el mundo. Esa educación tiene un diferencial. Ahora estamos bastante parejos”.
Consultado por su futuro, Darío Barassi, cuenta los proyectos que tiene: “En marzo voy a hacer una comedia blanca, en formato de sitcom. Así que veremos cómo compatibizamos con el programa, que continúa. El mayor desafío es que esa comedia es para toda Latinoamérica y para España también. No solamente para Argentina. Incluso hay elenco español y mexicano".
Y agrega: "Esta sitcom tiene algo de Alf, porque es un tipo que queda viudo y que vive con un mono que habla. Y me tengo que guardar el secreto de tener a ese mono en casa a cambio de plata. Yo hago del viudo y tengo tres hijos. Lo que más me desafía en esto es conquistar Latinoamérica. Mientras haga 100 argentinos dicen en 2022, quiero ir pensando en hacer teatro en el 2023. No me conformo con un solo proyecto a futuro”.
Finalizando la entrevista, Darío Barassi habló su mujer, el gran amor de su vida, de lo feliz que está con por el presente exitoso en la televisión, “está re contra orgullosa. Miramos juntos el Especial Famosos de los domingos. Dice que ahí soy mi mejor versión. Hace 13 años que estamos juntos. Mi mayor logro es la familia que tengo. Me gusta que mi mujer esté en mi vida. La elijo a morir. Ella entiende que ahora estoy como desbordado. Los fines de semana puedo estar más presente. Pero en la semana sufro por estar poco en casa. A veces vuelvo con culpa por haber llegado tarde y quizás no pude bañar a la enana. Igual, estamos conectados todo el tiempo. Quiero saber todo de ellas”.
FUENTE: Clarín
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